Costos de oportunidad

Costos de oportunidad

Opinión
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Un costo de oportunidad en finanzas, es aquello que dejas de ganar por tomar una decisión de inversión. Es un concepto que no siempre tomamo


Un costo de oportunidad en finanzas, es aquello que dejas de ganar por tomar una decisión de inversión. Es un concepto que no siempre tomamos en cuenta cuando decidimos algo y está relacionado con la situación personal de cada inversionista. Para quien no tiene alternativas de inversión atractivas, su costo de oportunidad es cero. Para un individuo audaz y emprendedor que tiene rendimientos al invertir su tiempo y dinero, el costo de oportunidad es alto y es precisamente su tasa de ganancia.


La cultura financiera lamentablemente no se enseña en las escuelas y menos en las públicas. Es una triste realidad. El gobierno vive de impuestos y al no vender, tampoco tiene este “gen” de la cultura financiera. Históricamente los mexicanos fuimos formados para que el mercado laboral nos ofreciera un empleo o que el generoso gobierno (el “ogro filantrópico” que nombraba Octavio Paz) nos extendiera su mano y nos cobijáramos con una cómoda plaza. Pero el mundo cambió; la población creció, los mercados se abrieron, los clientes se hicieron exigentes y la competencia entre países y comunidades se extendió a toda la humanidad. Por eso, la cultura financiera es fundamental para que una nación prospere.


La gran crisis del huachicol es un enorme aprendizaje para México. El presidente López Obrador tomó “el toro por los cuernos” pues para hacer realidad sus planes de gobierno, requiere recursos y no tenía otra alternativa que evitar el robo. De aplaudir su valentía. Pero cerrar los ductos y enviarlos por “pipas” es 14 veces más caro y lento. No había de otra, es cierto. Pero hoy, el Bajío resiente ya los efectos de esa decisión valiente. La economía y la vida social se han estancado. La evolución del PIB estatal lo reflejará y con seguridad el Inegi lo reportará pronto en el ITAE (Índice Trimestral de Actividad Económica); la Feria de León será un buen termómetro en la baja de la afluencia y en la derrama económica


El director de Pemex no tiene el perfil que requeriríamos los mexicanos para conducir la estrategia de la mayor empresa del País. Es un honesto incondicional del Presidente. Pero ¿usted contrataría para su empresa a un honesto burócrata o a un directivo bien preparado al que le pagara por resultados? Nos toca a los mexicanos apoyar las decisiones, solo que el costo de oportunidad será muchas veces mayor al ahorro de combustible inclusive si anualizamos los ahorros para los años siguientes.


El costo de oportunidad en el sector energético se mide por las unidades de PIB (Producto Interno Bruto) que se dejan de producir cuando hay un paro de suministro. Para energía eléctrica es el TIU (Tiempo de Interrupción al Usuario) y se mide en unidades de tiempo en las que el cliente deja de recibir energía eléctrica; la fórmula es precisamente calcular con un modelo econométrico, el “costo de oportunidad”, es decir, lo que se dejó de producir en el PIB (la suma del consumo, la inversión, el ahorro y la balanza comercial) por el corte del suministro de energía. Así, la pérdida económica por unos segundos de suspensión del fluido eléctrico no es lo que deja de facturar la CFE sino aquello que dejamos de producir los mexicanos por no tener energía eléctrica.


Lo mismo sucede con el caso de la crisis de la gasolina. Es cierto que como lo dice el presidente López Obrador, Pemex ha dejado de perder dinero por cerrar los ductos. Pero no es exacto el cálculo. Cerrando los bancos no se evita el lavado de dinero; cerrando las taquerías no se elimina la obesidad. Cerrando los ductos no se acaba con el huachicol. Es solo con penas duras, incluso la pena de muerte, con detenciones, con aprehensión a delincuentes, como se podrá detener en el imaginario colectivo, la cultura del huachicoleo. El “pueblo bueno” está asociado con las mafias de gasolineros y funcionarios de Pemex; no todo el pueblo es bueno ni todos los funcionarios son malos. Las etiquetas sirven cuando se realizan detenciones y castigos.


Difícilmente la opinión pública podrá creer que fue efectiva la estrategia de cerrar ductos y frenar la economía del País si no hay detenidos y se reactiva la economía. El País requiere, como si fuera un aula de clases o una familia o una empresa, castigos ejemplares que muestren a la organización que la violación de las leyes se castiga. El daño ya está hecho. El costo de oportunidad (aquello que dejamos de producir el 40% de los mexicanos que vivimos en los 10 estados afectados) puede llegar al 5% del PIB regional. Haciendo una regla de tres, podría ser el 3% del PIB y reducir el PIB anualizado a menos del 1.5% de crecimiento.


Fue enorme la soberbia del Presidente al afirmar que “no hay desabasto” y tan grande como la incertidumbre que genera en la población al afirmar que “lo más pronto posible” se resolverá. No reconocerá que la estrategia falló en coordinarse con los gobernadores de los estados afectados y en aplicar la fuerza del estado contra los huachicoleros pues no hay detenidos.


Investigaciones Meridiano aplicó esta semana una encuesta a 350 leoneses, la mitad de ellos en las filas de compra de gasolina y el otro 50% a población abierta. El 76% estima que el desabasto está afectando “mucho”, 16% “regular” Y 4% “poco” su vida.
Escasamente el 3.6% está “muy de acuerdo” con la estrategia del Presidente, “algo” el 8.4%, “poco” el 17.6%, “nada” el 48.4% y “no lo sé” el 10.8%.  En cuanto a si el Presidente se equivocó en la estrategia de cerrar los ductos, dijo que “si” el 82% y que “no” el 8.4%, “no lo sabe” el 9.6%. Seguramente estos datos contrastarán con los que se midieran a nivel nacional, pero serían similares si se aplican en estados como Jalisco, Querétaro, Michoacán o la Ciudad de México donde hay desabasto de gasolina.


Resistiremos unos días, quizá algunas semanas más. Pero la afectación a la vida social y productiva, la interrupción de clases, la reducción de ventas, la caída de los sistemas de logística y distribución de productos, la baja ocupación hotelera, y en el caso de León, la baja afluencia a la Feria estatal, tienen hoy un enorme “costo de oportunidad”, considerablemente mayor a los ahorros por el cierre de los ductos. Es cultura financiera básica. Nos toca apoyar las decisiones del Presidente, pero no podemos dejar de calcular el costo oculto, el “costo de oportunidad”.


* Director de la Universidad Meridiano [email protected]