Oídos sordos

Oídos sordos

Opinión
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Llegó sola, con un equipo de regidores y síndicos, en una supuesta minoría, pero también llegó sin una visión de gobierno transformadora.

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Elvira Paniagua empezó a gobernar el municipio desde antes que tomará protesta en los primeros días del mes octubre. La conformación de su equipo se integró desde la comisión de transición, y desde ese momento tuvieron acceso a las entrañas del poder municipal.


Desde su campaña fue acotada o protegida por sus coordinadores, quienes la alejaron de la gente, y desde luego de los principales problemas. Recuerdo que dijo que haría campaña con la gente que votaría por ella. Eso significaba que iría al voto duro, es decir, a los núcleos de población que no les significara problemas o presiones de carácter político o económico. Su proyecto de gobierno nunca apareció por ningún lado, no escuchó a la población. Su campaña fue de oídos sordos, así de simple. Solo reaccionó a los grupos de poder, a los que les dio concesiones a ciegas.


El resultado electoral que le favoreció, parecía que sería el principio para desarrollar un proyecto municipal de gobierno, fortalecido por un gabinete o equipo, pero al parecer no tuvo mucha tela de donde cortar. Su fortaleza política, se centró en ella misma, en su capacidad de negociar y en su talento para resolver de manera personal todo entuerto que se le presentará. Llegó sola, con un equipo de regidores y síndicos, en una supuesta minoría dentro del Ayuntamiento, pero también llegó sin una visión de gobierno transformador. Si el gobierno del ciudadano Lemus había sido un desastre, lo lógico es que se impusiera otra forma de relación con la ciudad y sus problemas, pero todo ha sido un trastabilleo  sistemático.


Haciendo un recuento al vuelo, con el caso de su Síndico, Jorge Armengol, quien ha sido descalificado ética y moralmente para desempeñar su cargo, dada su condición de beneficiario de una liquidación desproporcionada en su antiguo empleo en Jumapa, la ciudadana Elvira dio la cara por él, empujando el pago del finiquito y argumentando la legalidad del acto de despido “justificado”. 


El nombramiento de su gabinete, ha sido muy revelador de la incapacidad, falta de tiempo o inexperiencia para gobernar. Sus propuestas fueron un espejo de anteriores administraciones, personas sin experiencia, amigas, recomendados como en el caso de Cultura, Tránsito y vialidad, fiscalización, protección civil, o finalmente concesiones obligadas como en Desarrollo urbano, movilidad y transporte. Hay un gabinete incompleto todavía. Pero con los que ha nombrado, ha sido suficiente para que tenga que salir a legitimar sus puestos. A pesar de la controversia que generan.


El caso de protección civil, donde el encargado es médico y tiene otro trabajo en el área de salud. Otra vez, la ciudadana tuvo que defender personalmente la cuestionada selección de un responsable que debe proteger a la población de contingencias –no anunciadas- que pueden generar por descuido, una verdadera tragedia.


Con el Secretario del Ayuntamiento ha ocurrido lo mismo. Era un uso y costumbre, el darle poderes por encima de su función,  apartarlo de su labor administrativa y ponerlo como escudo político del presidente municipal en turno. Pero no ha sido así, si bien su experiencia en anteriores administraciones dentro de esa área, y también de la Seguridad pública, lo hacían un “portero” idóneo, ha ocurrido lo contrario. Probablemente su cercanía y confianza con la ciudadana Paniagua, le ha permitido bloquear o taparle todo contacto con la oposición, pero eso ha sido contraproducente. Ante la cerrazón, la multitud de problemas heredados por Lemus, hoy les caen encima con todo su peso. El último desaguisado del Secretario, ha sido explosivo, tiene fama de ello. El hallazgo de un artefacto que pudo haber explotado causando daño inimaginable dentro del recinto municipal, de acuerdo a su narrativa, fue puesto en sus manos, y el diligentemente lo llevo a su oficina para evitar el peligro de que estallará. Esta historia, tiene doble filo, la ingenuidad o ignorancia –que desde luego no hay-, y la otra: el manejo premeditado de un acto propagandístico a su favor,  que terminó en risa, y del que por enésima vez, Elvira Paniagua tuvo que dar la cara para defender lo indefendible.


El asunto de la Feria de Navidad, es otra historia que no sabemos en dónde terminará. Hay un manoseo de cifras, de dimes y diretes, de dinero y deudas que se pusieron en la mira cuando el patronato decidió no hacer la feria por falta de “feria”. Se investigará por el flamante contralor nos dice Elvira Paniagua, como una tentativa de solución. Mientras son peras o ciruelas, tendremos una feria de navidad, en donde predomina el modelo de hace treinta años, y dirigido a un público que ha sido su reserva de votantes. Es una feria que costará cuatro millones de pesos, que de cierto no es de todos.


La nominación del contralor, el expresidente del Pri, fue otro de los actos más sucios que ha tenido en sus manos, y que ha resuelto con poca sutileza. Como usted ya sabe, el Contralor tiene la obligación de cuidar el patrimonio municipal, vigilar el uso de los recursos que administran las dependencias públicas, y desde luego, para ello debe tener autonomía del poder municipal, pero el nombramiento prácticamente fue hecho por la ciudadana Paniagua, sabiendo que no cumplía con los requisitos. Otro escándalo del que nadie pudo cuidarla.


No se puede explicar tanto desatino en la administración de la ciudad por parte de la ciudadana Elvira Paniagua, sin tomar en cuenta al equipo que la rodea. O para decirlo de otro modo, la ciudadana Elvira no tiene equipo de trabajo, en toda vicisitud ella ha tenido que salir al ruedo, pareciera que no le ayudan y sí le estorban.


Es aun temprano para aventurar que su administración municipal pueda naufragar, pero lo cierto es que está sola. Y es verdad que tiene capacidad negociadora, desarmó a los ocho regidores que le hacían mayoría, los dividió y los puso a tomarse selfies en todo evento público.  Si bien es cierto, que tampoco tenían nada que ofrecerle a la ciudad, se veían prometedores para los ciudadanos y una amenaza a los usos y costumbres de los malos gobiernos, pero eso ya no pasará.


 


Revolcadero


Hay mucha pólvora en las calles.