Si yo fuera
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Opinión
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Se veía venir, nada de extrañamientos...

Diseño: Grupo AM

Apenas hace tres semanas, en mi columna anterior, en la que pretendí explicar lo que representa el primer lugar que ocupa nuestro querido Estado en el incremento de personas que con su ingreso no alcanzan a comprar ni siquiera la canasta básica, mencionaba al final, justo el escenario legislativo estatal actual: totalmente empantanado. 

No nos extrañemos, se veía venir. Los actores involucrados no están haciendo nada extraordinario, nada diferente a su modo regular de hacer política. Cada uno está desarrollando excepcionalmente su papel, tal y como lo marcaría el guion si esto fuera una película. Totalmente acorde a sus personajes y a sus cualidades histriónicas.

Por un lado, tienes a los dinosaurios; con un colmillo retorcido, que hacen surcos al caminar. Acostumbrados al madruguete, al “agandalle”, al torcimiento y adecuación de la ley y de sus extintas mayorías para preparar un escenario acorde a sus intereses. Nada nuevo. 

Esta vez al parecer lo hicieron “bien”, digamos. Con la ley en la mano. Leyeron antes de actuar. Sin embargo, creo que entraron en conflicto antes de llegar a acuerdos. La aprobación del presupuesto 2019 va a estar “color de hormiga”, “en chino”. Otro próximo agarrón se vendrá.  

Insisto, siempre han actuado así. Pero esta vez no están vislumbrando su papel minoritario en el Congreso y actuaron con la víscera y costumbre de ser el grupo “poderoso”, el más numeroso.  

Con la soberbia de ser el fuerte, esperando se afloje el otro. Lo dudo. Esta vez, ese otro es la fracción parlamentaria más numerosa. Sería el fuerte. Se invirtieron los papeles. Si bien está formada con diferentes perfiles, provenientes de muy variados grupos, es la mayoría en el Congreso.  

Muchos acostumbrados a los sombrerazos, no creo que se resientan al castigo. Más fácil será compartirles los excesos. Algunos otros provienen de estar muchos años a la espera, con hambre de poder y ansias de saciarlo.

Otro tanto advenedizo. Esos que supieron aliarse a tiempo con el que iba a ganar. Conocen muy bien que es estar pegado al poder. Han estado del otro lado y ahora quieren mantener o, de ser posible, incrementar el ritmo con la nueva casaca.  

Esta vez, creo que ya les ganaron el mandado. Pagaron la novatada. En la euforia del triunfo y los acuerdos entre ganadores, se les “peló la liebre”.  Para destrabar el tema, están, inclusive, pensando en cambiar a su coordinador.  

Para los que seguimos estos movimientos, este es uno que evidencia el inicio de los acuerdos. Que implica “dar el brazo a torcer” sacrificando de algún modo la figura que dio la cara, pero no del todo. Por lo pronto, solo la desmarcarán del conflicto, pero ahí seguirá representando a su grupo.

Pareciera bueno, pero desde mi punto de vista solo se están haciendo más profundas las heridas e incrementando la sed de venganza. Insisto, pronto tendrán su oportunidad en la aprobación del presupuesto.

Como tercer actor, tenemos a las demás minorías. Esta vez y desde hace mucho tiempo, no han ganado algo que de manera sobresaliente les permita instituirse como oposiciones respetables. Constantemente se manejan con cuidado de no afectar sus intereses, a la sombra de los poderosos. Cuidando sus cotitos de poder para seguir medio negociando con ellos, con que les alcance para unos cuantos, están satisfechos.

Estos últimos están felices. Son los escenarios ideales para encarecer sus apoyos. Se conducirán de acuerdo con las ofertas. Se irán con el mejor postor. Esa posición es muy cómoda para ellos, pero empobrece rotundamente el crecimiento de la sociedad.  

En otras palabras, estas situaciones de estira y afloja entre los dos grupos más poderosos, sería la oportunidad perfecta para volverse agentes de cambio, para llegar a acuerdos. Lo suficientemente reconocidos para marcar la agenda del Congreso de Hidalgo. 

Podrían ser las escenas de sensatez y mediación que hacen falta en esta película. Las escenas que demuestren preocupación por lo que sucederá con el desarrollo y crecimiento de Hidalgo y de sus habitantes.   

Sería la oportunidad perfecta para dejar ser esos “extras” que solo cargan la escena para un lado o para otro según el vestuario y gramaje de sus bolsillos. Sería la entrada al pasillo de las celebridades que se desenvuelven como oposición responsable, preocupados realmente por sus representados.

Si yo fuera de los poderosos, tendría mucho cuidado de que no se me encarecieran mis “extras”. Si yo fuera “extra”, aprovecharía la oportunidad para construir una oposición responsable y respetable en Hidalgo. Pero como soy pueblo, espero esos elegidos mediante el voto, consideren su actuar con base en nuestras necesidades, antes que en sus intereses.


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