Muñoz Ledo, irrebatible?
Muñoz Ledo, irrebatible?

Muñoz Ledo, irrebatible?

Opinión
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Desde la primera sesión en que fue electo Presidente del Congreso y comenzó a dirigir para desahogar los puntos de la agenda del día.


A partir del 1º de septiembre en que fue instalada la nueva Legislatura Federal, en la Cámara de Diputados, sólo ha brillado un nombre que los medios de comunicación y comentaristas políticos no se han cansado de elogiar, se trata de Porfirio Muñoz Ledo.


Desde la primera sesión en que fue electo Presidente del Congreso y comenzó a dirigir para desahogar los puntos de la agenda del día, continuó las interrupciones, arengas o discursos inocuos, fuera de orden, participaciones ocurrentes de algunos legisladores y a los más “bravos” los aplacó.


Hizo gala de su ironía fina, a veces sarcástico, a veces con seriedad, formalidad con fundamentos jurídicos parlamentarios; y el mismo día hubo una serie de eventos que se difundieron por radio y T.V., pero además se resumieron en un video que circuló en redes sociales, en donde uno a uno se resalta la habilidad y la capacidad de Muñoz Ledo ante reclamos enérgicos de legisladores de diferentes partidos (puede verse en el portal político.mx).


Empero el día 3 de septiembre cuando acudió a Palacio Nacional en compañía de Martí Batres, Presidente del Senado, fueron confrontados por cercanos al diputado Fernández Noroña con gritos de traidores, vendidos y otros epítetos por acudir al mensaje del Presidente Peña Nieto, sin embargo, el propio Noroña se quejaba de que no lo dejaban entrar al acto como invitado, lo cual sería una contradicción, pues entonces sería “traidor” y “vendido” también? 


Porfirio nada más veía y sonreía; ¡se la guardó! y en la siguiente sesión cuando Noroña solicitó desde su curul el uso de la voz para protestar, Muñoz Ledo se la negó y lo regañó públicamente; este personaje muy conocido, se enfureció, salió de sus casillas y dejando su sitio, casi corriendo, subió solamente hasta el segundo nivel del podio principal para arrebatar el micrófono de la tribuna y gritarle a Porfirio Muñoz Ledo, quien no dejaba de responderle y rebatirle sus barbaridades a Noroña, hasta que la asamblea del pleno exigió que regresara a su lugar y cesara su show en claro apoyo al Presidente del Congreso.


Parecería imposible que este tribuno y en apariencia rey del debate, fuese derrotado o al menos exhibido en este periodo, porque aparte de su inteligencia y gran experiencia política, cuenta su longevidad, con 85 años de edad, se requiere de un gran esfuerzo de estudio y de cultura general para rebatirlo.


Pero los amables lectores, sobre todo aquellos más jóvenes, menores de 40 años, no crean que todo y siempre fue así para Muñoz Ledo, miel sobre hojuelas, en su trayectoria; también ha tenido varios sinsabores, ora por sus excesos verbales y otros, ora por sus cambios políticos a conveniencia, ora por descuidos en su salud. Lo que atestiguamos ahora es resultado de ausencia de grandes parlamentarios con conocimientos y experiencia que igualen o superen las prendas de Muñoz Ledo.


Basta mencionar simplemente dos episodios que lo exhiben de carne y hueso, de muchos que ha sufrido en su trayectoria: 1) El comentarista político Bernardo Graue, en la semana, con motivo del renacimiento de Porfirio lo mínimo que lo llama es “trapecista político”; pero en su entrega  incluye un pasaje allá por el año 2000, cuando Porfirio fue candidato presidencial, quien al referirse durante su campaña en Chiapas, al Lic. Patrocinio González Garrido, le llamaba burlescamente “patrosimio”.


Éste último, retirado de la política, ex gobernador y ex secretario de Gobernación, publicó un desplegado en periódicos nacionales en donde respondió a sus burlas y lo menos que le dijo fue su proclividad a cambiar de partidos políticos y de lealtades, pero además en un párrafo lo describió así: 
“Para ti todo ha sido y todo es cambio, por eso no es extraño que te resulte natural intentar ahora cambios con mi nombre, en una actitud compatible con tu frustración y edad, ya casi septuagenaria, que te ha convertido en el senil gordito, de tipo chile relleno, rebosante de alcohol, soberbia y traición que ahora, en mi ausencia, se quiere graduar de chistoso haciendo mofa de mi nombre, cuando siempre te faltaron las estructuras biológicas necesarias para siquiera intentarlo cuando yo actuaba en la vida pública”.
Ningún miembro de la clase política de entonces comentó nada, ni en defensa de Porfirio; éste mucho menos, tampoco contestó, guardó silencio, rectificó su conducta y se abstuvo de siquiera defenderse o se acobardó.


2) Ya había aludido en otras entregas al episodio que protagonizó Muñoz Ledo, por allá en 1988, cuando pretendió interrumpir el informe del Presidente Miguel de la Madrid, y siendo Presidente del Congreso el Maestro Miguel Montes García, con energía lo reprendió y conminó a sentarse y guardar compostura durante la sesión solemne, Porfirio (el Fernández Noroña de aquella época) obedeció y se controló (Reflexiones Dominicales. Paulino Lorea. Editorial Meridiano. Pág. 412), sabedor de la capacidad y del carácter fuerte de Montes García.


Faltará mucho por ver durante los próximos tres años de este político de gran experiencia y consentido del grupo en el poder Morena-PT en la Cámara de Diputados, donde se pergeñan los cambios legislativos.


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