Crónica de un cambio

Crónica de un cambio

Opinión
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Crónicas viajeras

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Carlos es experto en music business. A Carlos le llamaron desde una feria muy importante para hablar sobre su experiencia. La razón por la que lo llamaban es porque habían visto que había participado en una mesa similar en otra charla de startups y que justamente había usado su experiencia aplicada a la industria de la música para analizar la evolución del negocio. Carlos dice que le encantaría y pregunta quiénes irán, la persona que organiza la charla le dice que Iván, Sergio y David le acompañarán. Todo muy normal, ¿no?
A partir de aquí hay dos vertientes de la historia: 
Opción A: A Carlos le parece perfecto, pero ve que el horario se le complica. Ya ha participado en charlas similares así que no le afecta decir que no. Como es un buen profesional, y se le da bastante el networking, sugiere a su colega Julián o su ex socio Martín para que le sustituyan. Todo sigue siendo normal, ¿no?
Opción B: A Carlos le parece perfecto. No obstante, además de que no puede asistir le parece que hay un factor importante: no hay mujeres participando en esa charla. ¿Acaso no hay profesionales en el sector? O simplemente se ha pasado por alto a la mitad. 
Él no es de los que dice: “No soy machista” o “Soy feminista”; simplemente se fija en estos detalles que parecen pequeños, pero logran una diferencia. Como es un buen profesional, y se le da bastante el networking, sugiere a la directora de marketing de X compañía, Andrea; o a su socia Sandra, o a Cristina, Ana, María, Teresa… todas esas mujeres que son igual de capaces para que le sustituyan. A que esto suena bien, ¿o no?
Andrea participa en la charla. Andrea va con tenis, pantalón largo y todo el buen rollo y estilo que una persona experta en su negocio puede tener. No está allí para repartir sonrisas; está allí para hablar del music business y todas sus peripecias. 
Esa charla sale en la prensa generalista y en la especializada. Con un poco de suerte, la gente no hablará de qué llevaba puesto o por qué no estaba maquillada. 
El próximo semestre, cuando otra persona buscaba quién podía hablar sobre la industria de la música, buscaron y encontraron que Andrea y Carlos podrían participar. Los dos aceptaron y preguntaron quiénes más irían. La respuesta fue: “Ustedes dos, más Sandra, Martín, Cristina y Julián. Tres mujeres y tres hombres. El mundo no se cayó y nadie perdió campo en su sector.