Iluminan camino de las almas rumbo al panteón

Iluminan camino de las almas rumbo al panteón

Local
|

Fueron 3 mil participantes en el evento y 80 mil espectadores. Esta tradición se refuerza año tras año en Celaya.

FOTO: Mary Carmen García / Mauricio Ortiz

Con la asistencia de más de 3 mil participantes y 80 mil espectadores se llevó a cabo el 19vo. Paseo de las Luminarias, dentro del 128 aniversario del Panteón Municipal Norte.

El recorrido del Paseo de las Luminarias se hace con el objetivo de contribuir a preservar las tradiciones de Celaya, siendo esta una de las más antiguas y con más auge en la ciudad.

El desfile comenzó en punto de las 6 de la tarde en las calles de Abasolo y Ferrocarril Central, donde estuvo la presidenta municipal Elvira Paniagua, acompañando a los participantes, junto al director del Instituto de Cultura, Dagoberto Serrano y la directora de Tránsito y Vialidad, Yadira López, además de miles de espectadores que fueron encendiendo su fogata para iluminar el camino.

El recorrido inicio y los participantes fueron divididos en 4 contingentes; el prehispánico, oficios y usanzas, personajes y catrines y catrinas.

Se recorrió por varias calles del Barrio de Tierras Negras, Santiaguito y San Antonio hasta concluir en el Panteón Norte donde se tuvo la participación del grupo Tribu, que presentó el concierto "Apanoaya" que significa pasaje al eterno descanso.

Fue un recorrido lleno de color y se podía observar a mujeres, niños, familias, perros, grupos de danza, escuelas, y bandas de guerra y mucho más. Donde la cultura y el misterio se fusionan para iluminar la oscuridad, recordar a quien se ha ido y preservar lo valioso e importante de la vida.

Contexto histórico

El Paseo de las Luminarias es una antigua tradición que representa la exhumación de los cuerpos que estaban enterrados en los templos y sus traslados al Panteón Municipal, tal como lo ordenó en 1859 el Presidente de la República, en ese entonces Benito Juárez, al declarar la Ley de Secularización de Cementerios.

Dicha ley establecía la prohibición de enterrar los cadáveres en criptas de los templos, bóvedas o cualquier monasterio.

Ante la nueva disposición, en el año de 1890 se exhumó en el municipio de Celaya todo cuerpo sepultado en templos y bóvedas y los trasladaron al recién construido Panteón Municipal.

Ante la falta de alumbrado público, los habitantes de los barrios de San Antonio, Tierras Negras y Santiaguito alumbraron con fogatas el camino que recorrían los hombres, en cuyos brazos llevaban las cajas con los cadáveres.