Blindando a Guanajuato

Blindando a Guanajuato

Opinión
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Las alternativas para mantener el ritmo de crecimiento de Guanajuato es que las exportaciones automotrices se mantengan en crecimiento.


La economía nacional se desacelera. Los indicadores macroeconómicos nacionales de los últimos seis meses son desalentadores para pensar en crecer. No sólo los datos del Banco de México y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), sino los del sector privado como el CEESP, muestran que las cosas no van bien. Han sido enormes los costos financieros para el país las decisiones anunciadas por nuestro ya presidente Andrés Manuel López Obrador.


Recientemente, los datos preliminares del Índice Nacional de Confianza del Consumidor que elaboran el INEGI y el Banco de México muestran que los mexicanos estamos todavía considerando si invertimos o no. Que la deuda ha crecido como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) y que se espera aumente para cubrir el déficit ingreso/egreso que requerirá el nuevo Gobierno para cumplir sus promesas.


Ha sido enorme el costo financiero por la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en las tasas de interés y en la desconfianza de los inversionistas extranjeros. Hoy sabemos que cuesta lo mismo acabar el Aeropuerto de Texcoco que liquidar a las empresas constructoras que fueron contratadas y a quienes deberán liquidar dado que negociarán colectivamente.


La caída de la Bolsa Mexicana de Valores y el incremento del riesgo país que dieron las empresas calificadoras, muestran el tamaño del desafío.


En el nivel local se sienten ya efectos. Se han detenido inversiones y el consumo a la expectativa de conocer las decisiones del nuevo Gobierno federal. Indicadores confiables como la venta de automóviles y la reducción de los créditos bancarios muestran el tamaño de la desconfianza, con números que no se pueden ocultar.


Los escenarios para la inflación y la tasa de interés también son malos. Para hacer crecer la economía, el Gobierno federal deberá invertir inteligentemente y no sólo gastar. Debe invertir en infraestructura para formar capacidades sociales. No regalar dinero ni endeudarse.


El comportamiento de algunos indicadores económicos como el crecimiento, medido por el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE), nos confirma el buen desempeño y evolución económica de nuestro estado en el corto plazo.


Este indicador elaborado por el INEGI considera la informalidad laboral, los niveles de pobreza (porcentaje de personas que no pueden comprar una canasta alimentaria con el ingreso de su trabajo), así como el porcentaje de la deuda pública respecto al Producto Interno Bruto (PIB) de las entidades.


Por eso la cuestión es cómo reducir el impacto del mal desempeño que se prevé para la economía nacional para el 2019 pues organismos desde el Banco Mundial hasta el Banco de México la han bajado a rangos de 1.8 a 2.2% a nivel nacional.


Guanajuato tiene como alternativas, dado que no conocemos la estrategia de AMLO y el Congreso mayoritario de Morena las transferencias federales. Es decir, para la devolución de la riqueza que genera Guanajuato, pues hoy recibimos menos de lo que generamos y tenemos poco margen de maniobra, dependemos en alrededor del 88% de las participaciones federales.


Nuestro terruño tiene indicadores sólidos en crecimiento económico. En todo el sexenio que concluye, es uno de los cinco que presenta un mayor ritmo de crecimiento económico en el país, impulsado principalmente por nuestra vocación exportadora que desarrollamos tras la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).


De 2012 a 2018, Guanajuato pasó de un crecimiento del 1.4 a 5.2% (se estima que cerraremos en poco más del 4% este año); tenemos una sólida posición financiera, pues nuestra deuda (como % del PIB) se reduce de 1.4 a 0.6; la pobreza como % de la población bajó de 44.5 a 42.4% y la laboral de 43.5 a sólo 35.6%. La informalidad bajó de 59.7 a 53%. Contra lo que pudiera pensarse, la prevalencia delictiva (tasa de víctimas) bajó de 28 mil 861 a 27 mil 856 por cada 100 mil habitantes).


Las alternativas que tenemos para mantener el ritmo de crecimiento de Guanajuato, a pesar del entorno nacional, y dado que el Nafta fue modificado y renovado como T-MEC, es que las exportaciones automotrices se mantengan en crecimiento (el principal factor de la caída en este año del PIB estatal fue precisamente la reducción de las exportaciones de las armadoras norteamericanas en Guanajuato).


Que los consumidores locales mantengamos la confianza en nuestros productos. Que incentivemos la cultura emprendedora para generar nuevos negocios. Que el gobierno estatal incremente impuestos y los aplique para formar capacidades como la tenencia a los vehículos de lujos y a los monopolios de tierra ociosa.


Que se pongan a trabajar inteligentemente los recursos estatales que conservan los fondos públicos estatales como el Puerto Interior, en nuevas asociaciones de riesgo público-privadas.


Tenemos márgenes de maniobra en Guanajuato, pues el sector turismo y el de servicios operan bien. La cultura de trabajo nuestra y la confianza de inversionistas y turistas harán el resto.


Si desregulamos completamente los trámites de apertura de empresas y liberamos recursos públicos para las aceleradoras y start ups de los universitarios, si generamos más valor en nuestros productos/servicios, si transitamos rápido de la manufactura a la mentefactura, podremos blindar a Guanajuato del entorno económico nacional y mantener el crecimiento económico que todavía tenemos.


* Director de la Universidad Meridiano, A.C.