40 años de la Ibero León

40 años de la Ibero León

Opinión
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La historia de la Ibero León inicia en los trabajos administrativos y de planeación para identificar las carreras que debían abrirse.


La Ibero León nace en años en que la industria leonesa tenía un crecimiento acelerado y en que otras opciones como los Campus del ITESM crecían al por mayor; la Compañía de Jesús tomaba una opción clara por los pobres al participar en defender sus derechos y el movimiento de la Teología de la 


Liberación era silenciado por el sector más conservador de la Iglesia. 


Eran años también en que se preveía que en las décadas siguientes el “bono poblacional” pediría abrir bachilleratos y universidades. En aquellos años los jesuitas auscultaban cuántos escolares deseaban trabajar en los “colegios”, pues la mayoría había optado por la vida entre los pobres y los “colegios” en México no se habían enfocado a este sector de la sociedad, sino a las clases medias y altas.


La historia de la Ibero León inicia en los trabajos administrativos y de planeación para identificar las carreras que debían abrirse, se da con el rol clave de PELAC (Patronato Educativo Loyola, AC), y el apoyo de la Compañía de Jesús y de la Ibero México para que fuese la primera Universidad en provincia. 


Los jesuitas aceptaron (hay que decirlo, con la presión de sus ex alumnos) en aquellos años hacer crecer a la Universidad Iberoamericana en aquellas ciudades donde sus obras tenían numerosos adeptos y simpatizantes; así, en Puebla, Torreón, Guadalajara y León crecieron nuevas universidades; la excepción fue Tijuana donde los jesuitas no tenían obras y Tampico donde por alguna razón no la abrieron (al igual que en Chihuahua donde había numerosos ex alumnos que pedían abrir una universidad). 


La UIA en León nacía en tierra fértil en las primeras instalaciones en Fátima, crecía poco a poco con las estrategias de promoción para captar alumnos, nacía inspirada por líderes con el P. Vértiz Campero. Pronto daba el debate sobre proyectos clave como el agropecuario que más tarde se cerraría. Lograba titular a sus primeros alumnos egresados, hasta migrar a sus primeras instalaciones gestionadas por don Jorge. Con los años, se consolidaba el proyecto, su vida colegiada, la organización académica por Centros y más tarde Departamental. 


Se daban los primeros proyectos de investigación y posgrado (página de la vida real que me tocó escribir), la expansión de las instalaciones, la reflexión sobre su Misión en el Bajío y el proyecto formativo con sus Centros Ignaciano y de Pastoral, para después prospectar el futuro de la institución frente a un mundo cambiante y de enormes contrastes sociales. La postura institucional que una universidad jesuita debe tener frente al sistema económico, o frente a los excesos de la vida política local en trances históricos los ha resuelto bien la Ibero León dando un aporte propio frente a la pobreza.


Fue hace 10 años, en septiembre del 2008 en el Aula Magna San Ignacio de la Ibero León, cuando fue presentado el libro escrito por Adriana Ortega, reconocida historiadora local (autora entre otros, de “Yo vivo en León”, “30 años del CIATEC” y “La Historia del Transporte en León”) y que narraba la historia de esa institución educativa fundada en León por los jesuitas, para darle continuidad a otro proyecto educativo: el Instituto Lux.  


Ese libro fue la primera obra (no conozco otra) que describe la historia institucional de la Ibero León. Con Adriana me había tocado realizar otras investigaciones y publicaciones, y pocos como ella tienen esa capacidad para investigar y redactar la historia a través de los testimonios, las anécdotas, los hechos, eso que llaman la “historia viva”, siempre desde una perspectiva libre, para redactar la historia oficial. Para ella el libro fue un medio, como ex alumna, y como historiadora, que mira al mismo tiempo desde adentro y fuera a la institución, una oportunidad para proyectar a la institución hacia el futuro, al situarla siempre en el contexto para el cual nació hace 40 años la Ibero León.


“La Universidad Iberoamericana León: una mirada a su historia (1978-2008)”, fue un ejercicio vivo de “contemplación en la acción” que llamaría San Ignacio, para compartir los hechos de una institución que nos tocó a muchos contribuir para hacerla nacer y crecer. Por eso, Adriana plasmó allí la trayectoria de una institución que surgió gracias al nombre y empuje de jesuitas como Jorge Vértiz, Alfonso González de Quevedo, Agustín Rozada y de laicos 100% jesuitas como Luis Vergara y Memo Casas, o al de sus primeros directivos como Jorge Padilla González del Castillo y Miguel Angel Arredondo. 


Esta semana la Ibero León celebró sus 40 años. Son estos años de celebraciones, la Universidad de la Salle Bajío con sus 50 al igual que el ITESO de Guadalajara y ahora la Ibero como resumen de hechos y personas, con el ideario del Sistema Ibero en todo el País, recogiendo un cariño entrañable de la ciudad, todo reconociendo el aporte que las personas e instituciones dieron para concretar el proyecto. Lo mismo patronato que directivos, al igual jesuitas que laicos, profesores de tiempo que de asignatura.


Querer lo jesuita no es solamente ser exalumno, -para los que fuimos formados por ellos desde el preescolar hasta la licenciatura-, o el haber sido profesor de tiempo o directivos por muchos años-, sino el coincidir con una manera de ver la vida y a la sociedad, por considerar al sistema económico injusto, siempre perfectible y necesitado de ser reconstruido.


La felicitación a la Ibero en sus 40 años es también, un reconocimiento al Ser Jesuita, al ser “100% Jesuita”, que creo, es una manera de vivir y de plantarse frente al mundo. Es la mirada que debe surgir cuando vivimos los Ejercicios Espirituales de San Ignacio como experiencia fundante de la vida del ser jesuita, en donde a lo largo del silencio, el ser humano se confronta con su proyecto de vida. Por sus 40 años de la querida Ibero León, felicitaciones a la Compañía de Jesús, a mi connovicio Paco Magaña su Provincial y a todos los directivos, profesores y alumnos que la seguirán haciendo crecer.