Crónica de un linchamiento en Santa Ana Ahuehuepan
Crónica de un linchamiento en Santa Ana Ahuehuepan

Crónica de un linchamiento en Santa Ana Ahuehuepan

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Una camioneta blanca arrancó ante la mirada expectante de decenas de pobladores, dentro, iba un cuerpo sin vida.

Foto: Especial.

Era la tarde del jueves y el ambiente, aún tranquilo. Como un día cualquiera, muchos pobladores de Santa Ana Ahuehuepan regresaban de trabajar y no sabían qué sucedería.

De pronto algo pasó y en la radio se escuchó la voz de una mujer: decía que dos personas habían fallecido en la comunidad de Santa Ana Ahuehuepan, acusadas del supuesto robo de un menor de edad.

Hablaban del asunto, patrullas aparecieron y luego un centenar de personas reunidas. La expectación ya se percibía en el aire.

Policías y carros alrededor del terreno franqueado por cinta amarilla, al centro, un cuerpo cubierto con lona y, en la orilla, una camioneta roja con varios golpes en el parabrisas.

Al preguntar “¿qué pasó?” No faltó quien dijo: “se querían robar un niño”.

Poco a poco la gente contó lo que supuestamente sucedió. Por rumor o porque lo vieron. A esa altura nadie sabía. Horas más tarde, las autoridades descartaron robo de niños en el estado y solicitaron no propagar falsas noticias.

GRUPO DE WHATSAPP

Pobladores narraron que a través de un grupo de WhatsApp les informaron que dos personas intentaron robar a un menor de edad en la comunidad de Pedro María Anaya.

Enseguida, la gente de Santa Ana Ahuehuepan se organizó y decidieron detener a los acusados. Una vez que confiscaron la camioneta en la que viajaban los sospechosos, comenzaron a golpearlos.

Alguien les roció gasolina y otro les prendió fuego, lo que causó quemaduras de tercer grado en ambas personas.
    
El hombre falleció en el lugar y la mujer fue trasladada de urgencia al Hospital Regional Tula-Tepeji para recibir atención. Murió mientras intentaban aliviar el dolor que provocaron los golpes y el fuego.

De regreso en Santa Ana Ahuehuepan, cerca del hotel conocido como Amazonas, sobre la carretera Tula-Tepetitlán, policías acordonaron el lugar en espera del Semefo.

Una delgada cinta amarilla marcó el espacio que no atravesaron los pobladores que observaban a los peritos y el cuerpo del hombre de aproximadamente 40 años de edad.

Cerca, un perro se echó con toda la tranquilidad y otro pasó corriendo.

“Ya quedó limpio, ahora hay que levantar el cuerpo”. Un vehículo llegó y un grupo de personas colocó una lona alrededor del cadáver para que nadie lo viera.

PEDÍAN NO CUBRIRLO

De inmediato, se escucharon reclamos y chiflidos, varios furiosos, con teléfono en mano y la cámara encendida. Gritaban que no taparan el cuerpo, que no merecía consideraciones, que había muerto porque lo merecía. N había arrepentimiento entre los gritos enardecidos.

Un charco de sangre quedó en el lugar donde murió aquel hombre, solo faltaba llevarse el vehículo.

Una grúa amarilla remolcó la camioneta y mientras el conductor la enganchaba, los pobladores comenzaba a disiparse.

Retiraron las cintas y como si nada hubiera pasado, la calma regresó a Santa Ana Ahuehuepan. Soldados hicieron guardia en caso de ser necesario.

Libre de todo, un señor tomó una cubeta verde y aventó agua al lugar donde estaba la mancha de sangre. Así, sin más, intentaron robar el linchamiento. 

Del niño que intentaron robar nada se supo, no hay carpetas de investigación y, en cambio, autoridades iniciaron una indagatoria por la muerte de dos personas.


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