¿50 años después qué?

¿50 años después qué?

Opinión
|

Hace 50 años la vida del país cambió para siempre...

Eric Bolívar.


Hace 50 años la vida del país cambió para siempre. El corazón de nuestra nación se estrujó y dejó abiertas heridas que aún no cierran y que son un recordatorio de lo mucho que hay que hacer en varios temas.


Se cumplen 50 años de que se acuñó la famosa frase “el dos de octubre no se olvida”, la cual enmarca el movimiento social/estudiantil ocurrido en 1968 durante el sexenio del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, hecho histórico que marco indudablemente la vida política de este país.


¿Cómo no recordar ciertas palabras clave de este asunto? tal como fueron sus líderes estudiantiles Raúl Álvarez Garín, Luis González de Alba, Pablo Gómez Álvarez, Sócrates Campos Lemus; masacre, la plaza de las tres culturas, Tlatelolco, la izquierda, represión, UNAM, IPN, Ejército, tanques, revueltas, marchas, injusticia, etc., tanta tinta que se corrió y se ha corrido de este tema a lo largo de los años.


Viendo en retrospectiva, ¿Cuáles son las enseñanzas más importantes de tan lamentables hechos? ¿Qué tanto influyó en la perspectiva de ver y de caminar de este país?


La respuesta es clara: tenemos muchos pendientes que no han sido atendidos.


Pareciera que en temas como democracia, libertad, justicia, derechos civiles, políticos y derechos humanos son temas que hasta nuestros días el mismo gobierno mexicano no ha podido garantizar. Basta con voltear unos años atrás y recordar el caso de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapan, o aún más cercano a lo acontecido en el 68, las ejecuciones de Tlatlaya, donde se comprobó que militares participaron en la ejecutaron de 22 personas, las cuales aún y dentro de la guerra contra el narcotráfico, resulta totalmente inaceptable, fuera de lugar y violatorio a derechos humanos.


Todos estos hechos nuevamente marcados por la tragedia, las desapariciones y la violación a los derechos humanos se siguen haciendo presentes.


Quizá la enseñanza más grande que deberíamos tener y que no necesariamente hemos aprendido, es que los jóvenes tienen mucho que decir y necesitamos escucharlos. A través de la historia y sobre todo en este tipo de acontecimientos, nos han dejado en claro que quieren ser incluidos y que tienen mucho que aportar a nuestra comunidad. Hay que hacerlos partícipes. Puedo ponerles de ejemplo a nivel personal las campañas de donación altruista de sangre que realizamos en la Fundación que tengo y en donde los jóvenes son los primeros en extender su mano y donar al que lo requiera. Basta decir que de las 1200 unidades altruistas que se han captado por medio de nosotros en un año, el 97% las han regalado jóvenes menores de 23 años.


 O que decir de los sismos de septiembre del año pasado en los cuales éstos también fueron los primeros en coordinarse y apoyar en medio de la tragedia.


Hay que tener presente en todo momento que nosotros los adultos estamos participando en la preparación de los niños y jóvenes y hacerlo pensando en que esos jóvenes en un corto plazo tomarán las decisiones que nos afectarán para bien o para mal a todos nosotros. tomemos conciencia de ello, para que sus decisiones y sobre todo sus acciones sean las más asertivas. 


Los jóvenes siempre se han expresado. El 68 es un recordatorio de la intolerancia y del autoritarismo que nunca más deberá estar presente en gobierno. Demos a los jóvenes y a todos, espacios de expresión, donde puedan decir aquello que deban decir. Siempre habrá forma de hacerlo con orden y garantizando al mismo tiempo la seguridad y los derechos de todas las partes.