Educar a un adolescente

Si bien soy partidario de la igualdad de género, no puedo dejar de diferenciar la necesidad de enfatizar ciertos temas al educar mujercitas.

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Por: Santiago Heyser Beltrán

Si bien soy partidario de la igualdad de género, no puedo dejar de diferenciar la necesidad de enfatizar ciertos temas al educar mujercitas.

Como antecedente les comento que fui director de un CECyTE, (bachillerato de educación media) y que me tocó vivir el drama de adolescentes de 15 o 16 años embarazadas, que, influenciadas por compañeros, amigos y/o pandillas, más películas, novelas, historias o revistas románticas, buscaban a través de la sexualidad la aceptación, el reconocimiento o simplemente el estar “IN”; también conocí la dispersión y falta de interés por aprender de muchos adolescentes, que sin darse cuenta de que tiran por la borda el privilegio de acceder a estudios, su interés se fincaba en “pasar” y obtener su certificado, lo que trae como resultado profesionistas mediocres y sin la adecuada preparación; pero ese, el tema educativo institucional, ese es otra historia.

Además de las fotos picantes y sexis que suelen mandar los amigos, me llegó por whatsapp un video en donde mujeres jóvenes de entre 18 y 35 años platican de sus búsquedas de placer a través de las diferentes formas de contacto humano sexual; ¡no!, no me considero mojigato, ni conservador, admiro el cuerpo humano y no me escandalizan los temas, pero, pensé en las y los adolescentes de mi familia y el daño que podrían hacerles los temas a los que sin control ni orientación tienen acceso a través de las “redes sociales”;… aquí hago un paréntesis para compartir que con mis hijos los temas de sexualidad humana nunca fueron temas tabú, ya que desde mi punto de vista la sexualidad la considero un don asociado al milagro de la vida y elemento vinculante con las expresiones de ternura, placer y amor humano, que, cuando se viven con responsabilidad en toda su dimensión en la pareja, son puente y cimiento de bellos sentimientos y experiencias; cuando no, simplemente fuente de placer, comunicación y contacto humano, y cuando se viven mal, son el inicio de problemas que van desde heridas emocionales, frustración, embarazos no deseados o enfermedades que lesionan vidas… Pero la sexualidad es solo uno de los temas y quizás no el más importante que debe preocuparnos al educar a nuestros hijos e hijas; asuntos como la manipulación de las ideas, temas religiosos o políticos también pueden ser fuente de una distorsión que afecte la vida de nuestros hijos y como se relacionen con sus semejantes. Asuntos como el racismo, los fanatismos, la falta de humanismo, la drogadicción y el alcoholismo, el rechazo a la cultura del esfuerzo, la vaciedad de ideas al no buscar el desarrollo intelectual y el conocimiento, la violencia como medio de dominación y el delito como fuente de ingreso son algunos de los riesgos para los que debemos preparar (educar) a nuestros hijos.

Sobre estos temas comentaba con mi hijo: “El tema es que en función de la edad se hablan las cosas, si abres los temas antes de tiempo, lo que parece ser una tendencia en los “padres modernos”, les quitas inocencia y tiempo de niñez… Si no tocas los temas, corres el riesgo de que se informen de forma equivocada con “amigos”, novelas, redes sociales o revistas. Por ello, mi primera preocupación sería preparar a los hijos para que no los manipulen los amigos o adultos equivocados, es decir, que tomen sus decisiones, no por influencia, temor de rechazo o curiosidad tonta.

Para que ello sirva, el primer paso es enseñar a razonar a los hijos, a ser analíticos, a pensar y anticipar consecuencias; para que, conforme tengan edad, orientarles para que entiendan qué es mejor y qué les conviene... Por ejemplo: que embarazarse (o embarazar) a los 18 es idiota y se jode la vida. Para ello es necesario hablar abiertamente de cualquier tema, poco a poco... y transitar de papá a amigo y de amigo a confidente conforme crecen y maduran… Para protegerles es muy importante que comprendan que: Una infección sexual les jode la vida... Un enamoramiento a destiempo les jode la vida... Truncar estudios les jode la vida... Dejar que otros decidan por ellos les jode la vida y que aventarse de 5 metros, sin paracaídas, también les jode la vida...

Mis propuestas, a bote pronto, se fincan en el amor y la comunicación: primero, a partir de los seis u ocho años la técnica de los 5 minutos, cito: Diariamente darse un espacio de 5 minutos para platicar en privado con cada hijo (por separado y sin televisión), ahí escuchar de sus emociones, su día, sus amigos, sus miedos, sus antojos y sueños; es decir, no dejar de conocer a nuestros hijos mientras crecen y cambian; en adición, un buen ejercicio a partir de los diez o doce años es empezar a dialogar con nuestros hijos como adultitos, es decir, tomando en cuenta sus opiniones, para ello hay que escucharlos e impulsarlos para que se expresen; por ejemplo hacer un ejercicio de cambio de roles: imaginemos una niña de 15 años con la que vamos a tocar el tema de embarazos prematuros: “Hija, ¿tú crees que tener un bebé a los 15 años es adecuado?... ¿Si tu tuvieras una hija, que le dirías a los 15 años para protegerla y que no se equivoqué?... y así… y lo que nunca falla, tratar de recordar cómo nos hubiera gustado que nuestros padres y maestros nos trataran cuando éramos niños o adolescentes… y hacer lo propio… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

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