Desde el Proyector

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Opinión
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Asesinos seriales del cine: ¿seres carismáticos?

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La noticia de la reciente detención de una pareja de asesinos seriales en Ecatepec, estado de México, ha generado un amplio espacio en noticiarios, ocho columnas en los diarios, mesas de análisis y discusión en televisión, radio e internet, miles de comentarios en redes sociales.

Los hechos por los que han detenido a esta pareja, son monstruosos, aberrantes, abominables.

El cine a lo largo de su historia nos ha presentado tanto en ficción como en documental, historias de asesinos seriales. Muchas de estas películas se convirtieron en material de culto, muchas otras pasaron a la historia por su magnífica realización. Pero también muchas de estas cintas nos han dejado personajes crueles, que al final conquistan al espectador, con un mórbido encanto.


Existen películas que con mucha brillantez nos han presentado historias de asesinos seriales, tal es el caso de Psicosis (1960), dirigida por el extraordinario Alfred Hitchcok; película basada en la novela homónima de Robert Bloch. La cinta nos presenta a un estupendo Anthony Perkins, encarnando a Norman Bates, uno de los más célebres asesinos seriales en la historia del cine.


El cine, principalmente el de Hollywood, nos has ido presentando películas sobre asesinos seriales, en los que en muchos de los casos, el espectador termina sintiendo simpatía por estos oscuros personajes. Tal es el caso del Dr. Hannibal Lecter, protagonista de El silencio de los inocentes (1991), filme dirigido por Jonathan Demme, basado en la novela del mismo título (The silence of the lambs) escrita por Thomas Harris. Hannibal, se convirtió en un carismático personaje de culto.


En el México del presente es innegable que vivimos una normalización de la violencia. Es decir, cada día la sociedad va perdiendo capacidad de asombro ante la creciente ola de asesinatos, desapariciones, ejecuciones o cualquier expresión violenta que se nos presente mediáticamente. Los crímenes dejaron de ser exclusivos de mafias organizadas o hechos aislados que sorprendían a la opinión pública. Hoy México está enfermo de violencia.


Leí un tuit del periodista Daniel Moreno Chávez, donde menciona “… romantizar la violencia, con el pretexto de “entender” al personaje”. Esto lo escribió respecto a los interesados en escribir una biografía del feminicida de Ecatepec. Concuerdo con Moreno; es lo que terminan haciendo no solo escritores, también lo hacen cineastas. En su afán de encontrar personajes que les resulten fascinantes, para contarnos historias que romanticen la violencia. Algo que no nos hace falta, no es necesario entender a estos monstruosos personajes.


Es deber nuestro, como sociedad, no permitir que la normalización de la violencia nos siga consumiendo. Como autores, escritores o voces públicas, no debemos hacer apología del criminal en ninguna expresión. En este caso, para mí, ningún asesino serial del cine resulta carismático.