Esto es lo que tienen en común los ratones y los humanos

Esto es lo que tienen en común los ratones y los humanos

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Los estudios demuestran que las ratas, ratones y los humanos tienen algo en común a la hora de tomar decisiones.

En la tarea de los roedores, el animal primero entraba a una “zona de oferta” afuera de un restaurante. Foto: Especial


Supongamos que en busca de una agradable velada, usted paga 175 dólares por un boleto para un musical de Broadway. Sentado en el balcón, rápidamente se da cuenta de que la actuación es mala. ¿Se encamina a la puerta durante el intermedio o se queda hasta el final?

Los estudios de toma de decisiones humana sugieren que la mayoría de la gente permanecerá hasta el final, aunque el dinero gastado en el pasado lógicamente no debería tener injerencia sobre la decisión.

Esta “falacia del costo hundido”, como lo llaman los economistas, es una de las muchas formas en que los humanos permiten que las emociones afecten sus decisiones, en ocasiones en detrimento propio. Sin embargo, la tendencia de considerar inversiones pasadas en la toma de decisiones aparentemente no está limitada al Homo sapiens.

En un estudio publicado el mes pasado en la revista Science, los investigadores en la Universidad de Minnesota reportaron que ratones y ratas mostraban las mismas probabilidades que los humanos en ser influenciados por los costos hundidos.

Mientras más tiempo habían invertido en esperar una recompensa, menos probable era que renunciaran a la actividad antes de que terminara el retraso.

Más importante que la similitud entre especies era el hallazgo del estudio de que los efectos de costos hundidos aparecían sólo después de que los participantes habían decidido buscar una recompensa, no cuando aún deliberaban hacerlo, señaló A. David Redish, profesor de neurociencia en la Universidad de Minnesota y uno de los autores del estudio.

En efecto, los animales parecían considerar al tiempo de deliberación no como parte de su inversión, una señal, dijo Redish, de que podrían estar en acción diferentes procesos cerebrales en diferentes aspectos de la toma de decisiones. La idea contradice la noción de que “el tiempo es tiempo, y de una forma u otra lo desperdicias”, dijo.

Shelly Flagel, profesora asociada de psiquiatría en la Universidad de Michigan y quien no estuvo involucrada en el estudio, dijo que la investigación tenía “implicaciones de largo alcance”.

Por ejemplo, explicó, ese comportamiento recuerda la conducta “exhibida por personas con adicciones”.

En el estudio, tres laboratorios de investigación en la Universidad de Minnesota colaboraron para realizar pruebas con ratones, ratas y humanos. A los roedores se les entrenó para que buscaran pellets de sabores en un laberinto cuadrado con un “restaurante” en cada esquina.

A los humanos se les enseñó a buscar en una computadora videos de gatitos, una competencia de baile, panoramas o accidentes de ciclismo.

En la tarea de los roedores, el animal primero entraba a una “zona de oferta” afuera de un restaurante y escuchaba un pillido que le informaba lo larga que sería la espera para la recompensa del pellet, un periodo que variaba al azar de 1 a 30 segundos.

El animal podía ignorar la oferta, en cuyo caso se retiraba, o podía entrar a la “zona de espera” del restaurante, lo que accionaba una cuenta regresiva señalada por un tono descendente. El roedor podía elegir abandonar el restaurante en cualquier momento durante la cuenta regresiva.

En la versión humana del experimento, a los participantes se les ofreció un video y se les presentaban botones diciendo “quedarse” o “brincar”. Una barra de descarga indicaba cuanto tiempo tendrían que esperar para ver el video. Hacer click en el botón de “quedarse” iniciaba una cuenta regresiva y la pantalla mostraba cómo avanzaba la descarga.

El estudio encontró que mientras más tiempo pasaban los roedores en la “zona de espera”, más probable era que se esperaran hasta el final, aunque mientras más esperaran, menos tiempo tenían para buscar comida.

De igual forma, mientras más tiempo gastaban los humanos esperando a que se descargara un video, más probable era que esperaran hasta el final.

Sorprendentemente, la cantidad de tiempo que los participantes pasaban deliberando si aceptaban la “oferta” no afectaba el que abandonaran o no.