La más grande sinrazón
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La más grande sinrazón

Opinión
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Perspectiva.


De todo lo que prometió AMLO lo más absurdo es terminar con la Reforma Educativa. Algo que no hará porque sería la sepultura del futuro de los nuevos mexicanos. La educación es lo que libera el potencial de los pueblos. La buena educación es la que los lleva a la prosperidad, al añorado primer mundo. 



La educación marca el destino de los hombres y las naciones. Cierto, la educación no es todo en el desarrollo. Cuba tiene un buen nivel educativo pero el modelo de gobierno sin libertades políticas y económicas los ata a la pobreza intelectual y al subdesarrollo. El pueblo cubano es ignorante del mundo de hoy. Una isla intelectual dentro de una isla geográfica. 



Los países que invierten mucho en educación superan rápido la pobreza, la marginación y logran el bienestar de países que tienen siglos de buenas escuelas como el Reino Unido. Lo más hermoso de un buen sistema educativo es que lleva a la gente a la integración universal de las ciencias y las humanidades. La riqueza y plenitud de vida; la salud y la esperanza de un mundo mejor se da en las sociedades con preparación.   



El ejemplo de ese renacimiento cultural se da en Asia, donde los niveles de aprendizaje son tan buenos como en Suiza, Suecia o Finlandia.


Países como Corea del Sur y Singapur rebasan a Estados Unidos, la potencia económica más grande del mundo. Shangai, la metrópoli china, tiene las mejores calificaciones en las pruebas de PISA, igual que Hong Kong.  



En México la educación es deprimente y en Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, puede compararse con la de países africanos. 



Es una cadena de generaciones, un yugo ancestral. Familias que no tuvieron oportunidad, no cobran conciencia de la importancia para el futuro de sus hijos el saber leer y comprender; saber escribir y expresarse o hacer las cuatro operaciones básicas de las matemáticas. 



Si de verdad se quiere evaluar a los maestros, la mejor forma sería con el resultado de los conocimientos de los alumnos. Ni siquiera es la capacidad de pasar evaluaciones de la SEP lo que hace a un maestro exitoso. 



De qué sirve a un alumno de Oaxaca escuchar todos los días los prejuicios y la ideología marxista de los maestros del CNTE. Escuchar una y otra vez la mentalidad derrotista y subdesarrollada de imaginar que las “fuerzas oscuras del imperialismo y el capital” son las que gobiernan y someten sus vidas. Imagine escuchar a diario una perorata sobre la liberación a partir de dogmas marxistas-leninistas.



Mientras eso sucede en el sur de México, pasa por la mente del nuevo líder que todos, absolutamente todos, deben entrar a la universidad con independencia de su mérito o conocimientos mientras en China se esfuerzan millones para entrar a las mejores universidades en exámenes que son épicos. Sólo los mejores entran. O en Corea del Sur, donde las familias pagan 17 mil millones de dólares al año en escuelas de segundo turno para que sus hijos puedan competir y recibir la mejor educación del mundo. 



Ya veremos cuando quieran que la UNAM reciba a todos los que solicitan entrar. Será un caos impensable, una derrota indecible para quienes sí estudian. Decía Lee Kuan Yew, el genio de Singapur, que si algo había aprendido en la vida es que la igualdad no existe. Hay quienes se exigen, trabajan y dan todo para prosperar y, simplemente hay quienes no lo hacen. 
 


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