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Trajes de baño ¡con cinta adhesiva!

Ideas y Estilo
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La nueva tendencia del fotógrafo y diseñador Joel Alvárez, con su firma The Black Tape Project, son creaciones que se pegan al cuerpo

Con adhesivos brillantes, The Black Tape Project revoluciona el mundo de la moda. / Foto: Especial

Hace una década, Joel Álvarez no tenía un peso. Este hijo de cubanos nacido y criado en Miami tenía que dormir en su coche, estaba ahogado en deudas y apenas tenía para comer. Sin embargo, como si de una película se tratara, su vida cambió gracias a tres elementos: una caja, una cámara y una cinta.

Con los mil 500 dólares que encontró en esa caja en casa de su abuelo pagó lo que debía y se compró una cámara fotográfica con la que empezó a hacer reportajes y salir adelante. Aprendió el oficio por sí mismo y, en una sesión con una modelo, ella le sugirió que usara cinta aislante para la última foto.

Sorprendido, se animó a hacerlo y eso prendió la mecha de lo que hoy es The Black Tape Project.

A partir de esta idea, Álvarez ha colaborado con importantes marcas de moda y lujo, desde la playa Nikki Beach hasta Bacardi, Playboy, Rolex, el Festival de Cine de Cannes o el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1. Ahora ha dado con una fórmula que ha dejado boquiabiertos a muchos y que, por su atractivo visual, triunfa en Instagram: un bikini realizado a base de pedazos de cinta brillante.

Dorada, plateada o en tonos azulados o rosas, Álvarez va decorando el cuerpo de las modelos con la cinta, más ancha o más estrecha, hasta darles apariencia de bañador o de bikini.

Sus diseños han desfilado en la Semana de la Moda de Baño de Miami, en EE UU.

Ahora, se han convertido en la sensación de las redes sociales con diseños con tanto color como poca tela. Han conseguido vestir a la ex Miss Mundo Zuleyka Rivera (que protagonizó el videoclip de “Despacito”) para la portada de una revista e incluso venden su cinta adhesiva para quienes se atrevan a crear diseños propios: por nada menos que 25 dólares la delgada y por 50 dólares la más gruesa.

Ahora han decidido devolver parte de lo recibido: donan parte de sus beneficios a una asociación que ayuda a niños a obtener becas de estudio y material escolar. Lo que empezó en una pequeña caja de caudales ha acabado convertido en un imperio de cinta aislante.