Padre Goriot de Honoré de Balzac

Padre Goriot de Honoré de Balzac

Opinión
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La Comedia Humana de Balzac como vasto experimento literario...

Jaime Panqueva


La Comedia Humana de Balzac como vasto experimento literario sigue asombrando por su profunda visión de la realidad de su época y por la capacidad de anticipación de su autor al desarrollo de la sociedad occidental. Padre Goriot, El tío Goriot, o El padre Goriot, según la traducción que se encuentre, y me inclino más por este último título, es una de las piedras angulares del corpus que legó el francés de 87 novelas completas y 7 por terminar, de un total de 137 planeadas, escritas a lo largo de unos 20 años.


A través de la poderosa capacidad descriptiva de Balzac entramos en el París posterior a la caída de Napoléon dentro de una pensión de mala muerte regenteada por Mdm. Vauquer, de quien el autor se burla al comparar de manera magistral su físico y mentalidad con los habitáculos de su desastrado negocio. El poder de la pluma del francés y su voluntad de lograr una obra de arte total, nos brindan imágenes formidables de la vida diaria en los diferentes estratos sociales de la Francia de entonces. No por casualidad, Thomas Piketty se refiere a él en diferentes ocasiones cuando se refiere a la situación económica de las rentas a comienzos del siglo XIX al compararlas con los niveles que vivimos a comienzos del nuevo milenio. Todo en la mente de Vauquer, Vautrin, las hijas de Goriot, Delfina y Anastasia, son cálculos en francos, escudos y luises. La situación de los salarios que descaradamente Vautrin, un peligroso testaferro del crimen organizado de la época, realiza al joven Rastignac para convencerlo de unirse a su plan de despojar la herencia de Victorine Taillefer, cabe perfectamente en el mundo actual. Es mucho más fácil y jugoso tomar el camino del crimen que realizar la carrera de abogado y colocarse dentro de la magistratura para lograr una renta tras mucho tiempo y esfuerzo. Rastignac se niega en un principio, pero finalmente, algunas novelas más adelante, hará gala de pocos escrúpulos y afán trepador.


Pero además de las continuas alusiones a las rentas vitalicias y a los gastos en bienes suntuosos, que prefiguran la carrera de la rata. Jean-Joachim Goriot es el anticipo de muchos progenitores de estos días que crían pequeños emperadores. Delfina y Anastasia, sus descendientes, criadas por un padre que si bien les dedicó poco tiempo por amasar fortuna, les concede todos los caprichos y al final de su vida, lo compromete todo para que se casen con hombres de alta sociedad que se arruinan a través del juego o se dedican a negocios bastante turbios. En el lecho de muerte, espoliado hasta la saciedad, aún se auto engaña pensando que sus hijas le acompañan.


Vale mucho la pena leer a Balzac...


 


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