¿Hacia dónde va México?

¿Hacia dónde va México?

Opinión
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AMLO ya dijo comprometerse a guardar y hacer guardar la Constitución. Esperamos que lo cumpla.

“El tufo de soberbia en los políticos, acusa distorsión mental y emocional”.
Verdad axiomática


Ya comenzó un nuevo régimen presidencial, ahora encabezado por Andrés Manuel López Obrador, quien alcanzó el sitial con una mayoría absoluta de sufragios.


Lo más interesante estriba en que el ahora titular comenzó de hecho a ejercer con antelación, o sea, desde el día de las votaciones. ¿Por qué ocurrió de esa manera?


Muy sencillo: Enrique Peña Nieto, Ejecutivo en ejercicio, en la práctica abdicó de su función y se dedicó a frasear y viajar para cerrar el periodo que constitucionalmente le correspondía. Dejó, digámoslo coloquialmente, el campo libre.


Un régimen que inició a todo vapor, con el llamado Pacto por México, que tuvo a las diversas fuerzas políticas en su puño, se desmoronó y terminó desbarrancado; incluso al partido del poder, el PRI, lo aniquiló con torpes decisiones que conjuntadas con abusos administrativos y deshonestidad rampante, dieron al traste con seis años de gobierno.


Si fuera poco, P. N. abrió el sendero por donde AMLO, con Morena y cuantos se le sumaron, transitó sin pena y con gloria. Sus proclamas tiraban a un autoritarismo de izquierda, ciertamente, empero nunca declaró ser socialista y menos comunista, tal vez para no espantar a la clientela.


Antes de referirnos al discurso de López Obrador ante el Congreso de la Unión, luego de recibir la banda presidencial, hemos de informar a las lectoras y lectores, que analizamos los discursos de varios ahora expresidentes, en su asunsión al mando. Echeverría con sobrados ribetes de demagogia, sin rumbo cierto. 


Jolopo pasado en su sentimentalismo, que le obligó a pedir perdón a los pobres. Fox muy abajo de la medianía y Calderón palabrería escasa de sustento y con miope visión.


Acorde con ese realismo la pieza discursiva del ahora Presidente, fue buena. El examen que hizo al neoliberalismo resulta crítica histórica válida, incluido su reproche a los fracasos del peñanietismo. La garantía de no buscar, desde ahora, reelegirse, calmó cierta preocupación popular; pero su actitud de perdón y olvido hacia los corruptos actuales, denotó claudicar ante, no el linchamiento sino la justicia que debe imperar. 


Los tribunales son, no el Presidente, quienes deben exonerar o condenar. Fue una amnistía de hecho, pero contra el Derecho.


Su oferta de cambio republicano tiene bemoles, ya que no pocos procesos reclamarán cambio de normas y reformas constitucionales.


Los posisionamientos de los personeros de partidos, previo al juramento del nuevo Mandatario, fueron, en una calificación del uno al 10: Movimiento Ciudadano (10), PRI (7), PAN (6). A Morena no se le puede calificar dado que siguió, lo que se antoja lógico, la línea oficial.


No obstante el discurso presidencial, los pasos de su movimiento, desde el primero de julio pasado, muestran actitudes y procedimientos impositivos y arrasantes por parte de la mayoría que domina en el Congreso. Incluso la designación de un solo delegado, motejado ya como virrey, para los estados del país, ha provocado confrontación, incluso legal, de varios mandatarios locales.


Además:


Ya vencedor, el Movimiento de Regeneración Nacional, sus principales personeros comenzaron a tomar tajadas de poder, en una realidad nada oculta a efecto de acelerar el proceso.


Apareció Pablo Gómez para activar la ley que disminuye salarios, sin que se haya permitido quitarle un punto o agregarle una coma. No mandó la razón, sino la mayoría.


Con una encuesta a modo, o sea manipulada, fue aniquilado el proyecto, ya en marcha, del Aeropuerto Texcoco y se aurorizó Santa Lucía; se dijo que con mejoras al Benito Juárez de la Ciudad de México y al de Toluca.


Es pertinente señalar, como un hecho histórico grave, que Peña Nieto, aún en funciones, no emitió una sola palabra. Cuidó las formas silentes, ¿por qué? Hay quienes aseguran que por cierto pacto secreto.


Los empresarios, que ya le habían rendido tributo al vencedor, alzaron la voz y deslizaron la idea de no aportación finarciera para otros planes.


Ni Maquiavelo lo hubiera aconsejado mejor:  Saltó a la palestra el senador Arturo Monreal, para asustar a los banqueros con regular las comisiones que cobran. Otra vez el susto; pero reapareció AMLO como salvador al frenar la iniciativa. De nuevo los dueños de capitales muy agradecidos y, por supuesto, listos para erogar. ¿En el Tren Maya del sureste? En lo que se les solicite.


En este proceso han salido a relucir posiciones que nadie se imaginaba, como la de la futura Secretaria de Gobernación, quien ha declarado que el régimen, que ya está, será de izquierda. No definió si maoista, stalinista, leninista, castrista o madurista. 


De esta dama sabíamos que es exministra de la Suprema Corte, pensionada por cierto y una excelente jurista; pero que fuera siquiera socialista, se ignoraba. 


Lo que derramó el vaso de la manipulación fueron los disparates de Paco Ignacio Paibo II, quien propuesto para presidir el Fondo de Cultura Económica y al no ser mexicano de nacimiento, hizo que se le beneficiara con reformas en el Congreso, actuando para ello las dos Cámaras, diputados y senadores, cada una a su tiempo. 


La propuesta ya estaba en el Senado, cuando héte aquí que el escritor en la Feria del Libro de Guadalajara, habló soez, ofensivamente contra los legisladores, hombres y mujeres, exhibiendo su prepotencia, que obligó a que mismos morenistas propusieran congelar el dictamen que lo beneficaría.


Como este personaje es de los alfiles de extrema izquierda que apalancaron de siempre a AMLO, incluso se lanzó alguna vez contra Alfonso Romo, pidiendo la intervención a las empresas, por eso y mucho más, o sea para mantenerlo ocupado, seguramente pronto le buscarán acomodo.


Quien se voló la barda fue el ya titular del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Germán Martínez, que  declaró monda y lirondamente que sabe con quién va, a qué va y “contra quién va”.


Eso último es como para inquirir si es correcto, siquiera medianamente racional, que un encumbrado de ese nivel, desde ya, tenga en mente enemigos.
Cualquier forma o procedimiento que tenga en su caletre para ir contra personas o instituciones es completa y muy grave aberración. 
El trozo de pastel que le tocó no es para que haga con él lo que le pegue la gana. ¿O sí, lectores (as) estimados?


AMLO ya dijo comprometerse a guardar y hacer guardar la Constitución. Esperamos que lo cumpla.


Nosotros, por nuestra parte, entendamos que debemos obligar a que la autoridad sea respetuosa de las normas mismas que en un momento se pretendan convertir en girones. Violentar o de plano violarlas obligará a actuar, cívica y políticamente, pero con valor para que no se desmorone México.