Perspectiva

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Opinión
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¡¡¡¡Emergencia!!!! Abran las fronteras a la libre importación de gasolina y salven a Guanajuato.

Diseño: Grupo AM

En Texas hay toda la gasolina que necesitamos y podría llegar en menos de 24 horas si se les pide con urgencia.
En la terminal de Manzanillo también hay gasolina, pero las regulaciones impiden que los distribuidores se surtan directamente: hay que decretar que lo puedan hacer mientras dura la emergencia. Es voluntad política.

Hoy las colas para comprar gasolina se convierten, de una tediosa espera, a un infierno de impaciencia. En Guanajuato no hay gasolina y lo que parecía una irregularidad transitoria se convierte en una emergencia como nunca la habíamos vivido en nuestra historia.

A los ciudadanos nos dicen desde PEMEX que hay gasolina pero que no llega porque los ductos están descompuestos, porque le están pegando duro al huachicol.

Mientras eso pasa, Guanajuato inició desde la semana pasada un lento y tortuoso camino al paro total, como un barco al que se le acaba el combustible y sigue con el impulso inicial pero que pronto se va a detener.

Parar a Guanajuato puede costar vidas y tener el peor trimestre económico de los últimos años.
 
Al hundirse el comercio y el tránsito natural de las personas y las mercancías, el costo superará con mucho los ahorros de PEMEX. Se inyecta, además, una sensación extraña de desasosiego que nunca habíamos tenido.

Bien por el gobernador Diego Sinhue Rodríguez, quien literalmente sacó a Octavio Romero de su oficina en Pemex para que diera la cara y una respuesta a los guanajuatenses.

El compromiso, platicado en barriles, nadie lo entendió hasta que hicimos la multiplicación por 159 litros. Dijo Romero que enviarían 41 mil barriles en los próximos cuatro días. Eso equivale a 6.5 millones de litros. Tan solo León consume 3.5 millonesn diarios. No alcanzan ni para dos días, más lo que consume el resto de Guanajuato.

Haciendo cuentas es apenas un tercio de las necesidades del estado. Si consideramos los tanques secos de gasolineras y vehículos, encontramos que la solución no es completa ni mediana, sino un remedio limitado y temporal.

Con un decreto presidencial inmediato, se debiera permitir la libre importación de gasolina mientras se reduce el problema. Guanajuato no puede esperar.