Las tarifas de la CFE

Las tarifas de la CFE

Opinión
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La Comisión Federal de Electricidad (CFE) anuncia que incrementará sus tarifas eléctricas en todo el País. El Bajío es una de esas regiones que sufrirá inevitablemente los aumentos en media y alta tensión. Resulta que en épocas de invierno por luminosidad y en verano por el incremento de la temperatura, la CFE registra un aumento en la demanda de energía y esto siempre ha tratado de trasladarlo al consumidor. 


Veamos: en México, la electricidad al igual que la gasolina, han estado subsidiadas. Los políticos han evitado enfrentar la realidad de los costos de producción e inyectan subsidios a la empresa para evitar problemas sociales. Algunos sectores sociales aguerridos –como los tabasqueños en el sur-, se organizan para evitar realizar pagos y hoy, nuestro Presidente electo, ha prometido incluso perdonar los adeudos.  


Los estados financieros de la CFE no son halagadores; las pérdidas aumentan paulatinamente. Por eso, si de calculan las tarifas a “costo marginal”, incremento de costos por incremento de demanda en ciertas horas, días y meses, es inevitable un aumento, sobre todo en el sector industrial. El hecho es que las tarifas de energía industrial en horario “punta” o “pico” tuvieron un incremento de hasta 40% en promedio al mes de agosto, con respecto al mismo mes del año pasado, de acuerdo con cifras de la Comisión Federal de Electricidad. 


En ese horario “pico”, que generalmente es cuando las empresas demandan la mayor cantidad de electricidad para los procesos productivos, se ubica entre las ocho y las diez de la noche, coincidente con la luminosidad en los hogares, y esto provoca que las centrales menos eficientes y caras de la CFE, como las turbo gas, sean prendidas para atender los incrementos en la demanda.


Sitios como Monitor Energético, o los que hacemos académicos o periodistas, muestran que México requiere más energía y que las plantas de la CFE no han podido incrementar su capacidad instalada, sino que ha aumentado por la Reforma Energética la participación de las empresas extranjeras. 
La CFE es una empresa productiva del Estado y ha mantenido situaciones financieras difíciles pues tiene contratos colectivos generosos para sus trabajadores, enormes pasivos laborales, y una inercia enorme a contratar –tanto en trabajadores de “confianza” como en sindicalizados-, a familiares, pues el 55% de los trabajadores tiene al menos a un familiar dentro de la empresa.


La reforma energética ha puesto en condiciones difíciles a la CFE, pues ahora requiere competir y contar con costos competitivos de producción y ventajas competitivas, de allí la descentralización de sus áreas: generación, transmisión y distribución y la búsqueda de estrategias para que sobreviva, entre ellas la innovación y en lo financiero, las tarifas “reales”.


Las respuestas del consumidor serán diferentes en regiones del País. En el sur, acostumbrado a movilizaciones y a la cultura del no pago, seguramente serán condonados los aumentos, en tanto que, en las zonas del norte, la cultura empresarial llevará a amparos para evitar perder los márgenes de utilidad y trasladar los costos de energía al precio final. 


En el noreste y noroeste del país, en donde se encuentra Nuevo León y Sonora, el incremento de tarifas ha sido del 35% en el último año. Diferente es el caso de la tarifa “base”, que es utilizada en las primeras horas del día y donde CFE no tiene problemas en suministrarla; ésta se redujo en promedio en el país 10% el último año, menos en Yucatán, donde se encareció 18%.


La tarifa intermedia, que se utiliza entre la “base” y la “punta”, se encareció 31%, aunque en lugares como Mérida subió hasta 80% por la falta de gas natural para los equipos de generación de electricidad en esa zona y que ha obligado a producir con combustibles más caros. La cultura de trabajo y de pago de Yucatán se pondrá a prueba con estas tarifas altas.  


Este nuevo esquema de tarifas de la CFE, considerada empresa productiva del Estado entró en vigor a finales del año pasado para reflejar los costos de la energía eléctrica en las tarifas, de acuerdo con la ortodoxia liberal de los precios (me capacité en Electricidad de Francia siendo ingeniero de la CFE en esta metodología), por lo que es inevitable trasladar las eficiencias (o ineficiencias) de producción a los consumidores para mantener la viabilidad financiera de CFE.


Pero donde se pondrá difícil la situación es en la electricidad para negocios, pues el aumento promedio fue de entre 35 y 40% de septiembre de 2017 a este mes, destacando el encarecimiento del 42% en la zona Bajío del país, reflejando, además, nuestra completa dependencia energética. Además, de este año fue de altas temperaturas en el verano, por lo que se incrementó la demanda máxima de energía eléctrica en todo el país, por el alto el consumo causado por las más altas temperaturas.


En resumen, CFE nos trae malas noticias a los consumidores y a los empresarios del Bajío. Más allá de la designación de un político como Bartlett al frente de la empresa, es seguro que seguirán los incrementos al insumo energético, vital en industria de la transformación, entre ellos la manufactura automotriz y la del calzado. El camino sin duda será la generación de amparos masivos y la corriente de opinión pública sobre estos incrementos considerablemente mayores que la inflación. 


*Es director de la Universidad Meridiano