Aborto en México y Argentina, una anhelada discusión

Aborto en México y Argentina, una anhelada discusión

Opinión
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A pesar de contar con firmes argumentos a favor de la despenalización, al parecer el Senado argentino se decantó por argumentos vergonzosos


El 14 de junio se aprobó en la Cámara de Diputados de Argentina un Proyecto de ley para despenalizar el aborto hasta las 14 semanas de gestación en todo el territorio del país; el proyecto fue rechazado el pasado miércoles 08 de agosto en la Cámara de Senadores. Esta era la séptima ocasión que se presentaba la iniciativa que cambiaría la ley penal con casi cien años de vigencia (el Código Penal data de 1921) y avanzaría en el reconocimiento de la autonomía de las mujeres en Argentina.


Las discusiones en el legislativo argentino se enriquecieron durante abril y mayo, cuando se pudo escuchar en la Cámara de Diputados la comparecencia de personas con distintos perfiles para exponer argumentos a favor o en contra del proyecto. Se leyeron testimonios y se escucharon a abogadas/os, académicas/os, escritoras, médicos, actrices, sociólogos/as, activistas, etcétera, explicar las razones por las cuales consideraban que se debía aprobar o rechazar el proyecto. La última ocasión que en México se llevó a cabo un ejercicio similar en torno a este tema fue hace más de 10 años, ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, mientras se discutía la constitucionalidad de la despenalización del aborto hasta las 12 semanas de gestación en el entonces Distrito Federal.


A pesar de contar con firmes argumentos a favor de la despenalización, al parecer el Senado argentino se decantó por argumentos vergonzosos como las comparaciones de las mujeres que deciden abortar con “perritas que quedan embarazadas”, o de los seres humanos con marsupiales.


Desconociendo el propio marco legal y de derechos humanos imperante en el país y el continente, el Senado argentino votó por las falacias de quienes afirman que la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Convención de los Derechos del Niño prohíben el aborto porque “protegen la vida desde la concepción”, pero ignoran que a dicha frase de la Convención Americana anteceden las palabras “por lo general,” y que que el propio Comité de los Derechos del Niño ha recomendado al país despenalizar el aborto.


Si bien resulta lamentable que legislen personas con base en mentiras y falacias, es digno de reconocerse lo provocado por el movimiento feminista argentino en articulación con otros movimientos como el LGBTIQ+, de Derechos Humanos, de personas con discapacidad y de las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo. Esta articulación logró posicionar el tema no sólo en el Poder Legislativo, sino que lo llevó hasta las calles, las escuelas, las redes sociales, universidades y un largo etcétera. 


Esta lucha incansable logró lo que se ha identificado como la “despenalización social” del aborto: en Argentina ya no es más un mito hablar de aborto en prácticamente todos los espacios públicos y privados. A pesar de que legalmente siga prohibido, la sociedad argentina está más consciente que nunca de que las adolescentes y mujeres abortan, en ocasiones, en condiciones inseguras.


Sin duda alguna, lo más positivo de la experiencia argentina fue demostrar que es posible abrir una discusión social para ampliar derechos y dotar, aunque sea un poco, de esperanzas a todo un continente. ¿Sería posible tener algo parecido en nuestro país o en nuestro estado? ¿seríamos capaces de presentar, defender y decidir con base en argumentos de calidad?


Amicus, “Derechos Humanos por el cambio social”.
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