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‘Todos debemos avergonzarnos por los linchamientos’: arzobispo de Tulancingo

Tulancingo
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Como Iglesia, nos duele lo que está sucediendo, formamos parte de la sociedad y no quedamos bien parados, señala el prelado.

Domingo Díaz Martínez, arzobispo de Tulancingo.

Corrupción e impunidad propician hechos como tres linchamientos ocurridos en dos municipios de Hidalgo, afirmó Domingo Díaz Martínez, arzobispo de Tulancingo.

El prelado lamentó que personas inocentes, confundidas con delincuentes, hayan sido quemadas vivas por la muchedumbre en Santa Ana Ahuehuepan, Tula de Allende. Además, de que un hombre fuera quemado en Texcatepec, Chilcuautla, acusado de robar una camioneta.

“Desgraciadamente, la autoridad permite la corrupción y esta siempre busca la impunidad, lo que motiva gran desconfianza de la sociedad”, refirió.

Dijo que la gente está cansada de la situación, de que las autoridades no respondan a las necesidades de la población en general.

El arzobispo mostró su preocupación porque “si no hay remedio para acabar con la corrupción y la impunidad, pueden seguir sucediendo casos donde la gente pretenda hacer justicia por propia mano”.

      

Domingo Díaz consideró que todos debemos sentirnos avergonzados por los recientes linchamientos en Hidalgo y Puebla, donde una multitud privó de la vida a personas.

“Como familias, como integrantes de una comunidad debemos de organizarnos para preservar nuestros valores y buenas costumbres, se nos ha olvidado inculcar esos importantes preceptos”, señaló.

Consideró que las familias, las autoridades y la iglesia, quienes forman parte de la sociedad, deben de hacer lo que a cada uno corresponde y tratar de vivir en paz y armonía.   

“Es muy importante trabajar con los menores y jóvenes para que vayan por el buen camino y no cometan hechos fuera de la Ley”, expresó.  

Al preguntarle la responsabilidad de la Iglesia católica en los linchamientos, respondió que fueron hechos sociales, no solamente de tinte religioso. “La gente pone sus ojos y mente en la autoridad civil más que en la eclesiástica”, añadió.

 

“Como Iglesia, nos duele lo que está sucediendo, formamos parte de la sociedad y no quedamos bien parados. A nosotros nos cuestionan estas cosas y nos avergüenzan”, señaló el arzobispo.

 

Finalmente, dijo que a raíz de dichos acontecimientos, la Iglesia católica trabajará en forma permanente para conminar a sus fieles a no cometer hechos de ese tipo y a permitir que las autoridades competentes hagan el papel que les corresponde.