Un chile que no embona

Un chile que no embona

Opinión
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Somos un pueblo difícil, muy complicado; somos el resultado de una historia repleta de malos gobernantes; colmados de saqueos.


Somos un pueblo difícil, muy complicado; somos el resultado de una historia repleta de malos gobernantes; colmados de saqueos y actos de corrupción, es cierto. Así nos fueron haciendo esos gobernantes pillos. Por eso, con el tiempo, hoy desconfiamos y culturalmente llegamos a descalificar las propuestas –por buenas que sean-, de nuestros líderes. 


En la era del comercio y del conocimiento, los aeropuertos son la estrategia privilegiada para hacer negocios, para comunicarnos con el mundo. Pero hasta en esto ahora, los mexicanos retardamos la construcción de uno, el principal, el de la Ciudad de México. No puede ser: mientras otros países construyen y rápido, nosotros nos enfrascamos en discusiones, desconfianzas y llevamos incluso a consulta algo que es obvio: un aeropuerto. 


Es probable que el sexenio de Peña Nieto, lleno de negocios turbIos y de obras sobrevaluadas, pudiera haber tenido en el aeropuerto de Texcoco, también un negocio que privilegiara a constructores cercanos al poder. Es probable. Pero hasta ahora ni el periodismo de investigación –aquel que descubrió a negocios turbios como “La Estafa Maestra”-, ha logrado encontrar corrupción o malversación de fondos. Invertir fondos de pensiones es algo común en el mundo, para darle intereses competitivos a los ahorradores. Invertir recursos públicos en proyectos rentables debería ser una práctica común, teniendo gobernantes inteligentes y honestos.


Pero es esa cultura de la desconfianza y de ignorar lo que pasa en el mundo, la que nos detiene para hacer obras de infraestructura que se reflejarán en generación de riqueza. Descubrí en el viaje reciente a Singapur y China, que los fondos de inversión público-privados, son exitosos y representan una fuente de ingresos importante para los gobiernos. Pero en México, parece que es imposible hacerlo.


Esta semana, se incrementó la discusión nacional sobre la construcción del nuevo aeropuerto. Sí. Los colegios de ingenieros fuimos consultados y dimos nuestra opinión: es el aeropuerto de Texcoco la opción más viable (o menos mala) de ampliar el tráfico aéreo para el País. Es la historia de corrupción en nuestro País la que provocó las suspicacias, las reservas sobre esa mega obra que tiene recursos públicos. Pero todos los colegios de ingeniería consultados coincidieron en que, dada la inversión ya realizada y los estudios de aeronáutica, concluir el de Texcoco es necesario.


También si decidiéramos con criterios solo financieros, concluiríamos el proyecto de Texcoco que lleva la tercera parte de avance y que está apalancado con sociedades de inversión público-privadas. Pero AMLO nuestro Presidente electo, prometió echar abajo el proyecto e insiste en construir sobre la base aérea militar de Santa Lucía, lejana 40 kilómetros de la Ciudad de México. Y lo que es peor: llevar a consulta si se construye o no la obra. El pueblo es sabio en muchas cosas, pero no en una decisión técnica-financiera que representa generación de riqueza para el País. 


Es razonable, es bueno para la nación, que invierta el gobierno en proyectos si se tiene retorno sobre la inversión. Singapur construyó su gigantesco Fondo de Inversión, - el tercero más grande del mundo-. Poner a trabajar el dinero de todos en proyectos rentables como el NAICM, tiene lógica si el dinero crece y se reinvierte. La inversión pública debe ser inteligente asociándose con empresarios privados y con FIBRAS, con transparencia y rendición de cuentas, claro.   


Pero llevar a consulta la decisión de concluir el NAICM (Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México) tiene una conclusión anticipada: el pueblo votará mayoritariamente porque no se haga. Si votan todos los mexicanos, muchos a quienes no tiene beneficio inmediato o tangible; si se difunde la idea de que es fruto de la corrupción, o que, si tiene recursos de los fondos de pensiones, la falta de información y la ignorancia, provocarán de inmediato que el pueblo vote por no construir el NAICM y quede esta obra sin tener utilidad para alguien. ¿Y por qué no se llevó a consulta la descentralización del Gobierno federal? ¿Por qué no el tren turístico de la Riviera Maya? Son también inversiones millonarias.


Soy ingeniero civil y estoy seguro que las decisiones técnicas se plantean a partir de la evaluación de rentabilidad, ya social, ya económica, ya financiera. No pueden ser tomadas en asambleas populares. Hoy son tres las alternativas: concluir Texcoco (NAICM), adaptar Santa Lucía la base militar y hacer una mezcla de Santa Lucía con el NAICM y el actual (Benito Juárez). Técnicamente la empresa consultora de navegación dictamina que es el de Texcoco el más viable. 


Tiene razón Peña Nieto: “A los mexicanos ningún chile nos embona”; es esta manera nuestra de quejarnos, de desechar propuestas, de quejarnos y de llevar al final a discusiones que no nos llevan a algo. La construcción de aeropuertos para países que tienen importantes industrias de turismo y de carga, es fundamental. Otras culturas vigorosas avanzan rápidamente en construir más aeropuertos para incrementar su competitividad. Solo China construye 50 aeropuertos para los siguientes 5 años. No lo discuten, lo hacen realidad. Al igual que en las empresas más productivas, las decisiones fundamentales, las estratégicas, se deciden por parte de las personas claves y siempre con criterios de rentabilidad. Ni modo, el NAICM se parará al llevarse a consulta popular. Seguiremos cayendo en competitividad como País. Ningún chile nos embona.