Fake news y pseudociencia

Fake news y pseudociencia

Opinión
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Otro hecho importante es que la propagación de noticias falsas se da preferentemente a través de redes sociales como Twitter o Facebook.


Muchas instituciones académicas así como oficinas de inteligencia de diferentes países del mundo están estudiando el problema de la propagación de mentiras en los medios de comunicación o “Fake news”. 


El impacto que estas noticias falsas pueden tener es significativo en la definición de políticas nacionales e incluso en la elección de gobiernos. Es bien sabido que en las pasadas elecciones presidenciales norteamericanas cibernautas rusos realizaron un exitoso ataque de noticias falsas a ese país para favorecer a uno de los candidatos. Sin embargo este no es el único ejemplo pues igualmente se propagan noticias falsas para favorecer o perjudicar agendas políticas específicas sobre el “calentamiento global”, la “amenaza mundial china” y muchos otros temas. ¿Cómo distinguir la verdad o falsedad de una noticia?  Un resultado importante de estas investigaciones es que las noticias falsas se propagan más rápidamente que las noticias verdaderas. 


Otro hecho importante es que la propagación de noticias falsas se da preferentemente a través de redes sociales como Twitter o Facebook y no tanto a través de sitios de noticias web perfectamente identificados como son por ejemplo los sitios de la BBC (British Broadcasting Corporation), DW (Deutsche Welle), RFI (Radio France Internationale) o CNN (Cable Network News). Otro hecho importante es que la mayoría de las personas que reciben y retransmiten noticias falsas no verifican su veracidad. El compartir información falsa puede tener serias consecuencias como han mostrado algunos linchamientos en India.  Investigadores del Departamento de Computación e Inteligencia Artificial de Indiana University Bloomington, reconocen que los programas computacionales para reconocer mentiras aún están en su infancia. Estos programas se centran en identificar lo que una persona está diciendo y cómo lo está diciendo. Se determina la trayectoria y competencia del autor en el tema de la noticia así como la forma de presentarla. Por ejemplo, si un reconocido profesor, probablemente ganador del premio Nobel, de una famosa institución médica del mundo da una noticia sobre un nuevo tratamiento para el cáncer podemos tener una alta certeza en la veracidad de la noticia pues previamente ésta ha sido publicada y discutida en revistas internacionales del más alto prestigio por los más reconocidos investigadores y especialistas del mundo. Sin embargo si una persona desconocida posiblemente inspirada por el consumo de peyote y marihuana, da a conocer en su cuenta de Facebook su método para curar el cáncer basado en “conocimientos y meditaciones ancestrales” y en el consumo de víboras de cascabel disecadas, sabremos que esta noticia será poco creíble. Para detectar una noticia falsa es igualmente importante analizar la forma como ésta se presenta analizando el vocabulario empleado. Las noticias reales usan un lenguaje más modesto usando expresiones como “se piensa”, “se considera”. Mientras que las noticias falsas usan expresiones más contundentes y afirmativas como “siempre”, “nunca”, “está probado”.


Programas computacionales de este tipo han sido probados con noticias falsas y verdaderas lográndose un éxito del setenta por ciento en la detección de noticias falsas. Hay mucho por hacer pues las noticias falsas parecieran ser virus que se adaptan a las nuevas circunstancias y métodos de detección. Un creador de noticias falsas pronto aprenderá las expresiones que debe evitar para lograr que sus noticias aparenten ser verdaderas. Esto es un enorme reto computacional para los especialistas en inteligencia artificial.


Por otra parte la pseudociencia (e.g. astrología, dianética, espiritismo, horóscopos, parapsicología, telepatía, telequinesis, tarot, ufología, chamanismo, vudú, brujería, entre otras actividades) y sus practicantes tienen también algunos rasgos distintivos importantes en la práctica.


Algunos de los más frecuentes son: 1.- Las noticias las dan a conocer no ante ninguna comunidad científica sino ante los medios de comunicación.


2.- Frecuentemente se argumentarán complots para bloquear su trabajo. 3.- La noticia frecuentemente se da en el límite de la detección. 4.- La evidencia presentada no son datos sólidos sino anécdotas. 5.- Se apela al conocimiento de siglos y generaciones anteriores. 6.- Se trabaja en aislamiento. 7.- Se proponen nuevas leyes de la naturaleza para explicar los resultados.


Quienes crean o reciben y retransmiten noticias falsas tienen mucho en común con los practicantes de la pseudociencia iniciando por una ausencia casi total de sentido crítico para analizar la información que están recibiendo. Por ejemplo si alguien afirma que: “la presencia del planeta Marte es importante para recibir vibraciones cósmicas benéficas para lograr un desbloqueo energético así como para incrementar la sensibilidad radiaestética”. Deberíamos primeramente investigar quién hizo esta escalofriante afirmación ¿Un investigador reconocido en el mundo por su trabajo en física o medicina? También deberíamos preguntar ¿De dónde salió esta noticia? ¿De un sitio de noticias serio como la BBC o el Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN), o de un sitio patito como “www.espiritualidad_cósmica”? Así mismo deberíamos también notar que el vocabulario empleado carece de todo sentido; ¿O, qué cosa son las vibraciones cósmicas, el desbloqueo energético o la sensibilidad radiastética? El análisis más elemental debería de convencernos que esto es solo una noticia falsa que no merece nuestra atención ni menos aún su difusión. Esencialmente las Fake news y la pseudociencia tienen en común la ignorancia y falta de sentido crítico de sus seguidores.


Mi sugerencia: use su Facebook, Twitter y WhatsApp con prudencia (o mejor, no los use) y consulte exclusivamente sitios de noticias serios y confiables.