Confirmado: Intensas lluvias inundaron 27 colonias en León

Confirmado: Intensas lluvias inundaron 27 colonias en León

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Zonas bajas de la ciudad fueron las más afectadas; Alcalde visitará las colonias afectadas.

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El volumen de lluvia fue intenso y provocó el desbordamiento de cauces que afectaron al menos doce colonias. Fotos: Omar Ramírez y Areli Barrera.


Cientos de familias de 27 colonias en León sufrieron por las inundaciones que provocó la intensa lluvia que cayó la noche del domingo y la madrugada del lunes.


Muebles, colchones, electrodomésticos, ropa, zapatos y vehículos quedaron inservibles en las zonas afectadas.


La familia Verdugo González que vive en Santa María de Cementos tiró a la basura 14 colchones. A Eduardo González Alvarado se le echó a perder la ropa de su familia, la lavadora y hasta el taxi con el que trabaja.



“Se lo va llevar la grúa porque el agua llegó poco más arriba del tablero, también la lavadora fue arrastrada por el agua que se vino del río de Timoteo Lozano, mis tapetes y la ropa ya no sirven, vamos a empezar desde cero otra vez”, externó Eduardo.


Al menos otros 10 carros se dañaron en la calle Alberto F. Danel de la misma colonia.


“Desde las tres de la mañana nos despertamos y el agua ya nos llegaba hasta la cama y desde ahí no hemos parado de sacar agua y de tirar cosas, tengo 50 años viviendo aquí y es la segunda vez que nos pasa una inundación tan fuerte”, dijo el señor Esteban Jasso Alberto, otro vecino.


Hace cinco meses, Esteban mandó poner unos muros de medio metro en las puertas de su casa para evitar que el agua entrara en estas lluvias, pero el nivel del líquido superó la altura de las guarniciones.


Ayer, para sacar el agua de los cuartos de la casa, Esteban y sus hijos tuvieron que tumbar a marrazos los muros.


Terminan en la azotea


En la colonia Jesús de Nazareth, las casas entre el bulevar Timoteo Lozano y la calle Señor de la Agonía quedaron rodeadas de agua. Los vecinos tuvieron que  subirse a la azotea.


Una manzana fue la más afectada, ya que cuando el canal del Timoteo Lozano se desborda, el agua llega por atrás y enfrente de las casas.


“El canal no se da abasto, quedó altísima el agua, cuartos y todo se echó a perder, el refrigerador estuvo nadando, por los dos lados nos entró y como corriente iba subiendo muy rápido, no pudimos salvar nada”, contó Luz María Ortiz, quien tiene 19 años viviendo en la zona y este año es la segunda vez que se inunda.


Magdalena y Amparo Noriega, dos hermanas comerciantes, señalaron que el agua nos les dio oportunidad de salvar su mercancía.


“Te angustias cuando ves que sigue subiendo, y piensas hasta dónde va llegar el agua y no la puedes parar”, contó Magdalena.


Además de viviendas, bodegas con maquinaria como la del señor Ernesto Villegas quedaron sumergidos entre lodo, el nivel del agua alcanzó los 30 centímetros y dañaron un montacargas.


Sufren vecinos en Parques La Noria


Una de las colonias más afectadas fue Parques La Noria a pesar de que los vecinos ya habían tomado algunas precauciones ante las inundaciones.


Algunas casas tienen contenciones de pavimento, otras costales de arena, pero ayer no fue suficiente.


En esa colonia la zona más cercana al bulevar Timoteo Lozano fue la más inundada.


“El año pasado perdí sala, lavadora, el refrigerador, cosas que de verdad son importantes, ahorita el refrigerador andaba flotando y la estufa”, contó Esther Caridad Cornejo, quien lleva 16 años viviendo en Parque Argentina.


Aquí la lluvia alertó a los vecinos a la medianoche. Para la una y media de la madrugada, dos vecinos se pusieron a bajar las pastillas de la luz para evitar algún cortocircuito.


“Empiezan a correr la voz que ahí viene el agua para ver cómo taponeamos pero fue demasiado esta vez. Mi hija despertó y me dijo -mami está lloviendo bien fuerte, a poco otra vez nos vamos a inundar- y se vio el movimiento de coches, en media hora ya estábamos entre el agua, eran siete de la mañana y teníamos agua aquí adentro”, mencionó Caridad Cornejo.


En el mismo parque pero al fondo, el agua deja de tener para dónde salir porque se cierra el andador, ahí el agua rebasó los cuatro escalones en las casas habitación.


“Ya cuando acordamos el agua estaba hasta los colchones, ya no alcanzamos a quitarlos, el refri se volteó todo”, dijo Adela Rodríguez mientras caminaba entre tierra y cosas echadas a perder.


Entre vecinos se ayudaron a sacar el agua de las casas, niños, adultos mayores, todos se armaron con escobas y botes.


Otra vez se inunda


El fraccionamiento Torre Molinos se volvió a inundar pero menos que el año pasado.


Adela Villanueva Moreno, una vecina de la tercera edad que quedó atrapada hace un año, otra vez se inundó.


“El año pasado me dio hipotermia, fueron los vecinos que se pusieron a ayudarme para subir mi mercancía y me sacaron de aquí. Y desde que comenzó el año empecé a empacar cosas porque dije ‘no me pasa otra vez’, sigo sin poder recuperarme, sin surtir buena mercancía”, señaló.


Una familia joven recién ubicada en la zona dijo que el agua les llegó a las rodillas en menos de 40 minutos.


“Todo perdimos, la camita del niño, el refrigerador. En media hora ya traíamos hasta arriba el agua y eran las tres de la mañana y el agua no bajaba”, contó Margarita Guzmán.


Aunque fueron menos vecinos los afectados piden que las autoridades den una solución definitiva al problema y reclamaron la falta de atención de Protección Civil y los servicios de emergencia donde les decían que toda la ciudad estaba igual y habría que esperar a que bajara el agua.


“Nos decían que no tenían bombas o que si pasaban las camionetas se iban a descomponer, los vecinos hombres sí fueron a decirles que para qué estaban a ahí parados”, indicó un colono.


 



Pasan vecinos la noche en vela por la lluvia


Esta vez no fue solo el estrepitoso sonido de los truenos lo que irrumpió el sueño de los vecinos del sur y oriente de la ciudad durante la inclemente tormenta en la madrugada del lunes, si no la incertidumbre e impotencia que se apoderó de ellos mientras el agua invadía sus viviendas.


En sólo 40 minutos, el agua alcanzó niveles de hasta un metro 30 centímetros, con lo que muebles, electrodomésticos, enseres del hogar, ropa, automóviles, camas, libros y toda clase de pertenencias empezaron a ser llevadas a áreas más altas de las viviendas para intentar salvarlas.


Arriba de ladrillos, cubetas, apiladas arriba de otros muebles o en el segundo piso, buscaban cualquier forma para salvar sus pertenencias de quedar inservibles.


En muchas casas de esta zona de la ciudad, las puertas de acceso destacan por tener una barda en su parte baja para intentar contener las aguas, pero durante la madrugada del lunes, muchas no se salvaron de inundarse.


Pies fríos, mentes con mil y un pensamientos y preocupaciones, mientras los brazos entumidos hacían el esfuerzo por sacar a cubetadas el agua del interior de las viviendas, esa era la escena común después de las 2:30 de la mañana cuando empezó a descender el nivel del agua en las calles.


Un “buenas noches” es un saludo común, pero hasta cierto punto incómodo en una noche como la del lunes en la que los esfuerzos de mucho tiempo se echaron a perder en cuestión de horas, dejando la incertidumbre en su lugar.


Un joven ayudaba a su padre a empujar su camioneta que quedó dañada con el agua que había invadido el bulevar Delta, a unos metros, de donde una ambulancia de la dirección de Protección Civil tuvo el  mismo destino.


Entre las calles, los ojos no distinguían dónde se posaba el pie a cada paso, tampoco la noche parecía tener fin cuando a cada cubetada no se veía descender el nivel del líquido dentro de las viviendas.


Al paso de las horas, el agua descendió, el sol se levantó, ya era otro día.



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