León.- Ante un público que abarrotó el foro de la Librería Gandhi del bulevar Campestre, en León, fue presentado el libro “El día que no paró de llover”, la novela más reciente de la escritora Antolina Ortiz Moore, quien estuvo acompañada por Vanessa Cárdenas y Elisa Jaime para comentar su obra, siendo Mily Montes la moderadora.
La autora explicó que se trata de un libro histórico que mantiene el rigor propio de la investigación, combinado con una ficción flexible. “Algo contradictorio, pero ya está”, dijo.
La historia del libro El día que no paró de llover se sitúa en los años 1950-1951, en un México marcado por el ambiente del Salón México, el cine latino y las radionovelas, con una Ciudad de México inmersa en calamidades, pero que al final logra salir adelante. “Hay esperanza, México es fuerte”, señaló la autora.
La novela es una historia coral donde convergen las voces de un niño con poliomielitis que sueña con volar, una maestra feminista, un panadero español, un artista homosexual y un judío. Vanessa Cárdenas destacó sobre el libro El día que no paró de llover: “Es una autora laureada en Latinoamérica e Iberoamérica. Hay que reconocer su capacidad para entender las emociones; no se requiere gritar para ser profunda”.

La lluvia como metáfora y memoria
Cárdenas subrayó la manera en que Antolina maneja los silencios de forma magistral y elegante:
En su libro no nos habla sólo del fenómeno climatológico; la lluvia es metáfora del duelo y de la memoria. El agua remueve y limpia; la lluvia es incómoda, como la vida”.
Por su parte, Elisa Jaime reflexionó sobre la literatura como medio de empoderamiento femenino, afirmando que Antolina Ortiz forma parte de la tradición de figuras como Elena Poniatowska.
Comentó que el primer párrafo del libro El día que no paró de llover alude a la inundación del 15 de julio de 1951, cuando llovió un día y la ciudad permaneció inundada durante tres meses; en la ficción, la lluvia dura siete días, suficientes para retratar a México y a los habitantes de una vecindad.

Un oficio profesional
Elisa Jaime destacó el estilo consolidado de la autora, quien ejerce la escritura como un oficio profesional. Aunque describe el México de 1951, la autora consideró que existen similitudes con la actualidad: “Es el México que vivieron mis padres. Tiene muchas similitudes con el actual, pero debemos dar un mensaje de aliento”, expresó.
Julia Cuéllar, escritora e impulsora de la lectura, destacó la sutileza con la que se tejen la amistad y el amor entre mujeres en la novela: “Esas cosas pequeñas donde sucede lo trascendental: el momento en que dos amigas se dan tiempo para un café o se acompañan en silencio. La obra me inspira”, afirmó.
Finalmente, la presentación del libro El día que no paró de llover concluyó entre aplausos y una invitación clara a su lectura. Previamente, la autora la presentó en la Biblioteca Pública Benito Juárez, de Irapuato, junto a Julieta Navarrete y Atala Solorio.

DMG