Lo que se espera de Diego

Lo que se espera de Diego

Opinión
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La era de Diego Sinhue está por comenzar en una coyuntura poco familiar para la aplanadora panista en Guanajuato.


Pueden condicionar el ejercicio del gobierno estatal electo la administración federal de AMLO, la nueva figura de las delegaciones, la herencia de inseguridad y violencia, y el impacto que arroje la renegociación del acuerdo comercial con Estados Unidos, cuando empiecen a aplicar las letras chiquitas, en particular para el sector automotriz.


En esa coyuntura, Sinhue, el único mandatario que ejercerá el poder con un Congreso estatal de su lado tras la elección de julio pasado, tendrá la oportunidad básica de fincar su éxito a partir de los resultados que ofrezca, siempre, a partir de las áreas de oportunidad que debe atender: inseguridad, pobreza, generación de empleos, innovación, impulso al campo y combate al analfabetismo, por citar algunas.


Pero también están otras que se pueden dar por descontadas, aunque no necesariamente deberíamos hacerlo.


Diego ha anunciado una alineación que ilusiona, con elementos de experiencia como el secretario de gobierno, Luis Ernesto Ayala; la secretaria de Educación, Yoloxóchitl Bustamente -exdirectora del Instituto Politécnico Nacional-, o Luis Felipe Bravo Mena, quien será el enlace del gobierno estatal en la capital del país. Cuadros de primer nivel. 


Pero la última palabra siempre la tendrá Sinhue. Un político de carrera de 37 años que en las urnas se ha ganado llegar a donde está, pero que así como ha sido empoderado por los votos, puede correr el riesgo de caer en esa metamorfosis que sufren muchos políticos cuando creen que ya han cumplido la tarea, justo cuando la encomienda apenas está por empezar.


Ser un gobernador joven no es necesariamente garantía de éxito o fracaso, y ahí están los casos de Javier Duarte o Roberto Borge, quienes representaban al nuevo PRI que terminó siendo peor que el viejo PRI. Tolerados y consentidos por la Federación esos “jóvenes” desecharon la idea de que el cambio podría venir de un político que no fuera un típico dinosaurio.


Diego puede encabezar y consolidar mucho más que un buen gobierno. Puede mostrar que la juventud puede convivir con la experiencia; que las ideas frescas pueden amalgamar con procesos probados pero que pueden ser adaptados a la época de las redes sociales y la tecnología aplicada; que la política y el servicio público pueden coincidir para que un estado con altibajos despunte y sea referente en todos los aspectos posibles.


Pero también puede caer en la trampa del poder. Aunque eso lo pueden evitar su madurez, su familia y su equipo.


A Guanajuato le urge que las cosas pasen: que el Zapotillo se resuelva, para bien o para mal; que la sociedad tenga claro cuál es la estrategia ante el huachicoleo; que exista transparencia ante la obra pública, y en general; que los vecinos tengan certidumbre de que el policía local los cuidará, además de que ellos se unan en redes de ciudadanos vigilantes.


Diego puede y debe ser más que un simple gobernador. Debemos dar por descontado que atraiga inversiones, genere empleos, sea institucional, honesto y disminuya los índices de inseguridad. Ese será su trabajo. Él lo pidió. 


Sinhue puede, debe, ser el gobernador que Guanajuato no ha tenido porque los guanajuatenses no hemos exigido lo suficiente. Guanajuato necesita estar en la élite. En todos los aspectos.


Y debe ser el mejor gobernador que Guanajuato haya tenido porque ahora sí habrá un caballo que cabalgará a su costado esperando la menor oportunidad para arrebatarle la corona. Y se dice que la competencia te hace mejor.


Pienso que Diego ya sabe lo que tiene que hacer. Ojalá suceda, por el bien de Guanajuato y los guanajuatenses. 


El autor es Director Editorial de Quinto Poder.
Twitter: @memocrois