Empujones, golpes y gas lacrimógeno en segundo día de huelga en Mineral de la Reforma
Empujones, golpes y gas lacrimógeno en segundo día de huelga en Mineral de la Reforma

Empujones, golpes y gas lacrimógeno en segundo día de huelga en Mineral de la Reforma

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Una de las participantes en el paro narró los hechos que ocurrieron la mañana de ayer en el palacio municipal.

Foto: Especial.

Huelguistas custodiaban la entrada del palacio municipal de Mineral de la Reforma junto a las banderas rojinegras que colocaron el pasado lunes para demandar mejoras laborales.

Fue Rosy Vega Cabrera quien visualizó que una comitiva de trabajadores no sindicalizados salió del restaurante ‘Don Horacio’ (propiedad de Raúl Camacho Pagola, padre del alcalde del municipio) para confrontarlos, lo que desencadenó empujones y la afectación de siete huelguistas por gas lacrimógeno.  

Los empleados que no forman parte de la huelga ni del Sindicato Único de Trabajadores el Servicio de Mineral de la Reforma (SUTSMMR), salieron cerca de las 8:00 horas de las inmediaciones del inmueble de la familia Camacho para provocar a los huelguistas, contaron los afectados.

Vega Cabrera, adscrita a la Secretaría de la Tesorería Municipal en el área de la Dirección de Ingresos, contó que pasaron la noche bajo una carpa para custodiar el acceso principal de la presidencia municipal, en tanto, sus compañeros sindicalizados hacían lo propio en los 56 inmuebles que tomaron el 12 de junio.  

Al salir del restaurante, los empleados no sindicalizados se dispersaron hacia las instalaciones y oficinas que circundan el palacio municipal, pero fue en la entrada del auditorio del ayuntamiento donde iniciaron las provocaciones.  

“Primero, la agresión fue en el auditorio, pidieron apoyo los compañeros sindicalizados porque habíamos mujeres resguardando la integridad de la huelga conforme a la ley”.

Ante el suceso, los trabajadores decidieron desplazarse a la entrada lateral de la presidencia municipal hasta llegar al acceso principal del inmueble, fue en ese momento cuando los sindicalizados se tomaron de las manos para realizar una “valla humana” y así impedir la entrada de externos.

Acción que minutos después les causaría afectaciones por la presión, como rasguños en las manos, brazos, cuello y hasta soportar bombas de gas lacrimógeno que policías estatales lanzaron ante los disturbios.

“Mi desesperación fue cuando empezaron a jalar la puerta, los compañeros (no sindicalizados) seguían empujándonos y yo ya no podía respirar; mi angustia era porque a la hora que ellos nos empezaron a empujar nos íbamos a caer y ellos iban a pasar encima de nosotros (los huelguistas)”.

La resistencia de los huelguistas y los gritos de los trabajadores del ayuntamiento que exigían trabajar, se dispersaron entre las nubes de humo que provocó el arma química.

“Fue gracias a los compañeros de la policía estatal que vieron cómo estábamos, la policía llegó y a ellos mismos los empezaron agredir (…) y fue cuando (los policías) empezaron a lanzar las bombas, pero fue también porque vieron como ya estaba todo el personal violentando”, narró la afectada.

Tras la dispersión, los huelguistas continuaron con su guardia, no sin antes ser revisados en el Centro de Salud de Pachuquilla y por paramédicos de una ambulancia que llegó tras el arribo de los estatales.

“A la hora que nos estaban empujando, asfixiando, pegando, porque nos estaban jaloneando con la intención de quitarnos celulares, cosas (…) empezaron por abajo a pegar y hacer golpes ocultos”.

Fueron siete los sindicalizados que resultaron afectados y que, a su vez, solo permanecieron sentados bajo el tejado del Palacio Municipal para culminar su guardia, ya que no pueden acceder a ningún servicio médico porque no están afiliados al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), demanda que con su huelga exigen al ayuntamiento.


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