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Luis Fernando Mayagoitia se propone recorrer el mundo

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El actor guanajuatense Luis Fernando Mayagoitia se ha propuesto recorrer el mundo ‘a pie’ para promover el respeto por el planeta

El purinense Luis Fernando Mayagoitia empieza a hacerse de un nombre en el mundo del espectáculo. Fotos: Maricela Maceira/Especiales

Luis Fernando Mayagoitia, oriundo de Purísima del Rincón, empieza a ganarse un nombre dentro de la farándula y mientras eso sucede, se ha convertido en un ciudadano del mundo, el que piensa recorrer, a pie, de polo a polo.



El actor de “El Señor de los Cielos”, visitó esta casa editora y nos platicó sus sueños.

 

am: ¿De dónde surge la idea de recorrer el mundo a pie?

LFM: Estudié Comunicación en La Salle, después ingresé a la actuación. Mi vida era muy normal; hacía lo que se supone que haga cualquier joven; irte de antro, buscar ser popular.



Estaba en eso cuando surgió un viaje al desierto sagrado de los huicholes, Wirikuta, en Real de Catorce, hecho que me cambió la vida. Me di cuenta de que no se trata de ser igual a todos, sino de ser tú, lo que cuesta mucho trabajo, pero es lo único auténtico que podemos hacer.



En esa época tenían muchos problemas porque querían meter minas canadienses y ello provocó un movimiento muy fuerte en el que muchos artistas y gente de todo el mundo se involucró.



Felipe Calderón, presidente en turno, se vistió de huichol y a los dos meses vendió las tierras. En la actualidad están en un compás de espera. 



De ahí empecé; quería vivir, viajar, conocer y platicar con gente interesante para no tener prejuicios, sino un juicio.



También por eso decidí hacer lo que quiero y empezó mi carrera de actor; yo hacía cortometrajes con amigos, me la pasaba muy bien; me fui a CDMX para ser actor. 



Alonso Echánove daba clases aquí en León, en el Kino Room. Él me contactó con Luis Felipe Tovar y me fui a estudiar a su escuela y estudiando, comencé a hacer castings  en todos lados,  porque  es como más se aprende, ya trabajando. No sé cuántos castings he hecho en mi vida, tal vez 500 o mil, no sé. Yo insisto hasta que digan ‘a éste hay que hacerle caso porque si no, no nos va a dejar de molestar’. 

 

¿Cuál fue tu primer papel?

Fue uno muy pequeñito, en una telenovela de Argos, se llama Los miserables, con Araceli Arámbula.



Ya en “El Señor de los Cielos”, estaba yo un poco oxidado, luego de medio año de estar viajando. Inmediatamente salió el proyecto, que es una gran producción en la que destruyen aviones y edificios. Después de terminar de grabar me sentí muy bien, gané mucha confianza en mí.



A raíz de ahí empezó todo, a mí me gusta mucho el buen cine, el buen teatro, como a muchos actores, pero no tengo problemas con trabajar en lo que sea, lo disfruto y lo amo.



En la vida hay que hacer las cosas bien. Ser rico de mala forma o ser malo es lo más sencillo; pero si puedes vivir bien, haciendo el bien, eso es lo que realmente vale la pena.

 

En tus viajes, ¿qué parte de México te impresionó más? 

Cada estado es como un país, hay 69 megaculturas que se han ido homogeneizado a lo largo del tiempo, pero aun así se siente, vas a un estado y ves identidad y, a pesar de estar a un lado de los Estados Unidos, seguimos manteniendo esta identidad tan fuerte, somos un país maravilloso, es lo que te da viajar por México; conoces y ves la diversidad y que hay más gente buena que mala, a pesar de que hagan más ruido los malos.

¿Qué tal la inseguridad? 

En Sudamérica nula, prácticamente. Me robaron en Chile, me dijeron “ahí bolsean” y yo me confié y me robaron mi celular.



En Argentina, durante mi estancia por allá, hubo un muerto, Santiago Maldonado y se provocó un movimiento súper fuerte en busca de justicia; acá estamos ya tan acostumbrados a ver a diario notas de asesinatos. Perdimos la capacidad de asombro y no debería ser así.



Yo he viajado por todo el país, me ha tocado ver asesinatos, personas con sus metralletas, entre ellos niños. También me topé con una guerrilla y me detuvieron unos encapuchados. De que existen los malos, así es, pero no puedes vivir con miedo.



También me ha tocado gente muy buena. En Oaxaca, por ejemplo, una vez nos dijeron que no siguiéramos, nos resguardaron en una iglesia porque había malandros.



Es lamentable lo que pasa en nuestro país, no se vale, no nos merecemos eso y debemos hacer lo que podamos; yo quiero compartir esto para que la gente se anime a viajar, a conocerse, a enfrentar la vida sin miedo o al menos con el menor miedo que podamos tener. 



En Sudamérica la delincuencia es mínima y eso que hablamos del Tercer Mundo. 



Hay lugares maravillosos, pueblos, gente, culturas, tradiciones, etc.



Hice el recorrido que hizo el Che, y vi cómo estamos sobajados, cómo todo el recurso que sostiene a este planeta está acá y en África.



Vivimos en la miseria en un país tan hermoso de gente que no puede ni conocer el pueblo que sigue porque no tiene dinero y ves a todos los europeos y americanos viajando como si nada, por todas partes.



Da coraje ver minas de europeos destruyendo el amazonas mientras allá ya tienen puros carros eléctricos.



Es la hipocresía de este mundo, sí da mucho coraje ver a mineros en Bolivia con apenas para comer y trabajando 12 horas al día, con condiciones como de la Edad Media; el gobierno les quita más impuestos de lo que les quita a las empresas trasnacionales.



Visité Argentina, Bolivia, Chile y Perú; la siguiente meta es Europa. No tenía ganas de recorrerla, pero quiero ver todos esos países que viven a costa nuestra, tengo muchos amigos viajeros de allá, pero quiero ver qué piensa el Europeo que no sale.



La diferencia entre un turista y un viajero es lo que quiero compartir; el turista trata de presumir, visita la torre Eiffel 20 minutos, se toma una foto y luego otra foto y ya. Es una colección de imágenes, pero nada cambia en él.



Por el contrario, el viajero se empapa de las culturas que conoce, se dispone a cambiar su vida.



Por ejemplo, en Machu Pichu vi a muchos mexicanos, porque es un lugar turístico específico, pero quien cruce los Andes caminando, viaja y cambia su óptica.



Actualmente, con la sociedad líquida en la que todo cambia constantemente, nunca terminas de reconformarte. Son tiempos difíciles para los jóvenes.

 

¿Cómo puede hacer una sola voz, en este caso tu voz, para ser eco en esos jóvenes? 

Todos queremos cambiar el mundo y el mundo te cambia. Lo dicen los herederos de los chichimecas “el camino del guerrero cuesta, vas a llorar porque vas contra marea”. A la mayoría si les dicen que por ahí es, no se cuestiona nada, y si uno cuestiona, corres el riesgo de que te juzgue como un loco.



Es una forma de vivir y lo distinto ya es raro, claro que, si me apaciguo y cedo, voy a sufrir más, porque sé que me estoy engañando, por eso también me gusta la actuación y todo esto, porque es una forma de que te escuche la gente, a mí, en mi pueblo, me escuchan porque soy el actor, pero si solo fuera un viajero mochilero difícilmente tendría eco.



Por eso quiero utilizar la actuación para ser una imagen que proponga algo distinto, qué triste y qué arrogante tener la oportunidad de que mucha gente te escuche y no hacer uso de esa voz.



No puedes cambiar el mundo, pero puedes cambiar tú y conforme a eso, compartir con sinceridad lo que eres, serte honesto, intentar todos los días ser mejor porque todo el tiempo fallamos, cambiar lo que se pueda, lo demás no es de mi incumbencia, disfrutar del hermoso mundo que aún tenemos antes de que ya no podamos ver pájaros de colores volando, ni jirafas.