miércoles

Diego y el futuro

Opinión
|

Perspectiva.

El sexenio de Diego Sinhue Rodríguez que comienza en 15 días tiene grandes oportunidades y amenazas. A diferencia de los últimos gobiernos panistas, no montará en un caballo dócil y bien domado. No encontrará como Juan Carlos Romero Hicks o Juan Manuel Oliva a presidentes de su propio partido, ni un estado en paz ni una Federación cercana y predecible. 



Se podría hacer un análisis de los que le gustan a los estrategas de negocios. Cuatro cuadrantes: Fortalezas, Debilidades, Oportunidades y Amenazas. Aunque el ejercicio es más complejo y requiere de tiempo y varios puntos de vista, podemos hacer un breve sumario del famoso SWOT (Strengths, Weaknesses, Opportunities and Threats), por sus siglas en inglés.



Tres fortalezas del Estado son: el crecimiento económico superior al del promedio nacional; la unidad política de un partido dominante que puede decidir cambios sin mucho problema; una hacienda pública sana con muchos recursos.



Podríamos enumerar tres debilidades: la trágica inseguridad que vivimos y la impotencia para detenerla; la distancia política con Andrés Manuel López Obrador y Morena; las condiciones cambiantes en el tratado comercial de Norteamérica que puede descarrilar nuestra industria automotriz. 



Las oportunidades son enormes pero también apuntamos tres para ahorrar tiempo y espacio: la primera es hacer un gobierno excepcional, con cambios radicales que sean ejemplo nacional. Lograr el sueño de un gobierno honesto y transparente. Eso pondría a Guanajuato a la vanguardia. El segundo sería abrir con imaginación y audacia la inversión pública, primero en inteligencia y seguridad, luego en infraestructura. La tercera oportunidad está en eliminar burocracia, algo que parece no muy importante pero es un punto de quiebre para desencadenar toda la energía de la iniciativa privada nacional y extranjera. 



Las amenazas: la primera es la pérdida total de gobierno, que nos veamos rebasados por todas las fuerzas que desestabilizan. Eso está cerca de suceder si no hay un cambio real, un “golpe de timón” como lo dijo el propio Diego Sinhue. La segunda amenaza es una ruptura o un desencuentro político con la Federación, ahora dominada por el partido antagónico Morena. Guanajuato estará en el centro de la atención nacional. Somos el único estado donde perdió Andrés Manuel López Obrador. La independencia política también puede traer complicaciones. A muchos morenistas y ex panistas como Ricardo Sheffield no les desagradaría un fracaso para tumbar al PAN. 

La tercera amenaza sería la enjundia sin reflexión, el ímpetu del nuevo gobernante sin contrapesos internos. Diego tiene 37 años y una energía disponible extraordinaria. Tiene carácter y determinación. Anhela hacer un gobierno “honesto y transparente”. 



En el camino tendrá muchas tentaciones totalitarias como las tuvo su antecesor. Basta ver y escuchar a los funcionarios y su cortesanía para comprender que es muy fácil convertirse en reyezuelo. Pasó en muchos estados donde los gobernadores se convirtieron en virreyes. 

El último gobernador que llegó a su edad al poder fue Luis H. Ducoing, un hombre talentoso
que echó todo por la borda en medio de la frivolidad y la corrupción. 



El nombramiento de los dos funcionarios más importantes para el momento actual está pendiente. Tanto la Procuraduría de Justicia como la Secretaría de Seguridad son la gran interrogante. ¿Saldrá con las mismas cartas o cambiará la baraja para que el “golpe de timón” sea verdadero? Pronto se sabrá.

  • más leídas