Ambientes escolares: Del bullying al mobbing entre pares

Ambientes escolares: Del bullying al mobbing entre pares

Opinión
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HECHOS DE HISTORIA

Luis Omar Montoya Arias.


En el ámbito educativo existen diferentes problemas, algunos de ellos muy abordados y otros ignorados. Es el caso del acoso laboral entre pares. Es posible que seas un profesor acosado por tus compañeros de trabajo. Si eres un docente al que, constantemente, se le exhibe en juntas y reuniones colegiadas; al que, permanentemente, se le acusa, señala y humilla en público, estás siendo víctima de acoso laboral entre pares. No lo permitas. Denuncia. Si eres víctima de mobbing escolar, acércate a las autoridades de tu institución, quienes están obligadas a mediar y resolver el problema. Si el acoso persiste, puedes acudir a la Secretaria de Educación Pública para que realice la investigación correspondiente.


Socialmente, nos cuesta reconocerlo, pero cientos de ocasiones, la violencia en los ambientes escolares, comienza por los profesores contra sus pares. Un gesto, la ausencia de un saludo, carencias emocionales y hasta complejos, se erigen como detonantes del acoso laboral entre pares. La violencia debe ser denunciada. Los docentes están obligados a manejarse en estricto apego a la ética profesional. Deben comenzar por respetar el trabajo del colega, por evitar la descalificación y el escarnio, por nulificar sus intrigas y el involucramiento de estudiantes, en procesos comunicativos que le competen, únicamente, a los profesores. Los profesores olvidan que involucrar a menores de edad, puede ser objeto de investigación.  


Del acoso laboral sigue la discriminación y la violencia, faltas administrativas graves que están sujetas al seguimiento de la Secretaría de Educación Pública. Si eres víctima de acoso laboral en ambientes escolares, ejercido por tus pares, denuncia. Los maestros no pueden exigir a sus alumnos, ética, civismo, educación, cuando son incapaces de otorgar lo mismo, a sus compañeros de lucha. Respetemos el trabajo del otro, actuemos con humildad y prudencia. Se educa desde el ejemplo, no desde el rencor, el señalamiento, la división, la humillación, el chisme y los complejos. Hoy los títulos y las cédulas profesionales, son muy importantes para las autoridades educativas de México. Es verdad que la experiencia tiene su valor, pero no te puedes llamar historiador, sin el respaldo de un título y una cédula profesional.