Semillas Estelares

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Opinión
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La prisión del pasado y el futuro.

Diseño: Grupo AM

Actualmente, millones de personas en el planeta viven presos. Presos de su propio “mal estar” que les produce enfermedades, preocupación, ansiedad, tristeza, resentimiento, depresión y la llamada “enfermedad del hombre blanco”: el estrés.

Estos estados son cárceles creados por uno mismo y parten del enfoque de la mente del “pasado y el futuro” que nos desconecta del presente, del Aquí y Ahora en el que todo ocurre, pues el pasado y el futuro solo existen en la mente cuando enfocas tu energía creativa (pensamiento, palabra y acción).

Ambas proyecciones cortan el flujo de la vida, producen Enredos Emocionales al vivir anclado, mentalmente, en sucesos del pasado e ideas futuristas: vives en el pasado cuando te sientes triste, resentido o deprimido; recuerdas un suceso que ya fue, lo repasas y repasas y no te permite ver la experiencia que te dejó. 

Vives en el futuro cuando te preocupas, estresas o estas ansioso; se va la vida ideando, mentalmente, lo que quieres vivir, olvidando que eso ocurre solo en el presente, justo en el que estás leyendo estas palabras.  

¿CÓMO LIBERARNOS DE ESAS CÁRCELES?

Así como todo en la naturaleza es sencillo, la forma de romper estas cadenas reside en algo simple pero poderoso: ser consciente del PRESENTE y de que todo lo que vives ocurre en este preciso instante.

Hace unos años fui una persona excesivamente mental. Ataba cabos sueltos de cosas inexistentes, recordaba situaciones (principalmente agravios) y no aceptaba las cosas pasadas o acciones de las personas; echaba la culpa de “mi mala suerte”, les insultaba y maldecía (esto resultó un veneno que poco a poco mermó mi salud y me trajo enfermedades crónicas). 

También, me ofuscaba al querer exigir una resolución a un determinado problema de mi pasado o quería ver “a la voz de ya” una solución a mi futuro, o recreaba situaciones de cómo hubiera abordado tal situación.

La energía que bien pueden emplear en crear mi presente se me fugó como una manguera agujerada que corta la presión del agua. Gracias a esto fui un asiduo cliente de los descalabros que producían esos CAOS MENTALES que yo mismo creaba.

Pensaba y repasaba una y otra vez las cuestiones que me habían hecho en el pasado, en lo general eran cosas malas (estaba resentido), y en cómo las hubiera resuelto.

En el futuro, creaba situaciones mentales que a ‘la voz de ya’ quería ver como una realidad para que me dieran seguridad. Todo eso me generó un boomerang que me alcanzó y me golpeó tan fuerte que me dolió. Fue una especie de terremoto o sacudida que me ayudó a dejar atrás esas viejas formas de pensar, ver y hacer las cosas.

Ahora ya no me enfrasco impulsivamente en el pasado ni en el futuro a través de los pensamientos. El pasado sirve para recordar y agradecer esas experiencias que hoy me han puesto aquí. Ya no me futurizo con esa premura, disfruto el viaje, las situaciones, incluso las que me retan, planeo y agradezco en el presente. 

LO QUE SIEMBRAS HOY, MAÑANA LO COSECHARÁS

Vivir en el AQUÍ y AHORA practicando la GRATITUD genera también un boomerang bien chingón: en mi vida se han dado milagros y se están precipitando otros más gracias a que logré enfocar esa energía creativa en el presente y no en el pasado ni en el futuro. En la medida que lo practiques, tenlo por seguro, podrás observar resultados.

LA CATARSIS 

Hablar de cómo nos sentimos o de determinados problemas con algún amigo de entera confianza, un médico, consejero, religioso, especialista o psicólogo, es recomendable y contribuyen a ir soltando el pasado y aquietando los pensamientos futuros. Como terapeuta, me gusta escuchar y sugerir soluciones a las personas.

También, sugiero escribir una carta en la que expongamos cómo nos sentimos, por qué o con quién estamos enojados. Sea en el lenguaje que mejor nos venga, puede ser, incluso, con groserías. Esa catarsis nos llevará a la liberación. 

Al terminar de escribir esa carta, más tranquilos y serenos, podemos quemarla. Es una técnica psicológica contundente que ayuda a desenredar esos nudos emocionales que nos estancan y nos hacen infelices.

La felicidad es trabajo de uno, hay que afanarla poco a poco para que sea durable, hay que darle matices, pulirla y compartirla, pues entre más la compartes más pleno eres. En la naturaleza las cosas durables, llevan su tiempo, como el fruto de un árbol que es delicioso.