Cadetes se preparan así para cuidar a los leoneses

Cadetes se preparan así para cuidar a los leoneses

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Se forman como policías a base de trabajo en equipo, entrenamiento físico y disciplina.

La formación de los jóvenes incluye conocer y usar bien las armas. Fotos: José Antonio Castro.


Los futuros policías y agentes de Tránsito se preparan intensamente en la Academia Metropolitana de Seguridad Pública de León Guanajuato (AMSPLG).


Dejan esposos, hijos y padres para cumplir con dos objetivos: dignificar a las Fuerzas de Seguridad Pública y servir a la ciudadanía.


Por un día am participó en el arduo trabajo que representa la formación de un cadete de Policía.

Crónica de un día de formación


Los 15 jóvenes que pertenecen a la generación XIV debieron estar a las 7 en punto en una cancha al fondo de las instalaciones de la Academia; ahí esperaba uno de los dos maestros de entrenamiento físico, Felipe Rodríguez Cruces; el ejercicio consistió en correr con bandas de resistencia y chalecos con peso entre 18 y 20 kilos, polainas, costales de box o conos de señalización.


“Es determinante para ser un profesional de Seguridad Pública, una de las funciones es alcanzar a un posible infractor a pie tierra, la otra es la huida, salvar mi propia vida, si no tengo las capacidades físicas para hacerlo no lo voy a lograr”, explica el maestro que cuenta con carrera en preparación física.


Después de esto los cadetes tomaron clase de orden cerrado impartida por Benito Garrido Guilla, que al igual que el resto de materias implica mucha disciplina.

Trotan en grupo


“Consiste en enseñarle a las tropas a evolucionar en formaciones, líneas, columnas, esto a ellos les ayuda mucho para las actividades que van a tener en cuestiones tácticas, el orden cerrado es la base para ellos”, explica.


Aunque en esta clase la mayoría de los avances se hace con paso redoblado, también se trota en grupo al tiempo que se canta una porra como motivación, pero aunque parece sencillo esto resulta muy pesado.



“Cuando yo tenía 15 años mi mamá me lo decía: no te metas de cadete porque corren todo el día; pero terco terco el niño quería andar uniformado y cambió sus conversitos por unas botas comando”, se canta.

Una profesión de riesgo


Otra porra muy significativa para los cadetes tiene que ver con el riesgo que corren en el desempeño de su labor.


“Cinco segundos antes de morir me acordé del rostro de mi madre, que con voz linda me decía: hijo mío no te vayas a la guerra. Cuatro segundos antes de morir, me acordé del rostro de mi padre, que con voz tierna me decía: hijo mío no te vayas a la guerra. Tres segundos antes de morir, me acordé del rostro de mi esposa, que con voz tierna me decía, amor mío no te vayas a la guerra.


“Dos segundos antes de morir, me acordé del rostro de mis hijos, que con voz tierna me decían, papito mío no te vayas a la guerra. Un segundo antes de morir, me acordé del rostro de la muerte y con voz fuerte le decía: honor, valor y lealtad”.

Enseñanzas


La enseñanza que les deja la clase de orden cerrado se aprecia en las ceremonias o desfiles en los que participan los cuerpos de Seguridad.


“Y ellos aquí fusionan los sentimientos de cohesión y disciplina, se les capacita para que en un momento allá afuera puedan ellos también coadyuvar con el personal, la fusión en grupo, ellos tienen que trabajar en grupo siempre, nunca de manera individual, porque ya en los eventos de crisis allá afuera, en la función del policía ellos deben colaborar con el compañero”, dice el instructor.

Aprenden a controlar disturbios sociales


Una de las clases fundamentales para la formación de cadetes de Policía es la de control de disturbios civiles.


Éstos pueden darse, según el oficial Adolfo González Quevedo, por causas sociales, políticas o económicas.


Para el control de disturbios se utiliza un escudo que pesa varios kilos y un bastón policial denominado PR, la primera letra corresponde a “prevenir” y la R a “restringir”.

Eventos masivos


Este adiestramiento da a los cadetes habilidades para controlar a personas en eventos masivos como bailes y partidos de futbol.


“Cuando se nos dan ese tipo de eventos recibes agresiones físicas, verbales, entonces llegamos a veces a perder el control si no estamos conscientes de lo que en ese momento nosotros representamos como autoridad, no como parte del disturbio civil. Somos los que vamos a imponer el orden”, alerta a los cadetes.


El instructor explica que pueden hacer formación en línea para dispersar a la multitud en campos abiertos, y en cuña, para desalojar o abrirla para canalizarlos a dos rumbos diferentes.


Enseña que hay que mantener una posición de guardia, con el escudo al frente y golpeándolo con el PR para causar un impacto psicológico en la multitud, todo sin despegar los pies del suelo al tiempo que se avanza.

Alimentación balanceada


En el comedor comunitario se sirven alimentos balanceados, agua de fruta y una naranja como postre.


Más tarde a los futuros policías se brinda una clase fundamental para conocer sobre el armamento y el tiro policial, a cargo del subdirector operativo de la Academia, Alejandro Morales Lara.


Aquí la clase aunque no representa alguna actividad física, resulta desgastante por la concentración que deben tener los cadetes.

Medidas de seguridad


Además de conocer las armas de las que podrían estar a cargo, como escopetas, fusiles o pistolas .9 milímetros, deben aprender principalmente las medidas de seguridad con el uso de amas y cómo hacer buen uso de ellas para evitar accidentes. Esta clase los cadetes la reciben cuatro horas a la semana.


Después la  clase se divide y se lleva a las mujeres a una clase especial de perspectiva de género con Lupita González, promotora de Redes de Mujeres sin Violencia del Instituto Municipal de la Mujer.


Se enseña desde los tipos de violencia, los derechos de las mujeres y las herramientas para canalizar u orientar a las mujeres violentadas.

Formación de un cadete


La instructora explica que esta clase también se les da a los hombres por un promotor de la misma red.


“Y es muy necesario que comiencen a visualizar qué es la violencia, cómo llega una mujer a esta situación y la importancia de su trabajo en el campo, lo que le puede servir a una mujer como red de apoyo en la parte institucional”, señala Lupita.


Esta capacitación se da en ocho sesiones durante la formación inicial de un cadete, que dura seis meses.

Práctida de rapel


La capacitación incluye también práctica de rapel, la práctica inicial es en unos árboles, después se sube a un cerro cantando alguna porra como motivación, y el paso final es subir a una torre de 11 metros de altura para bajarla por una cuerda.


Érika, una cadete, comienza a temblar y llorar, le teme a las alturas, pero todos la motivamos a que baje. “¡Hazlo por tus hijos!”, dice una compañera, y después de los primeros valientes supera su miedo y consigue bajar.


Esto hace tomar conciencia de que detrás de un elemento de Seguridad Pública hay un ser humano como todos, vulnerable y con miedo, pero que toma valor para enfrentar lo que venga en su profesión.


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