Huele a cuotas
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Opinión
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El elenco de futuros funcionarios es, por lo general, acertado. O tienen experiencia o están empapándose de sus temas.


AMLO nombró al polémico Manuel Bartlett como director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). ¿Cómo ha respondido el nominado a las críticas? ¿Está preparado para el cargo? 



El elenco de futuros funcionarios es, por lo general, acertado. O tienen experiencia o están empapándose de sus temas y eso se nota al enunciar propósitos. La selección de Bartlett se sale del patrón. Tomo, como indicador, las entrevistas que concedió la semana pasada a Carmen Aristegui (1 hora con 20 minutos) y a Luis Alberto Medina de Proyecto Puente (47 minutos). Escurridizo, verborreico y carente de autocrítica descalificó a quienes lo enjuician negativamente, mientras se autoelogiaba y le prendía incienso a López Obrador, el “único capaz” de cambiar a México. Fue una excursión por la retórica habitual en los políticos priístas de pura cepa. 



Carmen le lanzaba preguntas que bateaba con generalidades. Sintetizo la entrevista: ¿Por qué critican tu nombramiento?, porque están contra el cambio; ¿quiénes te critican?, la derecha, los empresarios y los intelectuales y plumíferos; ¿cuál fue tu papel en el asesinato de Manuel Buendía ordenado por el director de la Federal de Seguridad que dependía de ti?, no tuve “nada que ver”; ¿hubo fraude en 1988?, “no puedo decirlo [porque] yo no tenía el poder”; ¿la caída del sistema?; “un mito”, para luego decir que él había sido el “chivo expiatorio” del acuerdo entre Carlos Salinas, el PAN y empresarios. 



En Proyecto Puente, Bartlett calificó las críticas en su contra de “campaña infame” y “embestida perversa”. Sin embargo, se escabulló cuando salió el caso Camarena (agente de la DEA asesinado en 1985):  “¿En el 88 fue vetado para entrar a Estados Unidos?”, “no es cierto”; “¿Puede entrar a EU?”, “yo puedo entrar”; “¿Cuándo fue la última vez que estuvo en EU?”, “hace mucho”; “¿Hace cuánto?”, “hace… no quiero ir a Estados Unidos y no tiene que ver nada, con la electricidad”; “Pues va a tener que ir [porque] hay mucha relación entre Estados Unidos y México [en ese tema]”, “tú sigue con esa línea y lo único que estás haciendo es el juego a quienes no creen en el cambio en este país”.



En ambos programas le preguntaron sobre sus planes concretos para salvar a la CFE y en los dos respondió con generalidades. Prometió erradicar la corrupción y hacer competitiva a la Comisión, pero sin dar detalles. La precisión vendrá, dijo, cuando reciba información de la CFE. Incomprensible la ligereza de quien lleva años criticando –con razón– las políticas energéticas neoliberales. 



Si no ha aclarado su pasado ni justificado su capacidad, ¿por qué fue nombrado? Una explicación sería el pago de “cuotas”, esa institución de la política mexicana que consiste en que un actor ofrece apoyo a un candidato a cambio de recompensas tan concretas como el manejo de instituciones con presupuesto y cargos en los cuales ubicar a las clientelas. 



El Partido del Trabajo (PT) aportó 3 millones 396 mil votos a la victoria de Andrés Manuel López Obrador. El PT carece de cuadros calificados. Bartlett está cerca del PT, ha sido el coordinador de su fracción en el Senado. Sigue entonces que la CFE sería la cuota para el PT. La CFE, aclaro, tuvo un presupuesto este año de 387 mil 588 millones de pesos y tiene 14,363 empleados de confianza. Un banquete para los cuates.



Si López Obrador lo mantiene en el cargo hay dos desenlaces extremos. Bartlett silencia a sus críticos con la eficacia y honestidad de su gestión; Bartlett es incapaz de erradicar la corrupción y llena la CFE con cuadros del PT y arrecian las críticas de los “intelectuales” y “plumíferos” que tanto desprecia. Un primer indicador sobre lo que sucederá lo veremos en los nombres del equipo que lo acompañe en la CFE. 



Hay otros indicios de la salud de la cuota. ¿Que darán a Manuel Velasco y a la maestra Elba Esther Gordillo y a tantos otros? ¿cómo lo justificarán?, ¿qué consecuencias tendrá para Morena y para quienes critiquen el reparto? Pero no anticipemos el futuro. Quedémonos por ahora con la hipótesis de que el nombramiento de Bartlett desprende el pestilente olor de cuota. ¡Lástima!


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