LA MEJOR VERSION DE TI
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Opinión
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TEMA MAESTROS DE VIDA.

Diseño: Grupo AM

En la vida tenemos la fortuna de conocer a muchas personas, algunos pasan para algo específico y se van, algunas otras personas se quedan para ser grandes maestros de vida, pero lo natural en nuestro existir es que todos completemos el ciclo de la vida, resumido en nacer y morir.

Cuesta mucho trabajo aceptar que la gente se adelanta, que se va, porque resulta que de manera directa o indirecta, ellos te enseñaron muchas cosas de cómo vivir. 

Hoy hablaré de cuando las personas tienen una enfermedad, creo que aprenden a disfrutar cada momento. 

Este espacio quiero dedicarlo a un gran guerrero, a Geovanny. Les platicare su historia, para que al igual que yo valoremos nuestra existencia, nuestra salud, la procuremos, más allá de tener adversidades, él jamás dejó de sonreír.

Lo conocí cuando trabajaba en una fundación, donde se cumplían sueños. El suyo era ir a un partido de los Tuzos del Pachuca; por cierto, gracias al apoyo de gente maravillosa que trabaja ahí, fue posible cumplir el sueño, ya que no solo nos brindaron el acceso, sino que hicieron todo lo posible para que estuviéramos muy a gusto. Incluso le regalaron una playera del equipo. 

Esa gran experiencia me enseñó mucho, ya que él tenía muy poco de salir de su última operación. La noticia era que ya no se podía revertir su condición física y a pesar de eso nunca lo escuché quejarse por dolor físico, solo lo vi sonreír, disfrutar, enseñándome el gran panorama de cómo valorar la vida, con todas sus ganas de vivir, enseñándome la alegría de vivir. Él sabía que tenía cáncer, pero no su gravedad.

Después de ese momento, me hice muy cercana a él y a su mami Mar. Ella comenzó a ayudarme en otras actividades, desde ahí tuve otra gran maestra de vida, que a pesar de saber la condición de su hijo, de vivir con la incertidumbre acerca de cuándo iba a tener que regresarlo, porque hay una frase que dice que: “los hijos son prestados”. 

A pesar de saber eso, aun así todos los días venía alegre a trabajar, hasta me daba un espacio en su corazón, siempre preguntándome como esta estaba, cuidándome, procurándome.

En este año jamás los escuche quejarse. Él tenía dolores muy fuertes que sobran mencionar al estar en una etapa terminal de cáncer; aun así seguía con su vida, estudiaba, gozaba cada instante, a pesar de todo, supo cómo vivir al máximo.

Estoy agradecida por la oportunidad de conocerlos a los dos, de que me enseñaran que la vida es hoy, es aquí y ahora, que a pesar de las adversidades, solo uno mismo puede elegir la manera en la que quiere llevar su dolor y su sufrimiento. 

Me enseñaron que te puedes caer, pero solo tú decides si te levantas o si permaneces en el suelo, si te caes o te levantas. Con su partida, el cáncer no le ganó la batalla, porque durante el proceso luchó con dignidad, porque no se quejaba, nunca cuestionó el por qué a él le sucedió todo eso. 

Siempre será recordado por las personas que lo amábamos, por ser tan positivo, por ser tan fuerte, por ser una persona que llevaba su vida con templanza, por mostrarse solamente feliz.

No solo escribo su historia como un homenaje a quien dejó una huella en mi corazón, sino para decirles que solamente uno tiene la decisión de cómo afrontar las dificultades, porque a pesar de ello puedes decidir ser feliz. 

La decisión está en cada uno de nosotros, podemos victimizarnos, pero nos quita la oportunidad de ver todas las maravillas de la vida, a pesar de nuestros problemas por pequeños o grandes que sean.

Agradezco a todas las personas que me ayudaron a cumplir todos sus sueños, todos contribuimos de cierto modo al dar algo de nosotros, porque el dar es ayudar, a pesar de que a veces no nos sobra y algunas otras sí, pero lo mejor es que todos dentro de nosotros estamos llenos de bondad. 

Ante cualquier situación, siempre traten de ayudar. Desde el mínimo detalle, desde ser comprensivos con las personas que nos rodean, porque a veces una sonrisa es lo que se necesita para alegrarle el día a otra persona. 

No te quedes con todo para ti. No juzgues si las personas merecen tu ayuda, solo ayuda y ya. 

Ayudar por satisfacción no es una buena acción. Cada quien es lo que lleva en el interior, así que compártete con quien te necesite. Transforma la vida de las personas con las que convives. Vive, disfruta y conviértete en la mejor versión de ti mismo.


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