San Juan de Abajo huele a oro, huele a grandeza por Yesica Hernández, la futura Soraya Jiménez

San Juan de Abajo huele a oro, huele a grandeza por Yesica Hernández, la futura Soraya Jiménez

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La medallista Yesica Hernández es de quien se habla en estos momentos, pero, ha tenido dificultades para lograr practicar la halterofilia.

El pasado lunes, Yesica Hernández consiguió la primera medalla de oro para México en los Juegos Olímpicos de la Juventud. FOTO: Twitter


San Juan de Abajo no olerá más a tierra, a humedad, a heces de perro… a basura.


Desde el pasado lunes, huele a oro, a grandeza, a triunfo.... a guerrera.


Es ahí, sobre una casa a medias, sí, a medias, con techos de lona y lámina y sin señalética, en donde vive Yesica Yadira, la campeona de oro, la jovencita de la que todo mundo habla, de la que todos tuitean.


Elizabeth, la madre, no oculta su vergüenza, incluso al principio duda, lo piensa, lo consulta con su marido y con la propia Yesica. Pero lo saben, este logro hay que gritarlo, presumirlo, cacarearlo hasta el cansancio, “que sepan cómo vives, mija”, dice la madre, para luego abrirse como pavorreal al hablar de su heredera


Que Isaac, el “doc” Rivera y Ana Gabriela se la aprendan: Calle San Lucas, lote 49, manzana 5, colonia San Juan de Abajo, repito; Calle San Lucas, lote 49, manzana 5, tierra de campeonas, así, en plural, porque para superar el día a día ahí, hay que ser más que una señora. Es una fachada abstracta, como la gran mayoría de la zona, una cuadra que desentona por su grava y una custodia canina que poco y nada puede hacer ante las malas mañas.


“Cuando llueve, se pone horrible, nos inundamos, se moja su cama y nos apretamos en un cuarto, las autoridades nos dicen que van a ayudarnos, pero no dicen cuándo”, qué triste, qué impotencia, qué maldita rabia.


De ahí, de una casa que levantan poco a poco, Yesica sale todos los días antes de las 7 de la mañana, cuando no está en concentración o competencia, va a la prepa, luego a casa de su novio (también halterista), y más tarde cuatro horas al gimnasio, a levantar barras y discos, sin importar la masacre a las rodillas, lumbares y todo lo que alcance la espalda. Es imposible ir a casa antes, no se puede, no con tantos cerros de tierra, de lodo y de piedras. Yesi vuelve a casa casi a las 9pm, hace tarea, cena y descansa, no da para más, no hay tiempo, ni ganas.


El 20 o 21 del mes, Yesi volverá a Guanajuato, a León, a San Juan de Abajo y al Parque del Árbol, posará para mil fotos, estrechará manos y recibirá abrazos, quizás hasta de quienes no saben su nombre o cómo se escribe su deporte.


Como la multicampeona nacional y panamericana que es, recibe dos becas, juntas de 7 mil pesos más o menos al mes, insuficientes para sus suplementos, complementos, muñequeras, guantes, licras y dietas. Pero tranquila, Doña Elizabeth, que su hija ya es medallista olímpica de la juventud, seguro llegará otra beca. Abusadas, grandes marcas, la futura Soraya está aquí, en calle San Lucas, lote 49, manzana 5. Su mamá, es una dulzura.


PD. Felicidades Capu, 10 años de aquel “sí”, de aquella jícama que no cambio por nada.


@omaroseguera

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