GALERÍA: Así se vivió la primera noche de Ópera Picnic en el Teatro del Bicentenario

La ópera al aire libre del Teatro del Bicentenario regresó a una nueva ‘normalidad' con la participación de más mil 800 personas en su primera función 

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Ópera Picnic del Teatro del Bicentenario(Foto: Gerardo García)

Ópera Picnic del Teatro del Bicentenario | Foto: Gerardo García

1 mil 820 personas se dieron cita(Foto: Gerardo García)

1 mil 820 personas se dieron cita | Foto: Gerardo García

Juan Antonio Aguilar, Malú Valtierra, Rocío Barajas, Flor Rivera, Daniel Meza, Alma Soriano, Cindy Mendoza, Ana Rojas y Juanma Cabrera(Foto: Gerardo García)

Juan Antonio Aguilar, Malú Valtierra, Rocío Barajas, Flor Rivera, Daniel Meza, Alma Soriano, Cindy Mendoza, Ana Rojas y Juanma Cabrera | Foto: Gerardo García

Ambiente de nueva normalidad(Foto: Gerardo García)

Ambiente de nueva normalidad | Foto: Gerardo García

Fernando Muñoz, Paty Caudillo, Paulina Moreno y Valeria Castro(Foto: Gerardo García)

Fernando Muñoz, Paty Caudillo, Paulina Moreno y Valeria Castro | Foto: Gerardo García

Michelle Torres y Dave del Castillo(Foto: Gerardo García)

Michelle Torres y Dave del Castillo | Foto: Gerardo García

Una tarde soleada seguida de una fresca noche primaveral, un vino fresco y unas bandejas con frutas en un entorno natural, son los elementos perfectos para disfrutar de la proyección de La Flauta Mágica, de Mozart en el arranque de Ópera Picnic 2022 del Teatro del Bicentenario Roberto Plascencia Saldaña.

Desde las cuatro de la tarde, las familias comenzaron a llegar a la explanada del teatro donde una cinta amarilla marcaba la dirección de la fila en la que debían aguardar hasta su ingreso. Paulatinamente la línea creció hasta llegar casi a las fuentes que son antesala del recinto.

La señora Xóchitl Muñoz y la joven Frida Bernal fueron las primeras en llegar. Se armaron con papas fritas, refrescos, quesos, aceitunas, carnes frías y, por supuesto, un vino tinto para acompañar.

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Ópera Picnic
Primera familia en llegar | Foto: Gerardo García

En punto de las siete de la noche se permitió el acceso a los cientos de personas que esperaban pacientes en la fila. Familias completas, grupos de amigos y parejas se dieron cita. Niños, jóvenes, adultos mayores, todos reunidos por la ópera.

Tras el filtro de toma de temperatura y la aplicación de alcohol en gel, ahora el objetivo era elegir el lugar perfecto, lo más cercano a la pantalla, pero lo más lejos de los rayos del sol que aún se resistía a esconderse.

El ocaso era el fondo de una pantalla gigante que contrastaba con los álamos y jacarandas que la enmarcaban. La tercera llamada no había sido anunciada y los espectadores ya tenían ante sí una verdadera obra de arte.

Entre tanto, los grupos disponían sus viandas sobre coloridos manteles o sobre los mismos petates que los organizadores colocaron. Frutas, quesos, carnes frías, sándwiches y otras botanas rebosaban las bandejas, pero un desfile de tintos, rosados y blancos llenaron las copas tintineantes para celebrar la ocasión.

Y es que Ópera Picnic se ha convertido en una auténtica celebración y en un referente nacional; prueba de ello son Vicente Aboites, Nora Falcón, Esther Elisa Falcón y Gilberto Aboites quienes viajaron desde Saltillo, Mazatlán y Los Mochis para ver el espectáculo.

Ópera picnic
Gilberto Aboites, Esther Elisa Falcón, Nora Falcón y Vicente Aboites | Foto: Gerardo García

"Nos emociona mucho la obra y quisiera felicitar a los organizadores del Forum Cultural y del Teatro del Bicentenario por esta idea tan extraordinaria porque creo que están colaborando a que se desarrolle el gusto por la ópera entre los jóvenes", destacó Vicente.

Tras la tercera llamada apareció en pantalla Jaime Ruiz Lobera, director del Teatro del Bicentenario para dar la bienvenida al público.En su mensaje señaló la importancia de La Flauta Mágica, un clásico operístico escrito por Wolfgang Amadeus Mozart, en 1791.

Mil 820 almas expectantes escucharon las primeras notas de la Obertura de La Flauta Mágica (KV 620), mientras se abría el telón del Teatro del Bicentenario de San Juan, Argentina en esta versión en español de Guillermo Ángel Opitz y Raúl Neumann estrenada en 2019.

El formato relajado del picnic no disminuyó la emoción por tan magistral obra, pues al término de la Obertura, algunos asistentes aplaudieron al unísono de quienes lo hicieron aquel 2 de octubre en vivo y como seguramente lo hicieron aquellos afortunados el 30 de septiembre de 1791 en el Theater Auf Der Wen, Viena durante el estreno del original.

Una feliz coincidencia climatológica hizo sentir a los presentes la obra: Durante la primera aparición de la Reina de la Noche (Laura Pisani) en escena, un ventarrón azotó las copas de los árboles, resopló por los oídos y alborotó las largas cabelleras; mientras que la luna esplendorosa se asomaba por entre las nubes que osaban opacarla amagando con llover. Las notas de la soprano como truenos acentuaban esta suerte de función 4DX.

La historia contada en español cumplió su cometido de enganchar al público y es que, hasta los más pequeños, se mantuvieron atentos a las aventuras del gracioso y coqueto Papageno (Fernando Lázari) y del valeroso Príncipe Tamino (Duilio Smiriglia), mientras luchan por rescatar a la noble Princesa Pamina (Marina Silva).

Al finalizar el primer acto, algunos aprovecharon el intermedio para resurtir sus provisiones con la oferta gastronómica que había: Chilaquiles, baguettes, ensaladas, croissants, palomitas, churros rellenos, algodones, refrescos, malteadas, café, botellas de vino y más. 

Ópera picnic
Chilaquiles, baguettes, ensaladas, croissants, palomitas, churros rellenos, algodones, refrescos, malteadas, café, y más en la oferta gastronómica | Foto: Gerardo García

Satisfecho el apetito y el antojo, regresaron a sus lugares para averiguar si Pamina y Tamino podrían adquirir la sabiduría necesaria para estar juntos y si Papageno por fin tendría una Papagena que lo acompañase para toda la vida.

Las peripecias del pajarero quien en estos tiempos sería considerado un forever alone causaron risa entre el público. Pero, sin duda, la potencia de la voz del bajo Cristian de Marco como Sarastro, y la interpretación de Laura Pisani en su segunda aria Der Hölle Rache destacaron de entre el resto.

Con un final feliz, los asistentes quedaron satisfechos y algunos no dudaron en aplaudir en señal de un reconocimiento remoto, quizá para los artistas, aunque no puedan escucharlos; o quizá para el staff del Teatro del Bicentenario que lo hizo posible.





 

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