Robo combustible

Robo combustible

Opinión
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Hay muchas formas de combatirlo, sobre todo para no afectar a millones de ciudadanos

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El tema obligado para el día de hoy, es el robo de combustible, coloquialmente denominado ‘huachicol’. Todos estamos de acuerdo en que hay que combatir, por parte del gobierno, pero también por parte de la ciudadanía, el robo de combustible como lo está haciendo frontalmente el actual gobierno que preside AMLO, quien tiene desde hace poco más de un escaso mes, al frente de la nación. Pero creo que hay muchas formas de combatirlo, sobre todo para no afectar a millones de ciudadanos y obligar a los propietarios de automóviles o vehículos que utilizan gasolina como combustible, a hacer larguísimas colas a las que se ven obligados. Estaré haciendo breves referencias a entrevistas que me tocó ver en diferentes medios de comunicación y empezaré por referirme a Ana Lilia Pérez, quien valientemente y desde hace más de quince años, ha abordado este espinoso asunto escribiendo al respecto dos libros:  que se denominan Cartel Negro y más recientemente Pemex RIP. Menciona que no sólo se ven afectados los propietarios de vehículos, sino también los trabajadores, que no llegan a tiempo a su trabajo, las industrias que dejan de producir por falta de materias primas, los canales de distribución, los agricultores y mercados de abasto y en términos generales toda la población, que se mueve directa o indirectamente con base en la gasolina, sin minimizar también el grave problema que representa el gas, que no abordaré por falta de espacio. Se calcula según Ana Lilia, que el 20% del robo, es directamente efecto de la venta, sobre todo al menudeo de no muy grandes cantidades de hidrocarburos y que el 80% restante es atribuible en forma directa al personal administrativo de PEMEX y grandes personalidades y políticos, que son directamente beneficiados con esa actividad ilícita. No podría haber robo como el que ha padecido a lo largo de muchos años PEMEX, sin esa complicidad a la que se alude. PEMEX llegó a ser una empresa exitosa y ahora está sumida en serios problemas.  El robo año con año ha ido aumentando, hasta llegar a la cifra fabulosa que se nos da a conocer de 60 mil millones de pesos anualmente. En el alma máter de PEMEX y en algunos otros lugares, se establecieron ductos paralelos, desde los cuales con cierta facilidad, entraban pipas que se robaban impunemente el combustible, gracias sobre todo a una doble facturación de parte de PEMEX, por lo que deben estar implicados los directivos de PEMEX y altos funcionarios que se ven muy beneficiados con esta actividad. Por ejemplo, el líder del sindicato, que es poseedor de cientos de pipas. PEMEX tiene forma de detectar el robo, pero es él mismo, quien lo propicia, avisando a los ‘huachicoleros’ la hora en que deben perforar el ducto y a los conductores de las pipas que lo recogen. Si las cuentas no coinciden en las gasolineras, entre lo que se factura por parte de PEMEX y lo que vende realmente la gasolinera, ahí necesariamente existe un robo, que sería relativamente fácil de detectar. Ahora con esta escasez de combustibles, casualmente están facturando el triple de lo que facturaban y con esto nos podemos dar una idea de lo que se robaban.  Se resalta mucho a Guanajuato y especialmente a la refinería de Salamanca, como líderes en el ‘huachicol’. Independientemente de la responsabilidad de los gobiernos anteriores que la tuvieron y en gran medida, sobre todo el de Peña Nieto,  el actual gobierno no supo medir el riesgo que representaba el cierre de los ductos y las consecuencias que esto acarrearía, sobre todo pérdidas muy cuantiosas y el gran enojo de la ciudadanía que ha ido creciendo. Se dice por parte de AMLO, que ya se han ahorrado por esta acción, 2 mil 500 millones de pesos, que no son comparables con las pérdidas que tienen las industrias, los comercios y aun los propios trabajadores, quienes están perdiendo miserablemente su tiempo al no poder llegar a su trabajo, en formar grandes colas de autos, que buscan en forma desesperada el combustible. Finalmente, en algunos casos es infructuosa la espera, pues se encuentran con la noticia de que ya se terminó la gasolina, después de la espera de largas horas, para volver a padecer el mismo calvario. Uno de los problemas principales de este gobierno es la incertidumbre que están provocando, pues ni ellos mismos conocen cifras ni fechas en que se terminará el desabasto. Otro de los problemas ha sido hasta ahora la gran impunidad que se les ha otorgado a los responsables de este tremendo saqueo, pues hasta la fecha, el robo de combustibles no ha sido considerado como delito grave, a pesar de que ya existe en una de las cámaras, dictamen al respeto. Colombia vivió hace algunos años ese problema, que lo supo resolver sin afectar a la ciudadanía, mediante la vigilancia de las diferentes policías de los ductos por donde se extraía el combustible. Esto sucedió en los años de 1999 a 2009, siendo el año de 2002 el más acentuado, en donde se robaban al día un promedio de siete mil 270 barriles equivalentes a 1.15 millones de litros, Colombia logró abatir el robo aprehendiendo a los culpables, cosa que hasta ahorita, no ha hecho el presente gobierno mexicano, pues no hay un solo detenido por ese robo tan descarado. Esto lo dice en pocas palabras, Pascal Beltrán del Río. La pregunta que surge es la siguiente: ¿Se está realmente combatiendo el ‘huachicol’ o la escasez es provocada por la disminución en la importación de gasolinas del vecino país del norte, que según el Wall Street Journal de los periódicos más afamados de esa nación, ha disminuido notablemente en el periodo de AMLO sin darlo a conocer?  O bien ¿son los buques anclados, sin descargar su producto en las costas de Veracruz y otros puertos? Vaya usted a saber, lo único de lo que tenemos certeza, es de la gran falta de gasolina en aproximadamente siete de los estados de la República y la incapacidad del gobierno para resolver rápidamente este gran problema.