También escasea la verdad

También escasea la verdad

Opinión
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Además de la gasolina y el diésel, lo que más escasea es la información.


Además de la gasolina y el diésel, lo que más escasea es la información. La verdad oculta tras el desabasto de combustibles que buscamos todos. Esa falta de datos confiables es responsabilidad del Gobierno federal. 


Los Gobernadores de los estados afectados quieren explicar y responder a su gente qué está pasando. Primero se dijo que era un cierre de ductos para controlar el huachicol, que ahora se transportaría en pipas. Algo irracional debido al costo, la complejidad y la falta de pipas. No comimos la historia.


El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, estaba furioso porque en Pemex no le contestaba el director. Diego Sinhue Rodríguez fue más institucional y logró respuesta. Le dijeron que el tubo se abriría y pronto se resolvería el problema. Ayer Diego supo que el invento no funcionó porque el “ducto falló”. Eso le dijeron. 


Así las versiones crecieron con un mar de interpretaciones. Alguien que conoce a un exdirector de Pemex Refinación y Distribución, encontró una explicación más creíble: los nuevos administradores de Pemex no hicieron las compras adecuadas y se les acabó la gasolina. En la época de mayor demanda por el regreso de vacaciones, se quedaron sin inventarios en las TAR, (Terminales de Almacenamiento y Reparto). 


Pero aceptar el error está fuera de toda consideración para el recién llegado director de la paraestatal. Menos aún hacer quedar mal a su jefe que da explicaciones absurdas como la de “estamos abriendo los ductos con cuidado”. 


El resultado está a la vista en varios estados: largas colas, sobreprecios, preferencias y hasta mordidas a los despachadores para que surtan más de la cuota.


En Guanajuato quien da la cara, explica y replica es el Gobernador. Con justa razón pidió que fueran los responsables de Pemex quienes den la cara y digan la verdad. Sobre todo que no engañen diciendo que “en unas horas” se regularizará la situación.


Lo curioso es que el desabasto lo está salvando en parte la compañía Mobil, cuyo centro de distribución no depende de Pemex.


Por más que culpen al gobierno anterior, los de la Cuarta Transformación ya tienen el timón del barco en las manos y ahora les toca decir la verdad a los pasajeros ante el vendaval. Ya no más culpas al pasado. Queremos la verdad.