BORRÓN Y CUENTA NUEVA
BORRÓN Y CUENTA NUEVA

BORRÓN Y CUENTA NUEVA

Opinión
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OPINION


Despertando de lo que parece fue un largo sueño, lleno de esperanzas, angustias, temores, expectativas y más, amanecimos en estos días primeros del  mes del de julio, con la cuádruple noticia de que, una, el próximo presidente de la república será el señor Andrés Manuel López Obrador; segunda, el próximo gobernador de nuestro estado lo será el señor Diego Sinuhé Rodríguez Vallejo; tercera, el Arq. Ricardo Ortiz Gutiérrez continuará tres años más trabajando por Irapuato como su (nuestro) presidente municipal y, cuarta, que la selección nacional de futbol  de México perdió ante la selección nacional de Brasil, con lo que quedó eliminada en la conquista de la ‘Copa FIFA Rusia 2018’. Todo se dio, pasó y ahora continuamos con el trabajo diario, esperando que lo que resta de gobierno a nuestras autoridades en sus tres niveles, terminen dando frutos buenos a la ciudadanía, y que los próximo meses aprovechen el tiempo que les falta a  las siguiente autoridades para tomar posesión, sumando las múltiples, incontables demandas de los ciudadanos, (nosotros), ante los graves problemas en que estamos sumergidos todavía para que, con esa suma, multipliquen las respuestas con acciones claras, seguras, limpias y rápidas, para lograr la estabilización, dado el clima y circunstancias en las que hemos estado viviendo desde hacen años, y mas recientemente, ante las inquietudes y dudas sobre las elecciones gubernamentales. Que de esta suma y multiplicación no surjan restas producto de falta de conocimientos, de sensibilidad política y de respeto a la población que votó por cada uno de ellos para que, finalmente, México no quede dividido ante un panorama que prefiguraría lleno de rencores o venganzas. Dado el clima que prevalece, cada próximo gobernante debe pensar que, ‘si cambia’ su horizonte, ofertas, promesas, y/o plan de trabajo benéfico ofrecido a la población, esa población ‘sí lo cambia’. Así que, con esto, ‘borrón y cuenta nueva’. Continúo con información sobre personas que han hecho historia en Irapuato, en este artículo, dentro de las páginas editoriales de este estimado Diario, inicié los rasgos principales de la vida del señor Obispo Don Samuel Ruiz García, nacido en Irapuato, ahora los continúo. Samuel nació el 3 de noviembre de 1924, en una época de grandes conflictos y persecuciones religiosas en el estado de Guanajuato, región de muchos y muy graves conflicto de esa índole debido a la persecución encabezada por el presidente de la República, General Calles. Sus padres fueron Don Maclovio Ruiz y doña Guadalupe García. Fervorosos católicos estuvieron viviendo un tiempo en los Estado Unidos de Norteamérica, pero cuando estaba por nacer su primer hijo, Samuel, regresaron a México para que naciera com mexicano y no ‘pocho’ o ‘agringado’. Don Maclovio estuvo muy comprometido con su Iglesia católica; fue miembro de los Caballeros de Colón y de la Acción Católica, tanto que fue miembro activo del recién nacido en la ciudad de Guanajuato, el movimiento sinarquista. El mayor de cinco hermanos, Samuel siempre se significó como un niño obediente y disciplinado y muy amigable. De familia muy católica entre lo que no perdonaban diario el rezo del Santo Rosario, por ello es que de chico a Samuel le gustaba jugar solo y de manera muy particular pues construía altares pequeños y predicaba. Todo esto fue moldeando su carácter, seguramente el inicio de la vocación a la vida consagrada, la que siempre fue denotando y mostrando con su vida espiritual. Sus papás habían hecho un pequeño capital en los EUA el que, en sociedad con el hermano de don Maclovio, Antonio, compraron un campo de cultivo en las afueras de Irapuato rumbo a Pueblo Nuevo. Por ese rumbo, en la actual calle Guanajuato, prolongación de la calle Hidalgo, nació Samuel.
Debido a los problemas provocados por las Leyes emanadas del gobierno del General Calles, las escuelas religiosas se encontraban cerradas, por lo que su instrucción de educación primaria la iniciaron sus padres quienes, tiempo después, y ya muy adelantado, lo inscribieron en una escuela particular, con una señorita; posteriormente ingresó al ‘Colegio de las Hermanas del Sagrado Corazón’ para, al final de sus estudios, pasar a estudiar en el ‘colegio Amado Nervo’. Desde chico, sus familiares se dieron cuenta que Samuel era un niño diferente a los demás; muy especial y se notaba por su acendrado amor al estudio y a las prácticas religiosas. Con esto se unieron todos para ayudarlo en su educación escolar e, igualmente en la espiritual, pues desde pequeño lo veían que estaba destinado a realizar una obra significativa dentro de la Iglesia católica. Todo esto culminó en la preparación para llevarlo al Seminario de León, Guanajuato, en el que inició sus estudios para culminar como sacerdote. Termino con estas líneas una parte de esta gran biografía de un hombre lleno de Dios y servidor de los hombres. En mi próximo artículo la culminaré, relatando la segunda parte de su interesante y valiosa vida.
Una recomendación a las autoridades federales, estatales y municipales de Irapuato: no se olviden los problemas que siempre ha tenido Irapuato al llegar la temporada de lluvias y esto es debido a la falta de previsión ante las corrientes de agua que cruzan por la ciudad y áreas circunvecinas; por lo mismo, sugiero, por múltiples experiencias vividas y participante en algunas soluciones: primero, desazolvar permanentemente el lecho de los ríos, canales y arroyos que se encuentran en la zona de alto riesgo de inundaciones de la ciudad de Irapuato y zonas urbanas circundantes; segunda, limpieza continúa de basura y plantas nacidas en sus orillas, y en las tapas de registro de aguas en toda la zona urbana; tercera, las inundaciones recientes en el fraccionamiento ‘Las Carmelitas’ y áreas aledañas señalan claramente lo que ‘siempre’ ha constituido un grave peligro de inundaciones y es que, los bordos de los arroyos, canales y  el ‘rio’ Guanajuato’ (no es río sino canal, por lo mismo, artificial), están formados por lodo un tanto cuanto petrificado él que, con agua en sus lechos que humedecen esos bordos y una avenida grande de agua, su golpe los revienta los que, sin armazón debida y precautoria, estallan e inundan irremediablemente, principalmente a los zonas cercanas a ellos. Todo esto indica que esos bordos, todos, deben ser reforzados con mallas de acero o con ‘gaviones’, bolsas de malles de alambre con piedras en su interior, los que ayudarán a soportar con éxito las avenidas de aguas que en muchos casos han sido mortales. El costo de este trabajo es infinitamente menor que el valor de la pérdida de una vida humana debido a descuido o negligencia de las autoridades respectivas. Como siempre, acepto críticas constructivas para este trabajo.
Fuentes. Jesús y Juan Manuel García Ruiz, sobrinos del señor obispo Samuel Ruiz García. Fazio, Carlos. Samuel Ruiz, el caminante. Editorial Espasa Calpe. 1995 (datos tomados para fines no comerciales, ni lucrativos). 


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