Semillas Estelares

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Opinión
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Realmente, ¿somos mexicanos?

Diseño: Grupo AM

Te has dado cuenta que, cuando nace un bebé, las personas suelen decir “vino al mundo”;  no dicen “vino a México” o “vino a determinado país, estado o municipio”. Es extraño que veneremos una bandera, unos símbolos y personajes que “dieron patria y libertad” a un país que, en realidad, es producto de una sucesión de conquistas, matanzas, guerras, dominios e imposiciones.

Quiero que imagines, por un momento, que tienes la capacidad de levitar por el cielo hasta llegar a la Luna y, desde ahí, observar la tierra. ¿Qué vez?, creo que desde ese ángulo, nos daríamos cuenta que no vivimos en un país, que las fronteras son imaginarias y nuestra verdadera patria es el mundo. Somos terráqueos, UNA HUMANIDAD.  

Sin embargo, desde que nacemos nos etiquetan con algo llamado NACIONALIDAD, que se expande a través de un nombre, idiomas, religiones, costumbres y hasta gastronomía, (nos agarran con el estómago). 

Mientras, en las escuelas se refuerza ese nacionalismo al fomentar una historia (para mí dudosa) que va grabando en la mente un amor patrio, una identidad y veneración, que nos distingue de otros seres humanos a quienes les llamamos “extranjeros”.

Es muy común observar ese orgullo patrio aflorar cada vez que juega la Selección Mexicana de Futbol (no tengo nada contra este deporte) en el que las pasiones se desbordan, y se busca ser más ‘chingón’ que los demás países; por cierto, se dan en escenarios, como estadios, ruedos o arenas, utilizados estratégicamente para extraernos energía (en la pasada columna hablé un poco de eso).  

También en las fiestas patrias, como la de este 15 de septiembre, donde los excesos (alimentos, bebidas alcohólicas, cigarrillos y hasta estupefacientes), la contaminación (fuegos artificiales y basura que se genera) y las pasiones, embrutecen y bajan la vibración energética a más de uno.  

UN HIMNO MUY VIOLENTO 

“Mexicanos, al grito de guerra”, “guerra, guerra sin tregua”, “tus campiñas con sangre se rieguen, sobre sangre se estampe su pie”, “el clarín con su bélico acento”, son algunas estrofas del Himno Nacional Mexicano.

Para unos es de los mejores del mundo; aunque, para otros, es muy violento. ¿Qué nos han querido sembrar en la mente subconsciente?, recordemos que somos DIOSES EN POTENCIA y lo que tenemos en el interior lo proyectamos hacia el exterior.  

LAS EMPRESAS MULTINACIONALES NO TIENEN NACIONALIDAD 

Te has percatado que las empresas multinacionales, esas que andan por todo el mundo atentando contra la vida humana y el planeta, ofreciendo alimentos que nos enferman, destruyen los ecosistemas y hasta impulsores de conflictos, no tienen nacionalidad.   

Hay que dejarlo en claro, los intereses que tienen con los países son comerciales, económicos y de dominio. Detrás de ellas están enmascaradas dictaduras, cofradías y entes dañinos o involutivos que han mantenido, durante miles de años, dividida y esclavizada a la humanidad.

SOLO VIBRANDO JUNTOS PODREMOS FLORECER 

Hoy estamos en un punto único en el que la humanidad tiene la posibilidad de dar un paso más en el desarrollo de su conciencia. Los problemas que atañen a un país por separado, son pequeños en relación con los problemas que aquejan al planeta entero. 

Por ello, mientras nos encerremos en países y los defendamos como patria absoluta, nunca lograremos vencer esa catástrofe que atenta con el libre albedrio, las vidas y el planeta. Somos ciudadanos terrestres, unidos por el amor, vida y conciencia 

Quiero despedirme con este texto de Alejandro Jodorowsky (uno de mis autores favoritos): 
 
“Hay que liberarse de la nacionalidad. Somos un ser terrestre, extraterrestre e intraterrestre, porque habitamos, no solo en el espacio, sino también en el interior de la materia, porque la vida no tiene más tamaño. Eres un gigante del macrocosmos y eres un átomo del microcosmos”.

AVISO: Mi intención no es transgredir las festividades, arraigos culturales, gastronómicos y ese orgullo patrio. Al contrario, es una reflexión, disfrutemos con consciencia, evitemos la pirotecnia que lastima a muchos animales, contamina el aire y bajan la vibración, principalmente, de los árboles.

Gracias.