Domingo Negro en Celaya: cuando se detuvo el tiempo

Poco antes de las 10 de la mañana, un incendio en una de las vitrinas que exhibía fuegos pirotécnicos, en el interior de la ‘Abarrotera Celaya’ se gestó lo que se conoce como el Domingo Negro en Celaya, hoy se cumplen 22 años

Por: Francísco Mancera Figueroa

El Domingo Negro de Celaya - Documental AM

La segunda explosión fue la que dejó la mayor cantidad de víctimas mortales. / Fotos:  Archivo.

La segunda explosión fue la que dejó la mayor cantidad de víctimas mortales. / Fotos: Archivo.

Celaya, Guanajuato.- Hace 22 años, el tiempo se detuvo durante el Domingo Negro en Celaya. Cinco explosiones en el Mercado de Abastos provocaron la muerte de 72 personas y marcaron para siempre la historia de la ciudad.

La vida transcurría con normalidad aquella mañana de domingo, cientos de personas acudían a realizar sus compras a la central de abastos, una de las zonas más concurridas de Celaya.

Poco antes de las 10 de la mañana, un incendio en una de las vitrinas que exhibía fuegos pirotécnicos, en el interior de la ‘Abarrotera Celaya’ ubicada en la esquina de las calles Antonio Plaza y Felipe Ángeles, alertó a los empleados quienes la metieron al baño del negocio.

El fuego se propagó en el interior del establecimiento, y ocasionó la primera explosión, que dejó las primeras víctimas de la tragedia.

Al lugar se trasladaron elementos de la Policía Municipal, Cruz Roja, Bomberos de Celaya, reporteros y decenas de curiosos.

La segunda explosión fue la más fuerte.

Sin conocer que en el lugar se almacenaban casi ocho toneladas de artículos fabricados con pirotecnia, cuerpos de emergencia realizaban su labor cuando vino una segunda explosión alrededor de las 10:20 de la mañana.

Esta explosión dejó la mayor cantidad de víctimas mortales, otras fueron lanzadas a varios metros de distancia y varias quedaron mutiladas entre los escombros en medio de la demolición de los locales de la zona.

Las personas corrían despavoridas tratando de huir de lo que parecía una zona de guerra o intentando llegar al lugar de la tragedia para buscar a sus familiares o amigos.

Antes de las 11 de la mañana ocurrió una tercera explosión que provocó daños materiales y minutos después otros dos estallidos de menor intensidad.

La peor tragedia: el Domingo Negro en Celaya

La explosión que originó la tragedia más grande en la historia de la ciudad ocurrió en el negocio propiedad de Angélica Vargas Bocanegra e Ignacio Ojeda quien fue una de las víctimas.

Dicho establecimiento tenía un permiso temporal para la venta de pirotecnia como se le había expedido a varios negocios de dicha zona durante la administración municipal liderada por el entonces alcalde Ricardo Suárez Inda.

Así quedó el lugar después de las explosiones.

Dos años después de las explosiones, elementos del FBI y de la Procuraduría General de la República lograron la aprehensión en la ciudad de Chicago, de Angélica Vargas Bocanegra, por los delitos de homicidio culposo y almacenamiento de explosivos.

Bombero pierde pierna en el Domingo Negro en Celaya

La vida del bombero Gerardo Arellano Martínez cambió por completo aquel domingo negro, la segunda explosión provocó que perdiera su pierna derecha pero no su incansable espíritu de servicio.

Gerardo festejaría ese domingo su cumpleaños en compañía de sus familiares y amigos. Por coincidencia, acudiría cerca del Mercado de Abastos para comprar la comida del convivio cuando ocurrió la primera explosión.

Gerardo Arellano Martínez.

Estábamos a un lado de la termoeléctrica cuando se oyó el estruendo y se cimbró el suelo por toda la onda expansiva, volteé al cielo y era una nube altísima. Llamé por un teléfono público a bomberos a preguntar y la compañera no sabía nada pero en eso le avisaron que había una explosión en la central y el deber me llamó aunque mi esposa me decía que no fuera”, relató.

“El Pocholas”, como es apodado Gerardo Arellano, se subió a su automóvil y condujo en compañía de su esposa Yerena Jasso, sus dos hijas y un sobrino hasta la esquina de la Dulcería Celaya. Sacó su equipo de bombero que siempre llevaba en su vehículo cuando milagrosamente su esposa decidió irse antes de que ocurriera la segunda explosión.

Mi esposa me dijo que mejor se iba y se fue en sentido contrario, en ese momento entró el camión de bomberos que estaba nuevecito y vino la segunda explosión. El camión giro y quedó arriba de un poste que ahí sigue todavía y allá abajo perdió la vida mi comandante Juan Manuel Segovia”, recordó.

La segunda explosión destrozó el camión de bomberos y provocó que Gerardo saliera disparado varios metros.

La segunda explosión provocó que Gerardo Arellano saliera disparado varios metros y quedó debajo de varios escombros. Dos de sus hermanos, quienes también eran bomberos, lo rescataron.

Todavía traía mi pie, me arrastré por la orilla hasta la Dulcería Salazar, seguían tronando los cuetes y nadie se acercaba, los minutos se hicieron eternos. Cuando llegaron mis dos hermanos, Juan Carlos y José Alberto, les gritaba que me sacaran”, señaló el ahora comandante honorario.

Con los conocimientos en primeros auxilios que tenía, Gerardo se hizo un torniquete con su cinturón para evitar que se desangrara, un método que le salvó la vida.

Luego uno de sus hermanos le envolvió su pierna con cajas de cereal y utilizaron un diablo de carga como camilla para subirlo en una patrulla de la Policía Municipal en donde ya iba herido un guardia de seguridad.

La patrulla chocó contra un camión de la central que salió despavorido, nos dimos un golpazo y el guardia se levantó y gritó ¡me quemo cabrones!, se volvió a caer y ahí falleció, son recuerdos que en mi vida voy a olvidar”; aseguró.

La patrulla que trasladaba a Gerardo llegó hasta el Centro Médico Quirúrgico pero un médico intentó impedirles el paso hasta que no depositaran un adelanto.

Me tiraron en el pasto del CMQ porque no nos querían recibir. Atrás de nosotros venía una camioneta con judiciales con más heridos, un judicial cortó cartucho y le gritó al doctor de guardia que le abriera y entendiera la situación que estaba pasando y fue como abrieron la puerta”, narró.

Con la ayuda de su familia, Gerardo salió adelante. Por años, luchó para recibir apoyo del gobierno municipal para poder tener su prótesis y hace apenas un par de semanas recibió una nueva prótesis con apoyo del gobierno estatal y municipal.

Gerardo Arellano Martínez perdió una pierna en las explosiones.

A 22 años de la tragedia, Gerardo Arellano es ahora profesor de primaria y a pesar de que su equipo de trabajo con su casco de bombero con el número 30 ya no lo lleva en su automóvil, su hijo continuó con su legado.

Le doy gracias a Dios por seguir aquí, ahora mi muchacho siguió los pasos de su padre. Estos días son de recordar y me siento orgulloso de que lo no pude hacer yo ahora mi hijo lo está logrando”, aseguró entre lágrimas. Festejo este día porque tengo vida, ya pasaron increíblemente 22 años del día que volví a nacer”, resaltó.

fmancer@am.com.mx

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