Un país, dos caminos

Un país, dos caminos

Opinión
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Los caminos de Guanajuato apuntan a un sendero distinto a los de la Federación. Lo mismo pasa con los estados del norte y su vocación...


(A 2070 días de la elección de Julio del 2024)


Los caminos de Guanajuato apuntan a un sendero distinto a los de la Federación. Lo mismo pasa con los estados del norte y su vocación industrial. En los estudios del Banco Mundial del 2016, destacan por favorecer la inversión las ciudades de Aguascalientes, Celaya, Querétaro y otras norteñas. Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Tabasco no tienen la cultura necesaria para despegar del subdesarrollo. Viven del eterno subsidio.


La primera disrupción, la zanja que se abre entre los estados más prósperos y el planteamiento del nuevo Congreso está en la forma y el fondo de contratar a los funcionarios responsables de la operación de los gobiernos. Mientras Andrés Manuel López Obrador recibirá como nuevo presidente un salario de 108 mil pesos, todos los secretarios, subsecretarios, directores y jefes de dependencia tendrán que ajustarse a un ingreso menor, muy apretado y muy plano donde la deserción y las demandas harán inoperantes la mayoría de las dependencias. 


En Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez tendrá un ingreso que doblará al de AMLO y cualquiera de sus secretarios superará con al menos un 50% a los funcionarios federales. Una distorsión que no augura nada bueno. 


Las economías de mercado se rigen por la meritocracia, al menos las más exitosas. Para hacer carrera en el servicio público y no caer en la tentación de moches y componendas, los jueces y magistrados  federales ganan salarios tres veces superiores a esos 108 mil pesos de tope. ¿Cómo harán para ajustarlos a la nueva realidad imaginada en el Congreso? Imposible. La solución sólo podría venir de un despido masivo de todo el Poder Judicial, para luego contratar gente por la tercera parte y la quinta parte de calidad. Todo lo que se ha construido, toda la independencia de los jueces se vendrá abajo. 


La destrucción del nuevo aeropuerto de Texcoco parece un juego de niños comparada con la desertificación de los juzgados federales. Un país donde el Estado de Derecho dependa de novatos, sería volver al “Viejo Oeste”. Con personas sin capacidad y sin conocimientos jurídicos se trabaría todo sin salvación.


Porque, ¿de dónde saldrán las decenas de miles de funcionarios capacitados para sustituir a los que ya se jubilan o piensan demandar sus derechos adquiridos?


Directores de Banobras, del Banco del Ejército, de Nacional Financiera y de Pemex o la CFE, emigrarán de inmediato a empresas privadas. 


Crear mundos en la imaginación, por decreto, sin experiencia administrativa, sin tener la menor idea de lo que está en riesgo, puede regresar al país al subdesarrollo como pasa ya en Venezuela. 


Casi todos los empresarios con los que hablo muestran una ansiedad e incertidumbre que no veía desde 1995. Como siempre hemos salido adelante, trato de calmarlos e infundir confianza en el futuro, sobre todo porque Guanajuato tiene un gobierno racional. Pero, ¿cómo escapar del torbellino político que nos espera y cómo “blindar” nuestra economía regional de las arbitrariedades federales?


Necesitaremos unirnos como nunca y apoyar todas las decisiones buenas que promuevan la inversión y el desarrollo. El gobernador Diego Sinhue Rodríguez puede lograrlo si crea una enorme red de apoyo en todos los sectores. Hay que deshacer la pesadilla, al menos en nuestra tierra.