La identidad en el aire

La identidad en el aire

Opinión
|

EL IMPERIO DE LA NOSTALGIA

DISEÑO: GRUPO AM

En 1984, el filósofo y crítico de arte, Arthur Danto publicó un ensayo bastante polémico titulado El fin del arte.

En dicho texto sostiene que la obra de arte llegó a su punto culmen de mimetismo y con eso cumplió su cometido, pues ahora nos tenemos que preguntar, ¿eso es arte? Justo porque no alcanzamos a diferenciar ya entre lo producido de aquello original. La representación alcanzó a lo representado y con eso el arte tuvo una muerte feliz.

Las siguientes premisas que se derivan de esto tienen que ver con que ya se ha dicho todo, ya se han explorado todos los caminos, ya se han contado todas las historias de amor y por antítesis de desamor.

Se nota bien por ejemplo en las películas de terror, ¿cómo hacer una cinta que sea realmente original? ¿Que no caiga en el cliché y las viejas fórmulas? Justo siempre se parte de un principio más o menos así: un grupo de jóvenes que se están divirtiendo y de pronto todo sale mal, se enfrentan contra una fuerza maligna y fuera de toda comprensión, que los va cazando uno a uno.

Y además de la imposibilidad que se hace presente al querer realizar algo novedoso, también está aquella parte económica: ¿para qué arriesgarse intentando algo nuevo? Mejor buscar en el pasado aquello que ya haya funcionado, que sea un éxito garantizado.
Revisemos las carteleras de los cines, nos encontraremos con muchos remakes, desde aquellos súper héroes de las décadas pasadas hasta las adaptaciones de series, en un nuevo formato de 2 horas. También veremos segundas y hasta terceras partes,

¿cuántas películas van de Rápido y furioso, Actividad paranormal o de Star Wars?
Vivimos bajo el régimen del imperio de la nostalgia, nos traen de vuelta aquello que nos atrapó de chicos, pero con la premisa de que aquellos infantes ya son hoy económicamente productivos, ya tienen trabajos y ya pueden gastar su dinero en la añoranza, tratando de revivir melancólicamente un tiempo que ya se ha ido.

Y el peligro de todo esto es precisamente la zona de confort, ya no nos esforzamos en contar otras historias ni tampoco en querer verlas o escucharlas, se ha suspendido, en la acepción de parado, todo, cada vez es más difícil el camino para algo arriesgado.

Lo cierto es que desde nuestra misma singularidad aunque los temas sean siempre los mismos, también se viven, experimentan y entienden de maneras diferentes.

En este espacio precisamente se busca algo así, pensar desde nosotros mismos, partiendo de nuestras prácticas y desde la misma cotidianidad que es lo pachuqueño, ¿qué hay de propio, particular y específico en este modo de mirar y vivir la vida?

Necesitamos hablar, producir, escribir, crear y arriesgarnos, dejar de pensar en aquello que ya fue y empezar a construir desde el aquí y ahora, lo que será.