¿Legislar entre gritos y sombrerazos?

¿Legislar entre gritos y sombrerazos?

Opinión
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Ya está aquí la tarea para el Congreso Federal.


Ya está aquí la tarea para el Congreso Federal y es no únicamente sería sino además importantísima si de verdad se pretende hacer reformas que beneficien al pueblo y que abran el horizonte hacia lo que se ha denominado la nueva transformación del país.


Los morenistas, senadores y diputados, en una sesión que debió ser, mínimamente, si no solemne sí respetuosa, se dieron a la tarea de lanzar la algazara o sea gritería ensordecedora que impide oír lo que plantean los oradores hombres o mujeres.


Ni Porfirio Muñoz Ledo, presidente en funciones, con su experiencia de tribuno y “reventador” de eventos de elevado nivel político, pudo imponer orden y cordura. 


Se recibió el informe escrito de Peña Nieto, del que por cierto luego AMLO diría que no tuvo tiempo de leerlo; eso, claro, para dejarlo ir en blanco. Lo que nos advierte una vez más que lo terso del cambio tiene un precio: el silencio y dejar hacer, dejar pasar, como en los regímenes antañosos.


En el evento congresional los posicionamientos de los representantes de partidos, no fue posible escucharlos, menos valorarlos, porque la euforia de la mayoría apabulló a los oradores.


Lo curioso e interesante de este fenómeno es que en el desbordamiento anímico, los ahora oficialistas lanzan, como en plan de guerra, un alarido del uno al 43, para recordar a los estudiantes de Ayotzinapa, victimados, se dice, en Iguala, Guerrero o desaparecidos.


Aquí, en esa especie de proclama, hay varios absurdos. El primero es que no pocos ahora morenistas, con la camiseta entonces del PRD, resultaron actores o estuvieron por lo menos contemplando el fenómeno criminal sin actuar. Ni siquiera han apoyado a los familiares reclamantes. Lo segundo es que han tomado a esos estudiantes y a sus familiares como ariete para golpear a Peña Nieto, sobre todo ahora que ha insistido en eso que denominaron “la verdad histórica”. 


Si los morenistas ya instalados en el poder son capaces de desentrañar los fondos de este caso, se podrá creer que en serio están con las víctimas. Lo demás resulta manipulación cínica.


Morena, con distintas maniobras, ya tiene una mayoría con la que, por el simple número, puede aprobar cualquier reforma; lo peligroso para la democracia y para México es que en éstas, como en otras instituciones, se anule la razón, no se atienda la verdad de los planteamientos que expongan legisladores y partidos y todo sea aprobado, como con el antiguo sistema del PRI, por mayoriteo. Peor si los sombrerazos y los gritos impiden escuchar lo que en tribuna se plantea.


Por cierto AMLO ya les dijo que le bajen de tono a ese tipo de bravatas y además exhortó a los congresistas sonoros para que no formen “tribus”, o sea grupos que manipulen espacios del poder. Lo malo es que esos núcleos ya venían, como dijera el campirano “desde en denantes”.


Las comisiones en las dos cámaras, de Diputados y Senadores, sin duda estarán dominadas por morenistas, con algunas posiciones de forma para los demás partidos. Si esa realidad preludia que la débil oposición podrá exponer pero nunca ganar aunque tenga la razón, estaremos en los planos de un totalitarismo sin disfraz siquiera. 


Las maniobras de Morena ya están dando frutos cuando a cambio de truculencias en favor del Verde han sumado a los diputados de ese partido que no es más que membrete familiar. Claro que se podrá decir que a “quién le dan pan que llore”, por aquello de que el Verde, que estuvo con Fox, con Madrazo, Peña Nieto y ahora con Morena, no tiene ni línea propia menos escrúpulos.


Pero la mayoría se prestó para que el gobernador chiapaneco fuera candidato a senador, ganara el escaño, reformara la ley estatal, pidiera permiso en el Senado, se fuera a terminar (tres meses) su mandato en la Entidad y luego retorne a legislar. 


La verdad son saltos más que los que se ven en los circos, todo por apoyo de las mayorías que meten debajo de la cama a las minorías serviles, para que les ayuden a ser aplanadora.


Vamos a esperar cuáles reformas llegan al Congreso Federal luego del primero de diciembre, para entender el propósito de López Obrador, pues hasta ahora está claro que a él le preocupan las consultas populares que pueden ir desde la revocación de mandato hasta decidir si el aeropuerto de la Ciudad de México sigue en Texcoco o se anula esa obra para realizarla en Santa Lucía.


Usted y yo, o sea todos los ciudadanos con capacidad de votar, tenemos la urgencia de ilustrarnos técnica y hasta científicamente, para poder sufragar, si es el caso, porque ya AMLO lo dijo, que vamos a decidir una u otra opción.


Esto, de darse, va a ser un duro golpe para los técnicos, expertos, científicos nacionales y extranjeros que se han dedicado a lo suyo, pues nosotros, que somos los soberano o sea el pueblo, podemos enmendarles la plana.


Confieso, queridos lectores y lectoras, que esto me pareció ya un verdadero galimatías, no le entiendo y menos cuando mi voto puede definir, el suyo, el de todos, algo tan complejo y serio, o sea especializado.


A propósito del último informe de Peña Nieto, es posible concluir que tiene claroscuros porque él ve un país y los de abajo advertimos otro. Cuenta lo que realizó, pero no que los tres Méxicos subsisten: el de los miserables, las clases medias y los privilegiados; éstos, por cierto, que se han nutrido mayoritariamente de los privilegios y la rapiña.


El informante no aprecia que el indigenismo sigue en el abandono y menos que la educación, con o sin reforma, como está estructurada, frustra a inmensa mayoría de muchachos y muchachas al tener méritos académicos, pero no poder acceder a los planteles por falta de dinero y cupo. Los mandan a escuelas y universidades particulares que, lógicamente, no están al alcance de padres con regular ingreso, menos con salarios de obreros, campesinos o tianguistas.


Mis estimados lectores, ya abordaremos estos puntos con cifras que Peña Nieto esconde.