Desde el proyector
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Opinión
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Los sacamuelas del cine.

Diseño: Grupo AM

Hace pocos días buscaba referencias pictóricas barrocas. De un autor a otro, de una obra a otras, me detuve en una pintura que desde el título me resultó inmensamente interesante: El charlatán sacamuelas.

Esta obra es autoría del flamenco Theodoor Rombouts. Este pintor barroco amberino  realizó la pieza entre 1620 y1625. Actualmente se exhibe en el Museo del Prado de Madrid. Gracias a la extraordinaria página web del Museo, podemos apreciar con lujo de detalle, esta y muchas otras obras más.

En el cuadro se observa al sacamuelas en plena faena, rodeado de curiosos. Tal y como se describe en la ficha técnica de esta pintura: “Además de los diplomas o títulos quizás falsos, que certifican su formación, su mejor carta de presentación es la experiencia, acreditada por el collar de muelas que luce alrededor del cuello”.

Un charlatán es alguien que embauca, alguien que miente, alguien cuya más grande experiencia es el uso del engaño para cumplir sus cometidos. En aquellos tiempos, hace 400 años, era común ver en plazas y centros públicos a charlatanes ofreciendo diversos tipos de servicios; magia, salud, riqueza, entre otras muchas suertes.

En el mundo del cine, por lo menos en México, me he encontrado a largo de mi andar con muchos charlatanes, personajes que ofrecen lo impensable. La mayoría de estos modernos sacamuelas aluden a diversas habilidades, la palabra es su principal herramienta.

La actividad cinematográfica en nuestro país ha crecido, hoy podemos hablar de una industria firme, estable, con amplio potencial de desarrollo en el corto y mediano plazo. Los indicadores de producción anual nos demuestran la solidez del cine mexicano en el presente.

Este crecimiento de la industria cinematográfica nacional, aunado a la descentralización de la misma, otorga el marco ideal para que embaucadores ofrezcan cursos, talleres, diplomados que prometen una formación vertiginosa en este campo, carentes de reconocimiento de alguna institución seria y respetable.

No puedo dejar de mencionar la gran cantidad de festivales, foros y congresos de cine, hechos al vapor, que no ofrecen nada sustantivo al público. Lucrar con las ilusiones y sueños de la gente, es lo mismo que arrancarles las muelas en forma medieval.

Algunos de estos sacamuelas, cuentan en su haber con uno dos trabajos, debajo de alguna mediana calidad. Una golondrina no hace verano. Estimados lectores, no se dejen engañar. Hoy, la facilidad e inmediatez para buscar y encontrar información nos permite no caer en fraudes de cualquier tipo.

Veo que se ofrecen cursos que aseguran otorgar fórmulas para financiar un proyecto cinematográfico, talleres que prometen enseñar a escribir guion en un par de meses, diplomados de ocho horas para aprender a dirigir cine. Claro, todo esto con un costo económico alto. 

El proceso de aprendizaje de cualquier oficio es largo y continuo. No existen varitas mágicas que nos abran el camino para ser un experto en la materia de un momento a otro.

Twitter: @MarianoBouchot


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