¿Quién se responsabiliza del éxodo centroamericano?

¿Quién se responsabiliza del éxodo centroamericano?

Opinión
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Lo que se observa y molesta es la cómoda pasividad de los gobiernos de los países de origen de los migrantes.


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a palabra éxodo en términos religiosos nos remonta al segundo libro de la Biblia, en el que se narra la esclavitud de los hebreos en el antiguo Egipto y su liberación a través de Moisés, quien los conduce hacia la Tierra prometida. En el “Éxodo” del escritor León Uris, un barco repleto de judíos provenientes de la devastada Europa después de la II Guerra Mundial, intenta llegar a Palestina con la intención de formar un Estado propio y terminar su situación de pueblo errante. Como definición, el término significaría la emigración de un pueblo o salida de un gran número de personas hacia otro lugar.


¿Cuáles serían las razones por las cuales grupos de personas quieren salir de su país e irse a otro? Conflictos bélicos, pobreza extrema, falta de empleo, y ahora tenemos que aumentar las amenazas de pandillas y organizaciones criminales que secuestran, extorsionan, amenazan y cobran piso, provocando que miles de habitantes centroamericanos quieran ir en busca de una tierra que nadie les prometió, cruzando a pie la frontera de México para llegar a Estados Unidos. Para lograr una travesía libre de robos, abusos, violaciones, secuestros y asesinatos, estos migrantes se trasladan en caravana, logrando así una protección de la que carecerían si viajaran de forma individual.


Quienes integran las caravanas que han y siguen atravesando nuestro país, lo hacen con la ilusión de ser recibidos en Estados Unidos y poder así aminorar sus problemas. Por desgracia parecen no estar enterados de que este país no les permitirá entrar, y amenaza con su ejército en la frontera, listo para impedir cualquier ingreso ilegal. 


Las acciones humanitarias del Gobierno federal han evitado decesos en esta movilización en la que viajan grupos vulnerables, cumpliendo así con el derecho al libre tránsito que indica que toda persona, independientemente de su origen étnico o nacional, tiene el derecho de circular libremente por el territorio mexicano. Así también se atendió el derecho a un alojamiento digno con el cual las personas migrantes deben recibir en el lugar en que se encuentren alojados un trato acorde a su dignidad como personas, y gozaron también del derecho a la hospitalidad del Estado receptor y a la solidaridad internacional. Este derecho implica que el Estado mexicano debe proporcionar protección a aquellas personas que por circunstancias adversas en sus lugares de origen, sus vidas están en riesgo  y requieren un nuevo lugar para vivir.


Hemos seguido el recorrido de las caravanas y el sentir de los mexicanos al respecto es dividido, ya que hay quienes están de acuerdo en que el gobierno les apoye y les proporcione un trato humanitario, mientras que otros opinan que ese apoyo debe ser destinado a nuestros pobres y necesitados y no a extranjeros.  Sin embargo, la CDMX al haber sido declarada Ciudad Santuario para la migración extranjera en el 2017, ofrece que todo aquel migrante que desee quedarse a vivir en la capital del país, podrá tener acceso a todos los programas que ofrece el gobierno, incluyendo el seguro de desempleo. Esto es algo que ocasiona rechazo en la población, ya que por un lado estos apoyos se otorgan con el pago de nuestros impuestos, y los programas deben ser para las personas mexicanas necesitadas, las cuales muchas veces no son atendidas por falta de recursos. 


El hecho de que miles de migrantes se queden en el país puede provocar crisis humanitaria y laboral y crear cinturones de pobreza como lo estamos viendo ya en la frontera de Tijuana y otros estados fronterizos. Lo que se observa  y molesta es la cómoda pasividad de los gobiernos de los países de origen de los migrantes. ¿Dónde queda la responsabilidad del gobierno de Guatemala, Honduras y El Salvador? Nuestro gobierno debe exigirles que resuelvan sus problemas y se hagan cargo de la situación de su gente.