¿Cuál es la verdad monda y lironda?

¿Cuál es la verdad monda y lironda?

Opinión
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La escasez de gasolina que padecen varios estados de la República puso al descubierto la exigua y erosionada infraestructura de Pemex


La escasez de gasolina que padecen varios estados de la República puso al descubierto la exigua y erosionada infraestructura con la que cuenta Pemex. El percance muestra el pulso de un ente moribundo, con síntomas de grave enfermedad terminal. Pemex ya no puede cubrir con verdades, importantes mentiras, ya sólo quedan despojos y descarnadas miserias de aquellas glorias de antaño. 


Históricamente, la empresa ha padecido de la rapiña del sindicato y el latrocinio de gobiernos de la República, que exprimían a Pemex hasta con el 120% de sus utilidades para completar los dispendios gubernamentales; además, los turbios negocios con que los políticos se regodeaban ordeñando a la paraestatal; bajo esas circunstancias, la vida útil de sus activos se amortizó y depreció, nunca reinvirtieron utilidades. A todo esto, ahora, hay que agregarle el huachicol.


La paraestatal padece de grandes obsolescencias funcionales y económicas, es incompetente para atender la demanda doméstica de gasolina, incapaz de perforar en aguas profundas, de refinar el crudo, de almacenar combustible, de transportar y distribuir puntualmente su producto, pagar su deuda millonaria y atender las necesidades de México.


Con Denise Maerker, el Gobernador de Guanajuato hizo alusión a la corrupción y magnitud del problema del huachicol: “¡Imagínate el tamaño del boquete! Ahora, muchas gasolineras están facturando más que hace tres meses que no había crisis. De ser cierto, es gravísimo, porque quiere decir que sólo le compraban a Pemex el 20% y el 80% era ilegal”. 


Cabe destacar que hay grandes empresas en el negocio de gasolineras que, por su contabilidad y tamaño, sería imposible que estuvieran en ese sucio negocio. 


Pero, entonces, ¿quiénes son los fantasmas del huachicol?, no hay ni uno en la cárcel. ¿A dónde se van las 350 mil pipas que roban al año 44 millones de barriles, equivalentes a 65 mil millones de pesos según informa el Presidente? Lo anterior, lo llevó a tomar la decisión de cerrar los ductos y cambiar a pipas por carretera, temporalmente, mientras se reparan los ductos. ¿Pero, qué pasará en cuanto vuelvan a abrir los ductos? Simplemente, los huachicoleros volverán a hacer lo que estaban haciendo.  


En un elocuente discurso, en voz del diputado Juan Carlos Romero Hicks ofreció el apoyo del PAN al Presidente para solucionar el problema, tal y como lo hizo el Fondo Monetario Internacional en el sentido de enfrentar el robo de combustible. ¿O, qué hubiera hecho usted? Por desgracia no ha sido bien explicada la estrategia, su duración ni sus alcances. Parecería que todo es confuso y desordenado. Transportar la gasolina permanentemente por carretera es demasiado caro y sin resultados. No se advierte un plan. La planeación de cualquier proyecto lleva tres etapas: Identificación, cuantificación y valuación de los costos y beneficios. Por desgracia, no se advierte ninguna planeación.


Las consecuencias son funestas, el costo económico para los particulares es muy alto y el costo político, tal vez, mayor. Hay enojo, molestia, desesperación y feroces críticas al Presidente. La estrategia no ha funcionado. Pemex tiene sólo mil 400 pipas, la iniciativa privada está colaborando con tres mil 600; pero, aún así, el problema parece agudizarse.


Hay muy mala comunicación de la paraestatal con los mexicanos. El vacío de información se llena con rumores. El Presidente dice “qué a ver quién se cansa primero, él o los huachicoleros;” la Secretaría de Energía dice que “esto durará hasta que sea necesario;” otros dicen que “no hay desabasto, sólo escasez…” No llegan más allá de cantinflear y evadir fechas y términos de solución.


¿Cuál es la verdad de esta confusa calamidad? ¿Cuáles serán los cálculos políticos del Presidente? ¿En lo profundo del pensamiento de sus referencias históricas para establecer continuidades y rupturas con el pasado, a qué crisis o hecho glorioso lo estará transportando este escenario de caos? ¿Avanzará o retrocederá en la Historia? ¿Qué idea o proyecto trae entre manos que nos muestra? ¿Cuál es la verdad monda y lironda?


Alguien va a pagar por la diferencia más alta que resulta del transporte en pipas y carretera, ¿Pemex, Hacienda o el consumidor? La escasez la está pagando el pueblo ¿Quería el Presidente provocar un estado de emergencia que obligara a los gobernadores a vigilar en sus estados los ductos, responsabilidad que nunca han aceptado? ¿Quiere el Presidente parar la producción y distribución para saber en realidad cuánto se produce, cuánto se compra, cuánto se vende y cuánto se roban los huachicoleros, ex funcionarios y sindicato? ¿Le resulta Pemex un cuarto oscuro, un arcano imposible de descifrar, penetrar y controlar? 


Los tiempos marcan el parteaguas para que los empresario nacionales e internacionales hagan sus alianzas, inversiones, estrategias y se pongan a invertir en ductos, tanques de almacenaje, en infraestructura y hacer lo que Pemex ya no puede ni alcanza a hacer solo. Las circunstancias del infausto presente, ¿cómo influirán, en la voluntad del Presidente, sobre la Reforma energética?


Pero, no caigamos en el reduccionismo del simplismo ramplón, pensando que todo ha sido un mero error de cálculo. En el teatro de la política hay muchas preguntas sin respuesta, un gran telón de fondo… Mientras tanto, es condición sine qua non que el Presidente informe de manera sustantiva a la nación los beneficios que se lograron con tan amarga medicina. 


Los ladrones, que robaban dentro y fuera de Pemex, deberán estar ya en la cárcel. El Presidente tiene que justificar con creces la impopular medida que ha afectado a tantos ciudadanos. 


Felicito a mi gobernador Diego, por su preocupación, esfuerzo y la dedicada gestión para enfrentar el desabasto de gasolina en Guanajuato. Enhorabuena su valiosa intervención.