Desde el proyector

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Opinión
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La gasolina de la ira.

DISEÑO: Grupo AM


Hoy, por lo menos diez estados del país, padecen las consecuencias del desabasto de gasolina.


Aunque el Gobierno de México afirme que no existe tal desabasto, los hechos demuestran lo contrario. No hay gasolina, o por lo menos, no es funcional la nueva estrategia de distribución del combustible.


El combate al robo de gasolina ha generado opiniones de todo tipo. Algunas basadas en nada, otras optimistas, algunas pesimistas. La situación ha contribuido a polarizar más a la sociedad mexicana.


En la calle, con la gente de a pie, es donde he encontrado las opiniones más realistas sobre este difícil momento que vive el país. Hay incertidumbre, el pueblo no sabe si habrás escasez en los productos básico.


La gente que no tiene auto, se pregunta si el costo del transporte público se elevará, la gente con auto teme un alza en el precio del combustible.


Las afirmaciones institucionales son tan diversas, confusas y alejadas una de otra. Mientras el Gobierno mexicano pide paciencia, el Banco de México afirma que las afectaciones al suministro de gasolina, afectarán a la economía y a la inflación.


Por su parte el Fondo Monetario Internacional, afirma que ante la situación de la gasolina en nuestro país, no hay riesgos, ni inflacionario, ni en la actividad económica.


Salir a las calles y ver gasolineras cerradas, largas filas de autos en los puntos donde sí hay venta, ver gente caminando con bidones de combustible. Me hace recordar una extraordinaria película de 1940, dirigida por el magistral John Ford: Las uvas de la ira (The Wrapes of Wrath); basada en la novela homónima escrita por John Steinbeck, merecedor del Pulitzer por esta obra.


Las uvas de la ira, protagonizada por Henry Fonda; es un magnífico relato ubicado en la época posterior a la depresión de 1929 en Estados Unidos, sobre el punto más lejano del sueño americano.


Un largo viaje en medio de la pobreza, miseria y personajes hambrientos, en busca de una tierra prometida, es lo que nos muestra esta magnífica obra cinematográfica. Nada alejada de nuestra realidad en el presente.


“… He estado pensando en qué pasaría si todos nos pusiéramos todos a gritar.” Dice Tom (Henry Fonda) en una escena de la película. Hoy, México grita, con diferentes voces, en diferentes direcciones, en sentidos opuestos, todos gritan.


¿Qué pasa? Todavía no lo vemos, todavía no sabemos qué pasa cuando todo el país se ha puesto a gritar.


Si Usted no ha visto Las uvas de la ira, le recomiendo que lo haga, es una obra maestra del drama social cinematográfico.


Es una película que lo llevará a la reflexión profunda sobre nuestra actualidad como país.