Un año sin justicia

Un año sin justicia

Opinión
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Ya todos sabemos que el cuento de que Guanajuato es un lugar tranquilo no se lo traga nadie


En memoria de Mario...


 


Ya todos sabemos que el cuento de que Guanajuato es un lugar tranquilo no se lo traga nadie (ojalá esté tranquilo con su legado, señor Miguel Márquez Márquez).


Hace más de 12 años que vivo fuera del estado, pero el temor que se vive por la situación que enfrenta la ciudad en la que nací (León) y la entidad de la que estoy orgulloso de pertenecer y donde vive la mayoría de la gente que amo, es cada vez más evidente no sólo por la relativamente reciente problemática del huachicoleo, el cobro de piso o la disputa por el control del narcomenudeo.


El robo común a negocios o casas habitación lacera cada vez con más fuerza sin que se vislumbre una estrategia que libere a los vecinos y colonos de unirse para protegerse ante lo que los policías locales no pueden, saben, deben o quieren hacer.


Trabajé en el diario Reforma, en CNN México, en Más por Más y ahora en Quinto Poder, y en ningún momento fue tan repetitiva esta pregunta: “Oye, ¿pues qué está pasando en Guanajuato?”.


Veo en Facebook a amigos que piden ayuda porque les robaron su camioneta o les rompieron el cristal para despojarlos de algo que tenían dentro de su auto; me comparten por WhatsApp videos de balaceras que ocurren en Salamanca o en la salida a Lagos de Moreno, sobre Paseo de los Insurgentes.


Y es entonces cuando ratifico que lo extraordinario se convirtió en lo cotidiano.


Llegó el momento en que pasamos de ver cómo las víctimas se manifestaban en Chihuahua, Guerrero o Baja California a convertirnos en ellas.


El 2 de noviembre de 2017, Mario se encontraba en un lugar al que acudía casi todos los días, en el barrio de San Miguel, en León. Una banda de ladrones ingresó en el sitio para asaltar a quienes se encontraban allí. Después de un forcejeo, una bala impactó en el pecho de Mario, dañó varios de sus órganos y aunque en principio su situación parecía bajo control, no logró sobrevivir. Falleció seis días después. Su esposa e hijos tienen que vivir sin él, pero estoy convencido de que los recuerdos que les dejó los alimentan para seguir luchando día a día. Pero repito, él ya no está, el esposo, papá, hermano, tío, amigo, primo. Ya no está.


Cuando un ser querido se va, el dolor y la tristeza son llevaderas, desde mi punto de vista, a partir de los recuerdos y las palabras que esa persona te dejó. Al menos es mi caso, así lo sobrellevo.


 El asunto aquí es que él no se fue, nos lo quitaron. Y el aparato de justicia que tendría que existir y funcionar en Guanajuato, es una burla, y la burla se multiplica cuando los responsables de ese teatro, permanecen en su cargo (sí, me refiero a los señores Álvar Cabeza de Vaca y al procurador Carlos Zamarripa), cuando hay cientos de familias que no tienen lo que en teoría ellos deberían proveer: seguridad y justicia.


En 2017, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en Guanajuato se cometieron 3 mil 366 homicidios. De esos crímenes, mil 84 fueron dolosos y 953 fueron cometidos con armas de fuego, entre ellos el de Mario (bueno, espero que al menos lo hayan contabilizado, señores Cabeza de Vaca y Zamarripa).


Cuando se acude ante las autoridades para saber qué novedades hay del caso, se obtienen respuestas como la siguiente: “es que eran una banda muy organizada”.


¿Es que entonces las autoridades no lo están?


Por respuestas como esas, los ciudadanos no denuncian y no creen en las autoridades. Peor aún, por respuestas como esas, a los ciudadanos ¡ya no les importa que se haga justicia!


Bien hecho, señores Cabeza de Vaca y Zamarripa: han cultivado ciudadanos a los que ya no les importa luchar por la justicia. Unos ‘folders’ menos en los escritorios, unos familiares de víctimas menos paseándose por los pasillos esperando alguna notificación, unos ‘latosos’ menos ávidos de saber quién demonios les arrebató a un ser querido.


Lástima que nosotros no podemos usar camionetas blindadas y tener escoltas 24 horas los 7 días de la semana. Habría unos miles de guanajuatenses aún con vida.


Un año sin justicia. Y lo que falta.  


 


 El autor es Director Editorial de Quinto Poder y colaborador de am en la Ciudad de México.


 


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