Infantes en riesgo

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Opinión
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En el afán de poner orden y acabar con la corrupción, el nuevo gobierno de López Obrador


En el afán de poner orden y acabar con la corrupción, el nuevo gobierno de López Obrador  toma medidas que tienen graves repercusiones en determinados sectores, como lo es ahora el de las madres trabajadoras. Cuando se aprobó el presupuesto de la Federación en la Cámara de Diputados se redujo el 50% el apoyo a niñas y niños en estancias infantiles, afectando a miles de mujeres que contaban con un lugar especializado en el cuidado de sus hijos.


El presidente López Obrador manifiesta que hay intereses del PAN detrás de la exigencia de dinero para estancias infantiles y que no quiere intermediarios. ¿Esas son razones para perjudicar de esa manera a las madres trabajadoras y a las estancias? ¿A quién se está castigando? ¿Al  PAN? ¿A las estancias infantiles? ¿A las mamás? ¿A los niños y niñas?  Así también el Presidente declara que hay moche en esos apoyos y es mejor darlo directamente a las beneficiarias.  


Si existe la suposición de que los programas de estancias infantiles desviaban recursos, alteraban el padrón de beneficiarios o había moche, ¿no sería mejor revisar la problemática en cuestión y supervisar la canalización de recursos en vez de suprimirlos? En la lucha por la corrupción no se miden las consecuencias de las decisiones presidenciales ni se proveen estrategias para no afectar a la ciudadanía.


Ahora el secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa, quiere solucionar la problemática dando el subsidio directamente a las madres de familia y así puedan decidir si lo entregan a la estancia o a la abuelita para que se encargue del cuidado de la criatura.


Con el hecho de entregar el apoyo directamente a las beneficiarias se corre el riesgo de que por solventar necesidades económicas de los parientes, ya sean abuelos o tíos, se conviertan en los encargados del cuidado de la criatura sin tener muchas veces la capacidad para hacerlo. O lo que sería peor es que dadas las necesidades económicas de estas mujeres, opten por darles parte de lo asignado a cualquier persona sin conocimientos especializados en cuidados de niños y quedarse con el resto. El cuidado de infantes no debe estar en riesgo. En una estancia infantil de calidad se desarrollan las habilidades sociales de los niños y niñas,  ya que se relacionan con otros pequeños de su edad y están a cargo de especialistas.


En los años 70, cuando las mujeres  con hijos empezaron a trabajar y a contar con su propia autonomía económica, se vio la necesidad de dejar a las criaturas con terceras personas. En la mayoría de los casos era la abuela quien se hacía cargo. Ahora muchas abuelas trabajan o tienen ocupaciones propias y no pueden ejercer más esa función. Además, contar con una persona no es igual que contar con una institución, ya que aquélla se puede enfermar o tener algún imprevisto que le impida cuidar del infante y entonces se afectaría el trabajo de la madre.


En las estancias de cuidado infantil, los niños y niñas aprenden hábitos de limpieza y normas de convivencia. Aprenden a comer solos, a ponerse el suéter y recoger los juguetes. Además, siguen un orden de actividades con el que adquieren disciplina. Al convivir con otros niños, aprenden a ser respetuosos.


En los centros de cuidado infantil, las madres y padres requieren que sus hijos estén en manos de profesionales y en un ambiente seguro; así también de instalaciones y mobiliario adecuados, atención pediátrica y alimentación según las necesidades de cada niño, actividades recreativas y educativas y, lo más importante, un buen trato que reafirme la autoestima del infante.


Para las familias medias de hoy es muy difícil vivir con un solo sueldo. Lo es más aún para las madres solas. La participación de las mujeres en todos los ámbitos de la vida y del trabajo es una cuestión de justicia. El gobierno debe proporcionar apoyo a las mujeres trabajadoras de niños pequeños y debe velar por el bienestar y desarrollo de éstos. La infancia es el periodo más vulnerable del ser humano y debe ser protegida y priorizarla ante otro tipo de problemas. Reducir el apoyo a estancias infantiles atenta contra la seguridad de los niños y niñas,  pone en riesgo el trabajo de las madres y afecta la productividad de las empresas.